Inclusión Educativa en la UAEM - La Educación Especial Crítica: Educación Inclusiva

En opinión de Eliseo Guajardo Ramos

Inclusión Educativa en la UAEM - La Educación Especial Crítica: Educación Inclusiva

La Educación Especial tiene sus orígenes diversos de acuerdo con cada país. Pero no es tan diferente, porque comparten principios comunes. Uno de esos criterios o principios lo es el fundamento para la existencia de la escuela elemental obligatoria, o la universalización de la escuela elemental, como derecho y como obligación. La obligación es bipartita entre el Estado y la Familia. Del Estado ofrecerla obligadamente con su correlato de gratuidad, para poder implantar la primera. Y la Familia de llevar, obligadamente, a sus hijos en edad escolar a la escuela. Decía Justo Sierra a principios de Siglo, todavía con Porfirio Díaz en la Presidencia, “los únicos que están dispensados de no asistir a la escuela son los niños con discapacidad”. Y lo decía como si fuera un derecho para ellos, el no asistir a la escuela (El mundo al revés). 

Luego, entonces, la Educación Especial nace como consecuencia de este derecho y obligatoriedad. Las fechas son muy coincidentes en nuestros países. Algunos ponen esta fecha promedio en 1940. Para el caso de México sería 1935, cuando se inaugura el Instituto Médico Pedagógico. Aunque, desde 1917 ya existían las escuelas de experimentación pedagógica en la Universidad Nacional de México, para varones y señoritas con deficiencia mental.  El propio director del Instituto, el Dr. Roberto Solís Quiroga, propone que se cree la Normal de Especialización en 1943, con base en la institución que ya capacitaba a maestros en el campo híbrido de la educación y los criterios médicos de las deficiencias orgánicas. Así tenían una escuela anexa para las prácticas profesionales, también. 

La presión social para escolarizar a todos los niños de forma obligada y universal abracaba a quienes tenían discapacidad. Bajo criterios experimentales y médico pedagógicos. Bajo la norma empirista del positivismo científico. Nos referimos que la epistemología de este campo estaba bajo una teoría positivista. Esta teoría, reivindica que no tiene teoría, que se basa en los hechos de la realidad, de ahí lo de empirista. Pero sí tiene una, la teoría de la “no teoría”. 

La taxonomía que aplica a la población con discapacidad es la propia clasificación por deficiencias orgánicas. Entonces, crea escuelas por deficiencias orgánicas. Con un currículo “rehabilitatorio” de la propia deficiencia. Con dos grandes grupos cada uno: “los graves, severos o profundos” y los “leves, limítrofes, o borderline”. El currículo escolar era secundario o no existía, sobre todo con los “severos”. Para ellos, pura rehabilitación o terapias. 

Esta teoría positivista es la que segrega y no concibe la inclusión con los demás niños en las escuelas regulares, más que la capacidad o incapacidad real de los niños con discapacidad. Esta teoría es la que divide la población de “leves” y “severos” en donde los “leves” van a la escuela regular con apoyo de USAER o como ahora se denominan UDEEI, y los “severos” van a los CAM. Pero estas instancias se diseñaron para que los padres de familia eligieran a dónde deseen vayan sus hijos al CAM o al Escuela regular con USAER, independientemente de la discapacidad o “grado” de la misma. 

Mientras siga predominando la teoría positivista de la Educación Especial va a seguir existiendo la segregación en cualquiera de sus modalidades. Se requiere el cambio de teoría, la aplicación de una teoría social, que no sea positivista. Otra epistemología, pues. 

No es sencillo el cambio de teoría, máxime que con la que nace la Educación Especial es la positivista. Lo engañoso, es que es una teoría de la “no teoría”. Esto es, hay que identificar la teoría como tal. Se reivindica como una objetiva, donde la subjetividad no tiene lugar porque sesga la objetividad. Toda objetividad tiene un grado de subjetividad, porque es un sujeto el que observa la realidad. Y esta observación puede ser mediante instrumentos, que también tienen un grado de subjetividad. La objetividad pura no existe, esa creencia es parte de la ideología positivista para autoafirmarse. 

La teoría crítica no sólo observa pasivamente la realidad, la cuestiona y la transforma. Sabe que conocer la realidad es por aproximaciones sucesivas. Que no es posible comprenderla plenamente y en su totalidad. Hay un relativismo en las certezas y afirmaciones de su teoría. Que estas son provisionales, hasta en tanto no sean sustituidas por otras certezas más evidentes o confiables. Esto, de por sí nos lleva a suponer que no habrá normatividad o manuales de operación de servicios definitivos para la Educación Inclusiva. 

Ahora que se revisa el capítulo VIII de la Educación Inclusiva de la nueva Ley General de Educación (2019), no podrá contener todas las particularidades que den cuenta de su materia. Es preferible, establecer sus fundamentos que nos permitan orientarnos en la realidad para una Educación Inclusiva, a querer que todo quede explicitado. Como si la Educación Inclusiva fuera de naturaleza positivista. 

Bienvenida la Teoría Crítica de la Educación Especial. Proceso en construcción inevitable. 

educacioninclusiva.egr@gmail.com