Observador político - Farsa Política: diputados ¨indígenas¨ olvidaron sus raíces

En opinión de Gerardo Suárez Dorantes

Observador político - Farsa Política: diputados ¨indígenas¨ olvidaron sus raíces

En la vorágine de la búsqueda desenfrenada del poder económico y político, algunos individuos están dispuestos a cruzar límites éticos y legales, dejando a su paso un rastro de desamparo para aquellos que confiaron en ellos. Un ejemplo claro de esta ambición desmedida se manifiesta en seis de los siete diputados de la Legislatura LV, quienes llegaron al poder bajo la bandera de la adscripción indígena, solo para traicionar a la gente que los eligió y olvidar sus compromisos con los pueblos originarios.

LUZ DARY, JULIO CÉSAR, ALEJANDRO, EDY Y MARGUIS. - La práctica constante de portar identidades indígenas falsas durante el año 2021 reveló una triste realidad en la política local; políticos mestizos, ansiosos por ocupar espacios reservados para miembros de comunidades originarias, desplazaron a aquellos que realmente representan y entienden las necesidades de dichas comunidades.

Macrina Vallejo Bello es la excepción, una verdadera representante indígena, mientras que otros, como Luz Dary Quevedo Maldonado, Julio César Solís Serrano, ambos del Partido Movimiento Ciudadano y éste último presidente del partido; Alejandro Martínez Bermúdez, Eddy Margarita Soriano, de Morena; y Marguis del Rayo, de Morelos Rinde Cuentas, se valieron de artimañas para usurpar esos espacios.

A pesar de sus promesas y compromisos durante la campaña, estos supuestos defensores de los pueblos originarios han demostrado ser meros oportunistas, debido a que llevan ya más de dos años en el cargo y ninguna iniciativa legislativa que beneficie a las comunidades indígenas ha sido presentada por ellos. Además, su negligencia financiera es evidente al no destinar un solo peso a municipios como Hueyapan, Coatetelco y Xoxocotla, sumiéndolos en el abandono y traicionando a aquellos que confiaron en su palabra.

Es inadmisible que aquellos que obtuvieron sus curules mediante documentación falsa hayan revelado su verdadero interés: el beneficio propio. Su engaño no solo es una afrenta a la confianza depositada en ellos, sino que también ha dejado un vacío de representación efectiva para las comunidades indígenas, quienes merecen genuinos defensores de sus intereses.

La triste realidad en el Congreso del Estado es la presencia de diputados que, lejos de cumplir con su deber como representantes populares, han optado por el engaño y la falta de compromiso; la sociedad no merece actores de una farsa política, sino legisladores auténticos y comprometidos con las verdaderas necesidades de la población, puesto que la traición a los pueblos originarios por parte de estos diputados debe ser expuesta y condenada, para que la política recupere su autenticidad y la confianza de la ciudadanía.

En el Congreso del Estado, la farsa de ciertos diputados como por ejemplo del Partido Acción Nacional es evidente y un caso ejemplar es Oscar Cano Mondragón, coordinador del grupo parlamentario, quien ha demostrado un desempeño insatisfactorio, dejando claro que su reelección parlamentaria quedó truncada.

EL OCASO DE UN BUFÓN PARLAMENTARIO. - En el oscuro telón de la Legislatura LV, el representante popular de Acción Nacional, Óscar Cano Mondragón, ha desempeñado un papel lamentable que lo ha relegado al olvido parlamentario. Este autodenominado "Toby" ha protagonizado una serie de acciones reprochables que lo han dejado en la cuerda floja, y su tiempo como diputado parece llegar a su fin, coincidiendo con la caducidad de su beca parlamentaria, que se extinguirá el último día de agosto.

Cano Mondragón, coordinador de su Grupo Parlamentario, ha sido más bien una sombra en el Congreso, incapaz de ejercer una influencia política significativa. Su papel se ha limitado a seguir las directrices de sus homólogos, convirtiéndose en un bufón que ejecuta sin cuestionar las decisiones de sus superiores. La dirigencia estatal y los hermanos Terrazas, sus supuestos protectores, no le reconocieron su supuesta capacidad y han tomado la decisión de apartarlo del escenario político, optando por no permitirle la posibilidad de relegirse.

La intención de Cano Mondragón de continuar en el Congreso se ve frustrada, ya que se le ha negado la candidatura que buscaba. En cambio, se vislumbra su destino como regidor de Cuernavaca, integrándose a la planilla de concejales azules en el Ayuntamiento. Sin embargo, esta decisión no es un alivio para aquellos que han tenido que soportar su desempeño en el Legislativo, donde su puntualidad es más bien un mito, llegando tarde de manera consistente a sesiones y reuniones.

Su legado como representante popular deja mucho que desear, y su salida del Congreso local parece ser un alivio para aquellos que buscan una representación más comprometida y efectiva. Mientras Cano Mondragón se desvanece en el olvido parlamentario, el panorama político se prepara para recibir a nuevos actores que esperan hacer honor al compromiso y la responsabilidad que el cargo exige.

Principio del formulario

ÁNGE ADAME, “NANDANDO DE A MUERTITO”. - En la danza política, muchos creen que su visión personal es suficiente para asegurar una carrera exitosa, sin embargo, Ángel Adame Jiménez, legislador neopanista, ha aprendido de manera amarga que la conexión con el partido, sus líderes y la militancia es esencial para la supervivencia en el complicado terreno del Congreso.

La pérdida de su beca como legislador que está por fenecer no es solo un revés financiero para Adame Jiménez, sino también un recordatorio de la importancia de comprender que la política es un juego de equipo. Su error radicó en subestimar la relevancia de establecer vínculos sólidos dentro de su partido, al confiar demasiado en su propia visión y estilo individual.

El golpe que recibió este microempresario del ramo gastronómico fue contundente, evidenciando la ilusión de que su sonrisa falsa y su presencia en el Congreso le garantizarían tres años más cobrando dietas como diputado. Empero, la realidad fue implacable y su tiempo como legislador parece llegar a su fin, marcado por un debut fugaz y una despedida anticipada.

Los críticos señalan que Adame Jiménez, al optar por "nadar de a muertito" durante sus dos años y medio en el Congreso, reveló una falta de compromiso con problemas cruciales que afectan directamente a la sociedad. Temas como la inseguridad, el desempleo y otros conflictos en los que jamás quiso incluso despeinarse, sin importar que es pan de todos los días que vive y padece la población en general, incluyendo sus presuntos representados quedaron excluidos de su agenda, quizás para evitar conflictos o simplemente por desinterés.

El desencanto con este legislador neopanista no solo proviene de la pérdida de la beca, sino también de la percepción de que su paso por el Congreso fue más un ejercicio de autopromoción que un servicio genuino a la comunidad; solo acudía a las invitaciones que le hacía para inaugurar obras el alcalde de la capital, pensando en que eso sería suficiente para estar en el pódium de la fama popular; la lección que deja Adame Jiménez es clara: en política, la conexión y el compromiso con los problemas reales de la sociedad son esenciales, y la individualidad puede ser un camino peligroso hacia la irrelevancia política.

Email: gerardosuarez73

@gerardosuarez73