Juego de Manos - El tiempo dirá

En opinión de Diego Pacheco

Juego de Manos - El tiempo dirá

Pocos son los conflictos que han predominado tanto en la agenda desde la toma de protesta del presidente López Obrador como el tema aeroportuario. La pausa y seguida cancelación de la construcción de Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, así como su sustitución por la adaptación de la ya existente base aérea de Santa Lucía, causó controversia y marcó una clara diferencia entre quienes entregaban su confianza y apoyo absoluto al presidente junto con su proyecto de gobierno, y quienes se mostraban escépticos o desconfiaban del nuevo mandatario.  

En los últimos meses hemos presenciado la promoción hasta niveles de demanda del inicio de labores en Santa Lucía por parte de sus impulsores; y la prohibición hasta niveles jurídicos por parte de los opositores del proyecto. Hoy, la discordia generada por las dos sedes aéreas parece estar cerca de su fin. Con tan solo algunos obstáculos en el camino. La construcción del aeropuerto comercial de Santa Lucía ya ha dado inicio, al banderazo se presentaron miembros del gobierno actual dentro de quienes destaca el presidente, quien presentó un discurso y un video a modo de trailer de lo que serán las obras. Sin embargo, aún es muy temprano para que el Ejecutivo cante victoria. 

Porque, si bien la construcción ha dado inicio y algunos de los amparos han sido desechados por el poder judicial, hay una opinión que es crucial tomar en cuenta para valorar el éxito o fracaso de este megaproyecto: la de las aerolíneas comerciales, sin las cuales este nuevo aeropuerto será un espacio vacío. He aquí el principal obstáculo que enfrenta el proyecto presidencial. 

Esta semana, Aeroméxico, Copa Airlines, Avianca y LATAM, 4 de las principales aerolíneas de Latinoamérica, manifestaron su inconformidad con la propuesta de operar a través de dos aeropuertos ubicados a pocos kilómetros de distancia. Esto debido a que generaría problemas en torno a la logística de las operaciones como: los vuelos con conexión, el traslado de pasajeros de una unidad a otra, las alianzas que existen entre aerolíneas; y el aumento de costo de operación que todo lo anterior conlleva. 

Ante ello, el presidente aseguró que las aerolíneas ya se irán convenciendo conforme se dé a conocer más información, que se les hará llegar cada quincena o cada mes. ¿No valdría la pena liberar esa información convincente desde ahora? Digo, porque si es un hecho que estas empresas se convencerán por el futuro aeropuerto, esta pronta comunicación serviría para que puedan preparar su instalación y planear sus operaciones. Aunque claro, también está la posibilidad de que por convencimiento se refiera a resignación, y por información se refiera a presión. El tiempo dirá. 

El resultado que este tenga determinará si después de tanto tiempo, esfuerzo y saliva invertida en el impulso a la construcción del Aeropuerto Internacional de Santa Lucía; este se convertirá en su gran victoria, o en una de las crisis más importantes de su administración. Como la Casa Blanca del sexenio pasado, o la fallida Guerra contra el Narco del sexenio antepasado.  

La particularidad de este problema, y el más grande obstáculo para Andrés Manuel, es que este no puede enfrentarse únicamente con el uso de discursos y la coordinación entre poderes (independientemente de su autonomía). Para la resolución de este conflicto se necesita un acuerdo con actores nacionales e internacionales del ámbito privado, por lo que las presiones políticas hacia ellos no son remotamente tan efectivas como lo son para asuntos locales que se resuelven dando zapes a funcionarios públicos. 

  

Ni abrazos ni balazos 

Y hablando de crisis, la inseguridad pinta como uno de los problemas más complejos a los que se enfrenta el gobierno presente. Sí, la delincuencia organizada no nació en 2018, la violencia grotesca en las calles no es novedad en el país, y la imagen de un gobierno rebasado por las corporaciones criminales ya tiene tiempo existiendo; sin embargo, el mandatario actual tiene un nuevo enfoque mediante el cual quiere abordar el problema de inseguridad que enfrentamos en el país.  

Dos hechos llaman la atención de este columnista: el operativo de captura y posterior liberación de Ovidio Guzmán, en Culiacán, que mostró la carencia de estrategias para la actuación de operativos a nivel local; por otro lado, el “exitoso” operativo en contra del Cartel Unión Tepito, en el cual se capturaron a 31 presuntos miembros; y se descubrieron 11 bodegas de marihuana, un altar tenebroso, armas de diversos calibres y un narcotúnel que conectaba a las vecindades.  

Lo importante de este segundo caso no es la bandera de victoria que buscaba nublar el caso Culiacán; sino lo que ocurriría después. Al segundo día, 27 de los 31 detenidos en la operación serían liberados por el juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna (si el nombre no te suena, pregúntale a Rosario Robles) quien señaló que se fabricaron culpables, se mintió en el informe policial y se desatendieron los protocolos.

Días más tarde, el mismo juez liberó a otros tres detenidos, quienes eran familiares de “El Lunares”, líder de la Unión Tepito. Por último, se inició una investigación para determinar si existe un vínculo entre elementos de seguridad y el líder del grupo delictivo, pues al momento de las operaciones, “El Lunares” ya se había ido. 

Entonces, habrá que esperar más antes de poder disfrutar del México seguro que nos fue prometido en las elecciones del pasado junio. Aunque valdría la pena irnos preguntado desde este momento qué es lo que obstaculiza la construcción de la paz añorada: un presidente sin escrúpulos que evita la confrontación y el uso de violencia física, o un sistema de seguridad corrompido hasta las raíces que impide la resolución del problema.  

Quizá, más que abrazos o balazos, lo que este país necesita para enfrentar al crimen organizado es una estrategia de seguridad bien planeada desde el nivel local, una mirada crítica hacia los integrantes de las instituciones de protección, la real aplicación de justicia, y sacarnos de la cabeza la idea de que cortando cabezas vamos a matar a la Hidra.  

  

Para vuelos retrasados y pérdidas de equipaje, favor de comunicarse a:  

   

diegopachecowil@gmail.com