Escala de Grises - El futuro de la sociedad

Escala de Grises - El futuro de la sociedad

 

Durante los primeros días de febrero, a través del diario Crónica, se evidenció una denuncia que estalló en indignación. De acuerdo con la información, niñas y niños en situación de vulnerabilidad son víctimas de maltrato en los albergues del Instituto de Atención a Poblaciones Prioritarias (IAPP) ubicados en la capital del país.

La información difundida durante los últimos días ha generado una serie de críticas al gobierno de la Ciudad de México. Entre las irregularidades que se presentaron en las instalaciones del Centro de Asistencia Social ‘San Bernabé’ se encuentran castigos a infantes que “se portan mal”, tales como ser amarrados del cuello a los pies; así como golpes y torturas en contra de quienes consideran “menores problemáticos”.

Del mismo modo, el diario mencionado aseguró tener fotografías en las que se muestra el momento en que una menor inconsciente recibe una sustancia desconocida. La denuncia fue realizada de manera formal en noviembre del 2021, ante la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX; sin embargo, el silencio por parte del organismo ocasionó que les denunciantes hicieran pública toda la información.

La integridad de menores de edad es vulnerada todos los días del mismo modo que su privacidad. Como si fuera poco, además de ser víctimas de maltrato, también son expuestos a través de fotografías que son difundidas a través de WhatsApp como prueba de que se están cumpliendo las órdenes establecidas.

Además de testimonios por parte de quienes forman (o formaron) parte del personal en los albergues y las fotografías de menores de edad siendo víctimas de maltrato, Crónica también posee copias de documentos oficiales en donde se expone a Nadia Troncoso, directora del organismo, como incitadora de violencia en contra de infancias vulnerables.

Sin embargo, de acuerdo con la directora, los albergues se encuentran en perfectas condiciones, funcionando como debe ser. La realidad es abismalmente distinta. Les menores que ingresan a dichos albergues enfrentan procesos de abandono, maltrato familiar, abuso sexual, entre otras situaciones, mismas que suelen derivar en problemas de conducta.

Las niñas y niños que se encuentran en los albergues, además de enfrentarse a un inicio de vida complicado, también son víctimas de una institución que decide irse por el camino fácil. ¿Qué implica menos tiempo, menos recursos y menos esfuerzo? El trauma que han desarrollado les menores es tal que se ha visto reflejado a nivel fisiológico, en aspectos como el control de esfínteres.

A pesar de que el caso ya es investigado por el Sistema para el Desarrollo Integran de la Familia (DIF y se informó que se dará seguimiento a las condiciones de las niñas, niños y adolescentes, las dudas sobre los impactos psicológicos, físicos y emocionales (a partir de su historial y las torturas perpetradas en su contra) abundan.

Por otra parte, las consecuencias legales para las personas responsables del maltrato y la violencia son una exigencia de la opinión pública, misma que ha decidido compartir su indignación a través de plataformas digitales durante los últimos días. Como en todo proceso legal, se realizarán las investigaciones correspondientes para saber si los hechos son verídicos y [ojalá] proceder de la manera correspondiente.

Cabe recordar que, en México, los castigos corporales a menores de edad son una dinámica que fue abolida como método correctivo o disciplinario en todos los ámbitos, tal como lo indica el artículo 44 de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Sin embargo, durante los últimos meses [y años], hemos podido constatar que las fallas en el sistema continúan afectando a uno de los sectores más vulnerables de la población.

Las cifras correspondientes a la violencia en contra de niñas, niños y adolescentes en el país son alarmantes. Tan solo durante el primer semestre del 2020 se reportaron más de 7 menores desaparecidos por día. En el Estado de México, Jalisco, la Ciudad de México, Morelos y Durango se concentró casi el 70% de los casos.

Si la situación no le parece lo suficientemente grave, se estima que 6 de cada 10 infantes han sufrido violencia. Como podrá darse cuenta, la situación a la que se enfrenta la niñez en nuestro país es alarmante, un foco rojo que se mantiene encendido y que, a pesar de estar parpadeando constantemente, parece invisible.

Bajo la idea del adultocentrismo, las condiciones de inferioridad son evidentes. Sin embargo, cuando el lugar de origen es tan complicado y las infancias se enfrentan a entornos hostiles y peligrosos al interior y al exterior de sus hogares, la situación se complica. Trata de personas, trabajo infantil y migración son algunos de los conflictos que seguirán perpetuándose si la niñez sigue ignorándose, violentándose.

Lo que parece estarse dejando a un lado es que las niñas, niños y adolescentes, eventualmente se convierten en personas adultas. ¿Cómo se somatiza la violencia? ¿Cuáles son las consecuencias de no generar entornos amables para la niñez? Independientemente de si tenemos alguna persona menor de edad cerca, el desarrollo de las infancias es un asunto que nos involucra a todes.

No es cosa simple, por supuesto. Nos enfrentamos a un problema estructural que, tal como lo indica su categoría, involucra el sistema político, económico, social, educativo y cultural. Parece imposible de resolver, especialmente cuando salen a la luz prácticas como la del Centro de Asistencia Social ‘San Bernabé’ (que no es el primero y, lamentablemente, no será el último).

Construir espacios seguros para la niñez (escuelas, comunidades, albergues, hogares) no es una opción, es una obligación no solo en la Ciudad de México o en las entidades con mayor índice de violencia infantil, sino en toda la nación. Las infancias no son el futuro de la sociedad, son el presente y mientras más rápido comprendamos la relevancia que tiene el pleno de las niñas, niños y adolescentes, mejor será el panorama.

Las infancias importan:

arendy.avalos@gmail.com

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