Juego de Manos - Morena: Civil War

En opinión de Diego Pacheco

Juego de Manos - Morena: Civil War

Estamos a menos de un mes de que se defina quién se hará de la candidatura de Morena para las elecciones del próximo año. Esta carrera ha generado fricciones que crecen en las filas cuatroteístas, principalmente entre los dos punteros, Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard, y sus aliados.

La semana pasada se definieron las empresas encuestadoras que fungirán como espejo de la encuesta final para la definición de la candidatura y, para sorpresa de pocos, hubo descontento. La razón: se señala que dos de las empresas en cuestión no son elegibles.

Adicional a ello, hace varias semanas, el excanciller, Marcelo Ebrard, ha dado indicios sobre su sospecha de ser víctima de malos actos por parte de su partido, en el proceso de selección del Coordinador Nacional de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación, (o sea, candidato presidencial).

En un primer momento, declaró que la única razón por la que dejaría el partido sería si le hicieran una chicanada. Posteriormente, señaló un favoritismo hacia su contrincante, Claudia Sheinbaum, que, asegura, se desarrolla a través de movilizaciones con el uso del aparato del estado, recursos prohibidos, etc. El presidente de la República declaró que estas dudas están fundadas y que investigarían el caso.

Finalmente, el viernes pasado, Ebrard anunció que ofrecería un mensaje a medios de comunicación en las instalaciones del INE, y las especulaciones sobre su salida del partido y una denuncia formal en contra de Claudia Sheinbaum comenzaron.  No obstante, contrario a las expectativas, el anunció que dio Marcelo en la sede de Instituto fue una crítica a la sanción que se le impuso por la presentación de su plan Ángel y, a su vez, aseguró que él no está pensando en dejar el partido.

Hagamos un ejercicio hipotético: ¿cuáles son las opciones que tiene Ebrard en este momento? Podemos ver dos rutas para el aspirante presidencial: apechugar y quedarse en Morena, o abandonar sus filas para sumarse a otra institución política.

En Morena, puede esperar una coordinación del Congreso de la Unión, algo que, si bien no es cosa menor, es un premio de consolación modesto frente a lo que podría ser una candidatura a la silla presidencia con altas posibilidades de triunfo. Y eso, psicológicamente, pesa.

Por otro lado está el abandono del barco para seguir sus aspiraciones. Un espacio en el Frente Amplio está descartado, dado que su proceso de selección de candidato va muy adelantado y, sobre esa línea, la imagen de la posible candidata, Xóchitl Gálvez, va al alza. El tiempo de optar por esta opción está caduco, a la coalición no le conviene empezar a construir un nuevo candidato en este momento.

Por otro lado, Movimiento Ciudadano no ha dado a conocer el proceso mediante el cual elegirá a su candidato o candidata a la presidencia a la República. De hecho, la militancia se encuentra dividida entre quienes apuestan por sumarse al Frente y quienes se mantienen en la postura de jugar en solitario. A pesar de ello, hay una figura que se perfila como el posible candidato: Luis Donaldo Colosio.

Ahora bien, no es desconocida la relación de amistad que sostiene el excanciller con la dirigencia de Movimiento Ciudadano. Si a ello le agregamos el aparente retraso para designar al contendiente naranja, no sería raro pensar que existen diálogos entre el hoy aspirante morenista y el partido naranja, en un intento de ficharlo.

Las implicaciones que tendría la salida de Ebrard para el partido serían, primero, una fractura aún mayor entre quienes integran a la llamada Cuarta Transformación. Asimismo, Marcelo acoge la simpatía y los intereses de la clase media y del sector privado que no congenian con las ideas presentes del partido. La salida del excanciller podría significar una pérdida del apoyo de este sector, dejando abierto este bono poblacional a la ganancia de los contrincantes del actual partido en el poder.

El declive de Morena como partido depende en gran medida de la unidad que se pueda generar al interior. La rentabilidad electoral que hoy tiene Morena llama a las aspiraciones de diversos cuadros que, en número, superan a los espacios disponibles para competir. Quienes no conocen de historia están condenados a repetirla y la implosión partidista es un fenómeno que se repite, y se repite y se repite.

 

Por cierto

Llamó la atención el aparentemente repentino crecimiento del candidato argentino Javier Milei en las elecciones presidenciales primarias de su país, y que hoy se perfila como uno de los perfiles favoritos para triunfar en los comicios del próximo 22 de octubre.

Dentro de audiovisuales, el controversial aspirante ha dado a conocer sus planes para el gabinete, en caso de que llegar a ocupar la presidencia, los cuales incluyen una reducción drástica de los ministerios, ya sea por la absorción de responsabilidades o de la desaparición de las facultades del gobierno. Desaparecen los ministerios de Obras Públicas; Ambiente y Desarrollo Sostenible; Transporte; Ciencia, Tecnología e Innovación; Salud; Desarrollo Territorial y Hábitat; Trabajo; Educación; Mujeres, Géneros y Diversidad; Desarrollo Social; Turismo y Deportes y Cultura; y se mantienen los de Relaciones Exteriores, Capital Humano, Infraestructura, Justicia, Seguridad Interior, Defensa Nacional, Economía e Interior.

Las posibles consecuencias incluyen un atraso social frente a la tendencia internacional, un rezago en el desarrollo tecnológico de la nación, que hoy es uno de los detonantes de las economías a nivel mundial; así como una saturación de los ministerios restantes, que al absorber tantas responsabilidades haría complicada su operatividad.

El candidato, cuya rentabilidad electoral crece, se ha declarado en contra del aborto y la impartición de educación en materia de género e identidad en los centros de enseñanza, así como a favor de la venta de órganos, la compraventa de armas y la dolarización del país.

Sin duda, una figura polémica que, a partir de la controversia y aprovechando el contexto presente del país, se ha hecho de la simpatía del electorado, con lo que se podría sumar al listado de líderes latinoamericanos que utilizan la polémica como herramienta para crecer su público.

 

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