Juego de Manos - El debate

En opinión de Diego Pacheco

Juego de Manos - El debate

Con motivo del primer debate presidencial 2024, las y el aspirante a la presidencia de la República —Claudia Sheinbaum, del oficialismo; Xóchitl Gálvez, de la oposición; y Jorge Álvarez Máynez, de Movimiento Ciudadano— se reunieron este domingo, para debatir temas como salud, educación y grupos vulnerables. El Instituto Nacional Electoral fue el campo de batalla designado. Vamos por partes.

En términos generales, este fue un debate aburrido. Las propuestas fueron pocas y se abordaron de manera superficial, los ataques fueron mal ejecutados y poco contundentes, y la discusión entre las y el aspirante fue casi nula. Esta conclusión se reafirma cuando volteamos la mirada al 2018 y vemos el enfrentamiento férreo entre los entonces aspirantes al Ejecutivo Federal. No hubo carteras escondidas, manos mochadas o apodos pegajosos. Más allá de algunos memes, este primer encuentro no causó mayor impacto en la agenda o en las personas.

Ahora, más allá de la generalidad gris, hay un punto que rescatar: la participación de los moderadores fue buena, con énfasis en el papel que jugó Denise Maerker en la coordinación y el orden que buscó impulsar a lo largo del debate. Asimismo, es de criticarse el formato, que dejó mucho que desear. Faltó un espacio dedicado a los mensajes de apertura de las y el candidato. También, hubo fallas técnicas que no permitieron a las contendientes tener claridad sobre el tiempo de sus participaciones. Estos detalles son inaceptables en un evento programado con antelación.

Ahora bien, sobre la participación de las y el candidato presidencial. Xóchitl Gálvez, quien se hizo de su candidatura a partir de su comunicación ágil, su postura crítica y contundente hacia el gobierno actual, y sus protestas públicas en contra del grupo mayoritario en el Senado y del propio presidente; se mostró nerviosa este domingo. Para soltar golpes le temblaba la mano (literalmente) y no hubo esa capacidad de respuesta que la caracterizó cuando fue abanderada por el Frente.

Desde la perspectiva de quien escribe esta columna, el objetivo en este debate para la candidata opositora era —además de crecer sus preferencias— reducir la simpatía hacia la actual puntera, Claudia Sheinbaum. En ese sentido, aunado a la presentación de sus propuestas (en su mayoría, tarjetas) era importante atacar a Sheinbaum con los temas coyunturales más dolorosos, tanto de su administración capitalina y como de la presente administración federal. Para lograr esta meta era importante que los tiros fueran precisos y contundentes, ambas características faltaron en el discurso de Gálvez.

Por otro lado, la candidata oficialista, Claudia Sheinbaum, se mantuvo casi inmóvil en una misma posición (y con la misma firmeza mantuvo inamovibles sus posturas) ¿Su meta? mantener la ventaja que lleva en la contienda, y evitar a toda costa caer en errores o provocaciones. Bien se dice que, a partir de la tendencia actual de las preferencias electorales, se necesita un verdadero terremoto en el tablero para cambiar los pronósticos favorables para la doctora.

Así, la estrategia de la 4T se basó en evadir temas complicados, fortalecer su discurso con los mensajes reiterativos de la 4T, y apostar a una postura de superioridad electoral y moral. Con ello, se mantuvo en su zona de confort, lejos de las cuerdas.

Finalmente, el candidato de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez (Máynez para los cuates, Álvarez para Denisse Dresser) se mostró muy sonriente (literalmente). MC busca posicionarse como una tercera opción y hacerse de la preferencia de votantes indecisos. Su estrategia: dirigir la mayoría de sus críticas hacia Xóchitl —toda vez que comparten poblaciones objetivo— y derribar el discurso predominante de que “es una contienda de dos” para incrustarse en el imaginario colectivo como una alternativa real. Ah, y también se presentó en lenguaje de señas.

A todo esto ¿Quién ganó? Todas, nadie, quien tú quieras. La realidad es que, a pesar de que estos debates están pensados para que quienes compiten por el espacio presenten propuestas y debatan soluciones, sirven más como un espacio de dimes y diretes. Un campo de guerra. Si ellas o el confirmaron tu voto, lo cambiaron o, inclusive, lo anularon; quizá esa persona sea tu ganadora. Todo depende de los ojos y oídos particulares.

Ahora, más allá de la discusión, habrá que esperar a las encuestas de este y los próximos debates (del 28 de abril y 19 de mayo) para saber si las metas de cada candidatura se concretaron. Para el próximo debate se tratará los temas: crecimiento económico; empleo e inflación; infraestructura y desarrollo; pobreza y desigualdad; y cambio climático y desarrollo sustentable.

 

Por cierto

 

En un universo paralelo, donde la competencia fuera por ver quién tiene el mejor jingle, la disputa sería entre Movimiento Ciudadano y el Partido del Trabajo. Que ya saquen su disquera

 

Ojalá saquen su álbum de villancicos navideños: 

diegopachecowil@gmail.com