Hospital del Niño pide cuidados ante los riesgos de sarampión en menores

Hospital del Niño pide cuidados ante  los riesgos de sarampión en menores
El sarampión es una enfermedad viral que se transmite por diseminación de gotitas de saliva o por contacto directo con secreciones nasales o faríngeas de personas infectadas y es altamente contagiosa, por ello es importante prevenirla a través de la vacunación.
Hospital del Niño pide cuidados ante  los riesgos de sarampión en menores
Hospital del Niño pide cuidados ante  los riesgos de sarampión en menores
Hospital del Niño pide cuidados ante  los riesgos de sarampión en menores
Hospital del Niño pide cuidados ante  los riesgos de sarampión en menores

El sarampión es una enfermedad viral que se transmite por diseminación de gotitas de saliva o por contacto directo con secreciones nasales o faríngeas de personas infectadas y es altamente contagiosa, por ello es importante prevenirla a través de la vacunación, señaló Lizeth Guadarrama Rivera, infectóloga pediatra del Hospital del Niño Morelense (HNM).

 

Guadarrama Rivera indicó que los síntomas del sarampión son: fiebre, irritación de ojos, tos, escurrimiento nasal, manchas pequeñas con centro blanco o blanco azulado en la mucosa oral, además de un exantema en todo el cuerpo, es decir, pequeñas erupciones en la piel. Ante estos síntomas, recomendó acudir a la unidad de salud que corresponda para valoración médica.

 

La especialista refirió que los casos graves se pueden presentar especialmente en niñas y niños, las complicaciones más frecuentes son otitis, neumonía o encefalitis.

 

Asimismo, destacó que está enfermedad es prevenible mediante la vacunación y la dosis que se aplica es Sarampión, Rubéola y Parotiditis (SRP), conocida también como triple viral, la cual se debe aplicar a los seis meses de edad la primera dosis y una segunda dosis a partir de los 18 meses.

 

“Al ser una enfermedad que suele ser altamente contagiosa, la vacunación es fundamental para evitar su propagación y qué si llega a presentarse el contagio, los menores de edad no tengan complicaciones graves”, comentó.

 

 Lizeth Guadarrama Rivera expresó que las vacunas forman parte del derecho a la salud que tienen las niñas, niños y adolescentes, al ayudarlos a prevenir enfermedades, por ello, es importante revisar su Cartilla Nacional de Salud para verificar que cuenten con su esquema de vacunación actualizado.

 

Se trata de una enfermedad viral altamente contagiosa que puede afectar a niños y adultos. Aunque es más común en niños menores de 5 años, también puede afectar a personas de cualquier edad que no estén inmunizadas. El sarampión puede causar complicaciones graves, especialmente en niños pequeños, personas con sistemas inmunológicos debilitados y adultos mayores. Algunas de las complicaciones más comunes incluyen neumonía, encefalitis, sordera y muerte.

 

Los síntomas del sarampión suelen aparecer entre 7 y 14 días después de la exposición al virus. Los síntomas iniciales pueden incluir fiebre, tos, congestión nasal, ojos rojos y una erupción cutánea que comienza en la cara y se extiende por todo el cuerpo. La erupción cutánea puede ser muy característica, con manchas rojas que se fusionan entre sí. En algunos casos, el sarampión también puede causar complicaciones como diarrea, vómitos y dolores musculares.

 

La mejor forma de evitar el sarampión es mediante la vacunación. La vacuna contra el sarampión se administra en combinación con otras vacunas, como la vacuna contra la rubéola y la parotiditis (MMR). Es recomendable que los niños reciban la vacuna MMR a los 12-15 meses de edad y una dosis de refuerzo a los 4-6 años de edad. Los adultos que no estén inmunizados también deben recibir la vacuna MMR. Además de la vacunación, es importante practicar medidas de higiene básicas, como lavarse las manos con frecuencia y evitar el contacto cercano con personas que estén enfermas.

 

El tratamiento para el sarampión se centra en aliviar los síntomas y prevenir complicaciones. No existe un tratamiento específico para el virus del sarampión, pero los medicamentos pueden ayudar a reducir la fiebre y el dolor. Es importante que las personas con sarampión descansen y se hidraten adecuadamente. En algunos casos, es posible que se requiera hospitalización para tratar complicaciones graves como la neumonía o la encefalitis. Es fundamental buscar atención médica inmediata si se sospecha que alguien tiene sarampión.