¡Me dueles México! - Atlacholoaya, un desastre

En opinión de Alicia Vázquez Luna

¡Me dueles México! - Atlacholoaya, un desastre

En 2015 tuve la oportunidad de estar en foros para la transformación del sistema penitenciario, acudieron representante de casi todas las entidades federativas, excepto Morelos, se habló de los modelos como el de las Islas Marías y Chihuahua; Monterrey proponía una reestructuración del sistema, ideas que fueron reforzando la actual Ley Nación de Ejecución de Sanciones. El diagnóstico presentado desnudaba a la autoridad administradora de los centros penitenciarios en casi toda la Nación, uno de los grandes problemas es y sigue siendo la c o r r u p c i ó n. 

Atlacholoaya, como otros centros de reclusión, tiene en custodia a reos relacionados con la delincuencia organizada, lo que es incomprensible porque dicho penal es de media seguridad y está rebasada su capacidad de alojamiento. Aunado a que no existe la tecnología adecuada, los protocolos, personal profesionalizado y con un seguimiento de su salud mental. Prestaciones sociales precarias, equipamiento para enfrentar cualquier tipo de escenario.

¿Por qué siguen los delincuentes organizados en Atlacholoaya?

Será porque la autoridad se conforma con tenerlos por un delito común y no trabaja ninguna investigación por delitos federales o dicen tenerlas, pero nunca avanzan. Aquí hasta la Fiscalía General de la República es corresponsable. ¿Qué pasa con los servicios de inteligencia? ¿Opera la Agencia de Investigación Criminal? Todas las autoridades nos deben una explicación.

 

El martes 29 de octubre de 2019 inició una riña más, hay que recordar que las famosas “mantas” daban señales de que la presión estaba creciendo adentro y afuera del penal. Las autoridades intervinieron hasta por aire, ahí andaba el helicóptero sobrevolando, más tarde se hicieron presentes los de la Guardia Nacional. El saldo no se sabe con precisión, pero sí hubo decesos y lesionados.

Miércoles 30 de octubre de 2019, por la mañana nuevamente una riña con imágenes y resultados terribles: Decapitado, quemados, lesionados y varios custodios rehenes de los delincuentes. Nuevamente la autoridad intervino con toda la fuerza del Estado, pasaron muchas horas para disminuir la violencia y no se hicieron esperar las protestas de los custodios y así el conflicto lleva tres días.

¿Qué pasó?

Los centros penitenciaros no se pueden controlar vía remota, todos los administradores de la cabeza a los pies deben estar ahí, midiendo la temperatura minuto a minuto; si surgió el martes una riña y nadie de los servicios de inteligencia generó un atlas de riesgos y el Coordinador y Directores realizaron una evaluación de la vida penitenciaria para que las áreas operativas desplegaran acciones de revisión de celdas, reos, áreas comunes, videos, aseguramiento de instrumentos, armas peligrosas y separo a los reos peligrosos.  Entonces es justo decir que llevamos tres días de conflicto en Atlacholoaya por la incapacidad de los operadores, lo cual nos lleva nuevamente al tema de la corrupción. Sí, corrupción desde el momento en que se designa a una persona como responsable del sistema sin la experiencia y conocimiento del manejo de tan delicada tarea.

La destitución del coordinador y de los directores no bastará y la sociedad no deberá conformarse con esta respuesta; que se requieren cambios es innegable, pero no será suficiente. Mañana o cuando quieran nos dirán que se realizaron N número de traslados de reos peligrosos, lo que tampoco nos debe satisfacer, en realidad se requiere todo un cambio de concepto penitenciario. He citado mucho la autosustentabilidad de las cárceles, porque centros de readaptación es aún un sueño. Logremos que la reestructura no permita que sigamos manteniendo a los reos, porque esto sí es de enfermos, imagínese en lo personal, haga esta reflexión en la intimidad: “un sujeto lo lastima, luego usted mismo le paga un abogado, lo lleva a un centro donde tendrá cama, comida, educación, psicología, no paga renta, no paga alimentos, no paga luz, cada ocho días tiene visitas conyugales, le brinda un juicio con altas posibilidades de que salga libre y nuevamente regrese a lastimarlo”. Después de estas breves consideraciones respóndase si está dispuesto a mantener ese sistema penitenciario, mientras usted no daña a nadie, cumple con el pago de impuestos, paga todos los servicios de su casa, oficina y vehículo, gastos médicos, se levanta temprano, se angustia por las colegiaturas de sus hijos, a veces llega a su casa tan cansado que ni el besito de las buenas noches le dan, etc.

La autoridad estatal tiene que dar la cara a la sociedad y dar una respuesta convincente, lógica y responsables, “el no pasa nada, todo bajo control” no sirve de nada y nadie lo cree.

Avizoro un terrible problema, si toma conocimiento la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, obligará tarde que temprano a México a indemnizar a cada familia por no haber cuidado y protegido a los reos que fallecieron, lamentablemente será con dinero del erario no sé si los pague yo o usted, pero sí otras generaciones, ejemplos de estos sobran, solo para que recuerde el caso Rosendo Radilla, faltan los 43, los de San Pedro Limón, Temixco, Tanhuato, Acteal, etc.

La corrupción en las cárceles es innegable, incluso se suma la sociedad porque nadie hace consciencia ni sabe ni entiende menos le importa cuál fue la idea original de las prisiones.

Atlacholoaya es la primera prueba para la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, ahí entenderá el tamaño de la responsabilidad que asumió su titular. Octubre rojo la prueba de fuego!

¿Por qué si el martes inició, pudo resurgir con mayor daño el miércoles rojo en el penal?

Hay mucho que investigar, mucho que explicar, mucho que castigar. El estado mexicano se rige por el estado de derecho y con un sistema garantista los operadores de la cabeza a los pies son los r e s p o n s a b l e s. Esto no se resuelve solo con despido o cese.