Serpientes y escaleras - El regreso de los graquistas

En opinión de Eolo Pacheco

Serpientes y escaleras - El regreso de los graquistas

El exgobernador viene por la revancha; ya le perdió el miedo a Cuauhtémoc.

 

El regreso de los graquistas

La semana pasada algunos exdiputados de la 53 legislatura presentaron un nuevo partido: Morelos Progresa; días más tarde el exgobernador Graco Ramírez organizó en su casa de Cuernavaca una comida con quienes formaron parte de su gabinete legal y ampliado. La coincidencia entre ambos hechos es notoria y pareciera tener un mismo objetivo: los graquistas planean su regreso al poder. Para lograrlo, coinciden, es imperativo quitar del camino a Cuauhtémoc Blanco y a su gente.

Personas cercanas al tabasqueño refieren que el exgobernador ya superó la primera etapa de su autoexilio de la vida pública y planea un severo desquite contra quien le arrebató el control del estado y no ha parado de acusarlo de ladrón y de perseguirlo.

Después de que concluyó su sexenio el exgobernador perredista fue visto en diversas actividades públicas y privadas en la Ciudad de México y en el fronterizo estado de Baja California; en ese momento Graco Ramírez todavía mostraba arrogancia y una seguridad que fue perdiendo conforme transcurrieron las semanas y muchas puertas se le fueron cerrando.

La aspiración personal del tabasqueño, dicen sus amigos, era concluir la gubernatura, quedarse a vivir en Cuernavaca, pero hacer política nacional; asesorar a gobiernos estatales y secretarías de estado, participar en las decisiones de su partido y convertirse en una especie de padrino político, una fuente obligada de consulta con opinión e influencia entre políticos y gobernantes de todos los partidos. Pero no sucedió así.

Desde que dejó la jefatura del ejecutivo de manera convulsionada, sin cumplir con el proceso legal de entrega recepción ni asistir al acto de toma cambio de poderes, las cosas comenzaron a pintar mal para el perredista. La derrota electoral que su partido sufrió en las urnas fue estrepitosa, pero no sorprendió a nadie; los últimos dos años de su mandato el tabasqueño se fue al fondo de la tabla de calificación de gobernadores y el imponer a su hijastro como candidato fue el remate de una historia de odios y traiciones que acabó con todas sus esperanzas de continuar activo en la vida pública.

Graco Ramírez no pudo cumplir su sueño de convertirse en asesor político y apenas logró abrirle un par de puertas a su hijo José Domingo para que hiciera negocios en otros estados; personalmente las cosas también le fueron adversas: sus intentos de vivir como cualquier ciudadano y comer o pasear por todos lados terminaron mal, en varios lados hubo ofensas y agresiones personales contra él y contra su esposa, lo que finalmente lo obligó a evitar lugares concurridos y confinarse en sus múltiples viviendas dentro y fuera del país.

La derrota electoral del 2018 provocó además una fractura en el entorno familiar del exgobernador; personajes cercanos al tabasqueño relatan que tras los resultados electorales Rodrigo Gayosso cortó totalmente su relación con Graco, Elena y sus hermanos, vendió sus propiedades en la entidad y huyó hacia la ciudad de México, donde procreó a su segundo hijo e inició una vida como pseudo empresario.

La ruptura en la familia Ramírez-Gayosso-Cepeda fue por dinero; afirman que tras perder el gayo reclamó a su padrastro y a su madre por todos los errores cometidos durante el sexenio y los culpó del monumental fracaso de su candidatura, les exigió el reembolso de lo gastado en la campaña alegando que su participación había sido para tratar de salvar al matrimonio de ir a la cárcel y al no obtener una respuesta satisfactoria puso tierra de por medio, cortando todo tipo de comunicación.

Cuentan los enterados que el distanciamiento entre Graco y Gayosso continúa, aunque la contienda electoral intermedia podría ser el punto de coincidencia entre ambos. Rodrigo ha retornado al estado, opera desde hace varios meses en el PRD, ha buscado a personajes con los que tuvo trato durante el sexenio pasado e intenta reagrupar a quienes favoreció desde la administración estatal. La meta es llegar al congreso local por la vía plurinominal para enfrentar a Cuauhtémoc Blanco; su plataforma para hacerlo es el PRD.

El exgobernador aplicará una estrategia distinta, aunque con los mismos objetivos. Graco no aspira a ninguna posición ni quiere ser visible de ninguna forma, pero vela armas y ha comenzado a llamar a su equipo para planear su regreso y venganza. El tabasqueño posee mucha más capacidad e inteligencia que su hijastro, pero sobre todo tiene mucha gente incrustada en la administración estatal, en el poder judicial, en el congreso local, en algunos municipios y en las fiscalías.

Ambos regresan con el objetivo de hacerle la vida complicada al gobernador Cuauhtémoc Blanco, pero cada uno por su lado, con estrategias y personajes diferentes, desde frentes distintos, pero con un mismo propósito que eventualmente los hará coincidir y quizá les permitirá retomar su relación. En este como en muchos casos los odios los unirán.

Todo lo que hacen los graquistas es a la vista de todos, sin cuidados de ningún tipo, por el contrario, mostrando que aquí están y vienen por la revancha. En ellos se ha perdido el miedo que hubo al principio del sexenio, ya no existe temor por las acusaciones, ni sobresalto cuando el gobernador los amenaza.

“Son pendejos, hablan sin pruebas, no han podido armar un solo expediente y todos los procesos se les caen por falta de elementos; ni siquiera han podido vender la idea de que son honestos y ahora son ellos quienes han cometido excesos que nosotros tenemos documentados” cuentan entre ellos.

Ambos polos de ataque contra el gobernador Cuauhtémoc Blanco son de cuidado, aunque el más peligroso es el de Graco Ramírez; Gayosso actúa como siempre lo hizo: impulsivo, voluntarioso, agresivo, pero sin inteligencia, ni estrategia, ni información. El caso de Graco es distinto: a lo largo de los últimos meses se ha dedicado a recopilar información, a fortalecer su relación con quienes siguen dentro del gobierno estatal y tienen acceso a documentos y conocen de primera mano lo que pasa dentro del gobierno.

El perredista conoce muy bien el manejo de esta administración y está bien enterado de la forma como hacen las cosas ahora; más aún: ya ubicó a los personajes claves de la historia y sabe que dentro del equipo de Cuauhtémoc Blanco Bravo no solo hay dos grupos (el de Ulises Bravo y el de José Manuel Sanz). “Los futbolistas son una pieza clave y hacia ellos hay que apuntar las baterías desde el principio” orienta a sus aliados.

En este punto la figura clave, coinciden todos, es el director general de procesos de contratos del gobierno estatal, Efrén Hernández Mondragón; a este personaje lo ubican muy cerca del mandatario estatal, es el único que llama “mi chavo” al mandatario y al que adjudican acciones que serán expuestas desde diferentes foros en los próximos meses. “Ahí está la pieza clave para procesar a Cuauhtémoc Blanco” dicen ex funcionarios del sexenio pasado.

El regreso de los graquistas es público y por varias vías; Rodrigo Gayosso intenta construir algo desde el PRD, pero sus expectativas son muy pobres, incluso su regreso a la cámara por la vía plurinominal es incierta porque se debe tomar en cuenta la paridad de género y la cuota indígena. El plan de Graco es al que hay que ponerle atención, porque no se conforma solo de odio, como en el caso del hijastro; el tabasqueño tiene método, estructura y mucha información.

El exgobernador ha planeado su venganza desde hace mucho tiempo, se ha dedicado a juntas pruebas, a documentar acciones, a sumar voluntades y a establecer caminos para darle forma a un proceso legal contra su sucesor. Graco Ramírez sabe que el presidente López Obrador cuida a Cuauhtémoc Blanco, pero también está enterado de la molestia que existe contra el futbolista en todo el gabinete federal y en Morena.

“No hay que tocarlo antes de las elecciones porque no avanzará nada; esperemos a que transcurra el proceso electoral y luego hay que exhibirlo con pruebas por actos de corrupción y malos manejos… entonces Andrés no va a querer defenderlo”, expone Graco a sus amigos.

Recordemos que la debacle del graquismo fue después de la segunda mitad del sexenio, cuando Ramírez Garrido comenzó a perder popularidad y a posicionarse como uno de los peores gobernadores de México. Cuando la percepción fue totalmente contraria al perredista no hubo manera de que sus aliados nacionales lo ayudaran a salir adelante; ítem más: cuando ya había pasado la elección intermedia y se definió el mapa político de la segunda mitad del sexenio a nadie le interesó proteger a Graco.

El perredista concluyó su mandato de la peor manera, salió del gobierno por la puerta de atrás, se fue repudiado y cuestionado, su familia se dividió y ha tenido que esconderse porque cada vez que aparece en algún lugar no falta alguien que le recuerda de mala manera sus excesos.

Todo eso se ha convertido en el motor que mueve su deseo de revancha y en la causa que el exgobernador acaricia desde que dejó el poder; como gobernantes Graco y Elena fueron rencorosos y vengativos, por eso su régimen fracaso. Hoy esos sentimientos siguen vivos y los impulsan a buscar la desquite contra quien los convirtió en las figuras más repudiadas de la entidad.

Graco y Elena se fueron con mucho dinero, tienen la vida económicamente resuelta y cuentan con recursos suficientes para ellos y para varias generaciones. Lo que les falta es recuperar un poco de respeto y eso, piensa, solo se logrará si exhiben como ladrón a quien los acusa de ladrones.

Graco Ramírez viene por la revancha. No olvidemos que ya tiró a un gobernador.

  • posdata

En lo que los expertos llaman la segunda oleada, el covid está pegando con tubo a la clase política morelense. Varios personajes de la vida pública están resintiendo los estragos del virus y han entrado a una etapa de confinamiento en su domicilio o en alguna institución médica.

La temporada de influenza y el relajamiento en algunas medidas preventivas, combinadas con la permanente exposición con un número importante de personas está pasando la factura a los actores de poder y advierte lo que podría ocurrir una vez que inicien formalmente las campañas.

La competencia por los votos deberá tomar en cuenta esta situación para que las cosas no se nos compliquen a todos; los estrategas de las campañas deberán tener muy claro que el proceso electoral del 2021 será distinto y prevalecerán los efectos del covid, empezando por la restricción de actos masivos.

Antes se presumían las reuniones con cientos o miles de personas; ahora ese tipo de actos se verán mal.

Las estructuras son claves para ganar la siguiente elección.

  • nota

Algunos de los personajes de la vida pública que dieron positivo a SARS-CoV-2 son el secretario de gobierno Pablo Ojeda, el alcalde de Jojutla Juan Ángel Flores Bustamante, el aspirante a la alcaldía de Cuernavaca José Luis Urióstegui y el priísta Jorge Meade González. Hay otros actores políticos que están igual, pero no lo han confirmado.

El covid puede darle a cualquiera, por eso es fundamental continuar con las medidas preventivas indicadas por las autoridades de salud. Si alguien da positivo lo correcto es informarlo a quienes estuvieron cerca, para prevenirlos a tiempo y evitar un contagio masivo.

Oremos para que todos los que enfrenten el coronavirus salgan adelante.

  • post it

Alberto Aguirre escribió esto hace unos días en su columna Signos Vitales, publicada en el portal de Joaquín López Dóriga. Es la primera llamada de un asunto que puede crecer y que ya observaron los críticos del gobernador Cuauhtémoc Blanco.

“Exfutbolista profesional, como su jefe, Efrén Hernández Mondragón está al frente de la dirección general de Procesos de Contratos del gobierno de Morelos desde hace dos años. Los fallos de licitaciones recientes, convocadas para adquirir mobiliario, insumos de papelería y equipo de cómputo, así como la comercialización de servicios de comedor y despensas en distintas dependencias estatales han generado un alud de quejas entre proveedores incómodos con el modus operandi del funcionario y su equipo, mismos que han intentado revelar esta situación a la oficina del gobernador Blanco, pero se han encontrado con varios obstáculos para ser escuchados. Los denunciantes sostienen que las irregularidades están concentradas en el Instituto de Educación Básica, la Comisión Estatal del Agua y las secretarías de Salud y Seguridad Pública.”

  • redes sociales

Tomar casetas de cobro en las autopistas se ha vuelto en un deporte muy lucrativo; al fin y al cabo las autoridades están de adorno.

Comentarios para una columna optimista: eolopacheco@elregional.com.mx

Twitter: @eolopacheco

Facebook: Eolopachecomx

Instagram: eolopachecomx