Observador político - La obsesión del poder; se aferra Gamboa Olea al poder en el TSJ

Observador político - La obsesión del poder; se aferra Gamboa Olea al poder en el TSJ

En un giro irónico de la política judicial, el magistrado Luis Jorge Gamboa Olea, presidente del Tribunal Superior de Justicia del estado, demostró que su amor por el poder y sus beneficios económicos es tan grande como la crisis de legitimidad que enfrenta el Poder Judicial. Y es que, después de haber logrado su reelección en junio del año pasado a pesar de la división interna que causó entre sus compañeros magistrados —14 de 22 se opusieron a su permanencia—, ahora alzó la voz, alegando que la reforma legislativa que propone una nueva elección de presidente del TSJ vulnera la independencia del Poder Judicial.

ESCUPIÓ AL CIELO.- Gamboa Olea, en un acto que no puede calificarse de otra manera que como una desesperación por aferrarse al cargo, anunció su intención de llevar la reforma ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para que esta se pronuncie sobre la "invasión de funciones".

Es curioso, cuando fue él quien, en su reelección, se alió con diputados de la Legislatura pasada para mantenerse en el poder, no hubo protestas sobre la independencia del Poder Judicial ni acusaciones de violación a la ley; incluso, el mismo Gamboa Olea, quien consolidó su control sobre el TSJ y sus vínculos con el Ejecutivo Estatal —específicamente con el exgobernador Cuauhtémoc Blanco, con quien al parecer hizo varios “bisnes”—, hoy se presenta como el defensor de la autonomía judicial.

Escupió al cielo porque a todas luces es una contradicción flagrante que deja al descubierto una verdad incómoda: el interés personal de Gamboa Olea en mantener su cargo, a costa de los principios de imparcialidad y justicia que debería defender.

Su estrategia ha sido clara: estrechar lazos con el Ejecutivo y controlar a los jueces para asegurar su permanencia y sus beneficios; por lo que los acuerdos con Blanco Bravo, aparentemente encaminados a judicializar carpetas a su favor, revelan una peligrosa alianza entre el poder judicial y el poder político.

CONTINUARÁ LA CORRUPCIÓN.- Cierto es que la justicia, lejos de ser una esfera autónoma e independiente, se convierte en una herramienta al servicio de intereses particulares, este tipo de corrupción, profundamente arraigada, no puede ser erradicada de tajo, pero la reforma propuesta por la LVI Legislatura es un paso en la dirección correcta, un intento por frenar el creciente control político sobre la justicia en el estado.

Lo que Gamboa Olea no ha entendido es que la reforma legislativa no busca su deslegitimación personal, sino la recuperación de la independencia del Poder Judicial; por lo que el hecho de que sea él quien se oponga tan vehemente es una clara señal de que la estrategia diseñada por el Congreso tiene el potencial de exponer y frenar las prácticas corruptas que han permeado el TSJ.

Al cuestionar la reforma, Gamboa Olea está defendiendo no solo su cargo, sino un sistema que se ha corrompido a sí mismo en el proceso, por ello, su obsesión por no soltar el hueso solo agudiza la crisis de confianza que existe en el Poder Judicial, una crisis que él mismo ha contribuido a profundizar.

El TSJ, al estar "atento" a los resultados de la reforma y anunciar que participará en su análisis, parece estar dispuesto a seguir el mismo camino de siempre: resistir cualquier intento de cambiar un sistema viciado desde adentro; empero, lo que está en juego es mucho más que el futuro de Gamboa Olea como presidente, más bien, está en juego la credibilidad de una institución que, si no es reformada, seguirá siendo un refugio de intereses personales y corrupción.

¿NEPOTISMO O BOLSA DE TRABAJO EL PODER JUDICIAL?

Muchos de los anteriores magistrados que ya se jubilaron lograron echar raíces y dejaron una herencia de sus familias en el Poder Judicial de Morelos, y que incluso, fue calificado como una bolsa de trabajo porque varios togados incurrieron en actos de nepotismo y abuso de poder, contando con la complicidad del presidente en turno del Tribunal Superior de Justicia.

 Además, de que siempre ha habido también complicidad del sindicato de trabajadores del Poder Judicial al no denunciar estas prácticas ilícitas que no solo se mantienen sino que se amplían sin que nadie ponga orden y legalidad. Y que por esa razón, la Entidad Superior de Auditoría y Fiscalización podría hacer una revisión minuciosa al personal con la finalidad de transparentar el estado del TSJ.

Y es que el nepotismo es una actividad que a ido creciendo de manera alarmante y va en contra de los principios de legalidad, honradez, parcialidad e igualdad de oportunidades a nivel laboral, debido a que muchas veces los puestos vacantes en el sector público son utilizados por familiares de los funcionarios públicos, y en Morelos el Tribunal Superior de Justicia es un ejemplo de lo que no debe ocurrir en ninguna institución pública.

Incluso, la Ley General de Responsabilidades Administrativas en México en su Artículo 63 bis, estipula claramente: “Cometerá nepotismo el servidor público que, valiéndose de las atribuciones o facultades de su empleo, cargo o comisión, directa o indirectamente, designe, nombre o intervenga para que se contrate como personal de confianza, de estructura, de base o por honorarios en el ente público en que ejerza sus funciones, a personas con las que tenga lazos de parentesco por consanguinidad hasta el cuarto grado, de afinidad hasta el segundo grado, o vínculo de matrimonio o concubinato”.

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