Árbol inmóvil - Exgraquitas, gruta de randas

En opinión de Juan Lagunas

Árbol inmóvil - Exgraquitas, gruta de randas

La mayoría de los partidos está haciendo “ajustes” en torno a la designación de sus contendientes. Esto, me atrevo a decir -sin ambages-, bajo el dominio de dividendos velados, que tienen que ver con la interminable lascivia política.  

            En este periodo de intercampaña (desde el 1 de febrero y hasta el 18 de abril) todos parecen entes montaraces a punto de embestir. En el “solazteca”, verbigracia, la desesperación es un sino de decadencia. Graco Ramírez sigue vigente en sus filas, a través de la imposición (seguro) de su hijastro, Rodrigo Gayosso, en el puesto número uno de la lista de Diputados por el Principio de Representación Proporcional. Al final, la tribalidad continúa debilitándolos… 

            Con antelación, habíamos dicho (en este espacio del “desamparo”) que el pretérito sombrío del tabasqueño (manipulador de la 53 Legislatura) iba a suceder una vez más. En suma, la caverna de Alí Babá amenaza: Julio Espín, Silvia Irra y Enrique Laffite. La gruta de la cleptomanía visible… 

            ¿Otro ejemplo? Hace unos días, el exsecretario de Gobierno, Ángel Colín, integró su ansia en esa lista. Se trata, en términos generales, de las pretensiones aciagas, derivadas de la ansiedad y la falta de poder. Me remonto al pasado: aún se recuerda la escena de su comparecencia ante el actual parlamento, de donde salió intempestivamente, tras una discusión con Marcos “N” (quien enfrenta una denuncia de violación contra una fémina). ¡El circo y su columpio discordante; la luz en la hélice de nube!  

La mentira renueva el aire sobre la línea esquemática del destiempo; es decir, se esconde en el supuesto olvido, para retornar con más ímpetu. Han transcurrido tres años; no fueron nada; un ligero bostezo. Se acerca el gobierno de la venganza (autoritario). Qué consternación.  

            Esperemos que el elector decida con conocimiento de causa. Insistentemente, la voracidad acecha (como un demonio en la encrucijada de la muerte); es una ira desmedida.  

            Los 45 días de campaña, a partir del 19 de abril próximo, serán complicados por las siguientes razones: 

 

  1. Las trapacerías recurrentes de los protagonistas.  
  2. La coacción del sufragio (al estilo inmemorial). 
  3. La denostación subrepticia (y deliberada). 
  4. Los lineamientos que emitan (llegado el instante) los árbitros comiciales (pueden ser, incluso, “ocurrencias”, en medio del panorama de la pandemia). 
  5. Los poderes fácticos (sobremanera, la tergiversación de los aparatos de difusión, así como los bulos de las redes sociales).  
  6. Las jácaras de la miseria humana (dentro de las comunidades lingüísticas). 
  7. El efecto “López-Gatell”. Tengan por seguro que, a través de las conferencias vespertinas, el presidente del país, Andrés M. López Obrador, tenderá puentes electorales.  
  8. El acomodo de “fuerzas” rumbo a las presidenciales del 2024.  
  9. El modus operandi -vía subterfugio- del aparato burocrático. 
  10. El abstencionismo.  
  11. La baja participación ciudadana (por obvios motivos). 

  

La petulancia nauseabunda no ha cesado. Todo mundo opera; en tanto, INE y OPLE son dos ciegos errabundos en la fragosidad del menosprecio. El día de la jornada electoral se acerca… al igual que la imprecación de la incertidumbre (del vil contorno).  

 

LA DEMOSTRACIÓN INDEFENDIBLE 

            López-Gatell evidenció el nulo esfuerzo del gobierno del estado en contra del covid-19. El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud calificó como “preocupante” el ascenso de contagios. Los nosocomios no se dan abasto. La muerte es cohorte.