Serpientes y escaleras - ¿Reflexión o sentimiento?

En opinión de Eolo Pacheco

Serpientes y escaleras - ¿Reflexión o sentimiento?

El triunfo de junio no será consecuencia de las propuestas de campaña.

 

¿Reflexión o sentimiento?

El voto que definirá a la próxima gobernadora de Morelos no será el resultado del análisis de las propuestas de campaña, ni tampoco de la valoración de quién puede cumplir lo que promete; el sufragio derivará de otros factores que inciden en el votante, que los hacen acudir a las urnas y en las últimas horas definen su decisión. El sufragio rara vez es una expresión racional, casi siempre es consecuencia de un sentimiento. ¿Quién ha conectado más con la gente?

Ninguna de las dos candidatas a la gubernatura tiene personalidad propia en su campaña: una se monta en la imagen del partido, en la simpatía hacia el presidente de México y la esperanza de que Morena siga al frente del gobierno; la otra apuesta al rechazo de la población hacia la administración estatal, al enojo por la situación de inseguridad y al deseo de cambio.

De manera concreta ninguna ha planteado hasta ahora alguna acción concreta que pueda resolver los problemas de la entidad, las dos abordan temas que interesan a todos, como la inseguridad y el desarrollo, pero salvo en el caso de los foros organizados por Margarita González, en donde se habló con cierta seriedad, no existe un planteamiento específico sobre nada. Y es que realmente no lo pueden hacer.

Pongamos el tema delictivo como ejemplo: Lucía Meza afirma que de la seguridad se encarga ella, como si en algún momento la dama fuera a portar uniforme o tuviera los poderes de un superhéroe para resolver sola un problema añejo y sumamente grave que está presente en todo el territorio nacional. Margarita González se ha hecho acompañar de expertos en el tema, ha organizado pláticas al respecto, pero tampoco ha dicho algo nuevo o sustantivo que ayude a pacificar la entidad.

En ambos casos se habla de manera superficial, porque si le entraran al detalle de las cosas perderían audiencia. Lógico: la gente y los medios de comunicación presionamos por hechos concretos, acciones específicas y medidas palpables, como si unos y otros fuéramos expertos en todo o tuviéramos más conocimiento necesario para validar las propuestas, pero nos conformamos con declaraciones tronantes.

Las campañas estatales giran en torno a ideas generales sobre aspectos que atañen a la mayoría, se abordan de forma que llamen la atención tratando de generar empatía, de ahí surgen mensajes como “De la seguridad me encargo yo”, que suena bien, se ve bien, pero que en realidad es solo demagogia.

La manera como los candidatos lograrán convencer al votante no es con reflexiones profundas y datos exactos, sino con frases que convenzan y conecten con la gente. Por encima de las propuestas están las promesas de continuidad o de cambio, mantener el rumbo o dar un golpe de timón, perfeccionar la actuación o meter a la cárcel a los ladrones. Aunque no se acepte, las campañas son pan y circo.

Seamos serios: a la mayoría del electorado no le interesan las propuestas de campaña de los candidatos, por eso no las analizan; lo que sí interesa es que la candidata tenga cercanía social, que se identifique y diga lo que la gente quiere escuchar. En el caso de Morena el mensaje es obvio: continuar la línea trazada por el presidente Andrés Manuel López Obrador; del lado del FAM el mensaje es claro: cárcel a los corruptos.

En lo que respecta al discurso, la candidata opositora ha elaborado un mensaje que atrae mediáticamente porque promete cambio y venganza, pero no le alcanza para ganar porque es una promesa vieja que se repite cada seis años. ¿Qué más va a decir o a hacer para remontar el marcador además de todo lo que ya ha dicho y sigue repitiendo?

Además de los discursos y las promesas hay otros aspectos que van a afectar el ánimo del electorado, me refiero a las personas que están alrededor de las candidatas.

En los últimos días la representante del FAM ha aparecido rodeada de figuras que la arropan políticamente, pero la hacen ver mal frente a la sociedad porque son políticos impresentables; ver a Lucía Meza siendo elogiada por Alejandro Moreno me parece un motivo suficiente para no votar por ella, porque lo menos que se puede decir de Alito es que es un pillo de siete suelas: arrogante, abusivo, corriente, naco y ladrón. La dama tiene arraigo, conoce el estado y tiene la experiencia y el carácter para necesario para conducir un estado, pero no es la mujer más querida del estado, de hecho carga con muchos negativos personales; a eso se suman los políticos viejos que están a su lado y la mezcla provocan nauseas.

Hace unos días la candidata del FAM se reunión con exdiputados locales a quienes presumió por su experiencia a lo largo de diez legislaturas; ¿En serio? Los congresos locales representan desde hace años lo peor de la política, son nido de ladrones, escenario de múltiples actos de impunidad y abuso de poder, sin descontar su abierta e histórica complicidad con los gobernadores. ¿Qué le pueden aportar a Morelos aquellos que protegieron a Jorge Carrillo Olea, a Sergio Estrada, a Marco Adame o los que fueron esclavos políticos de Graco Ramírez, ella incluida?

La candidata neopriísta en la campaña cuando no tenía nadie enfrente y elaboró un discurso tronante, pero de unas semanas para acá Morena apareció en el escenario y la falta de nuevos elementos discursivos de parte de la oposición estancó la campaña de Lucía Meza. Hoy ya no se ve una candidata que domina la percepción, ni que marque la narrativa de la contienda, por el contrario, parece una campaña que viene a menos y por eso recurre a figuras del pasado para tratar de mantener el ritmo.

Del lado de Morena las cosas tampoco son perfectas, también hay figuras que contrastan con la candidata porque son rémoras del graquismo, políticos serviles que se venden al mejor postor y obedecen al amo en turno. Las buenas cartas credenciales de Margarita González se opacan cuando a su lado surgen nombres que nada tienen que ver con su honestidad, que han sido protagonistas de escándalos políticos y tratan de resurgir con ella. Peor: hay gente de su equipo, amigos de Graco, que juegan en las dos campañas.

Pero no solo son los actores políticos que estuvieron con el exgobernador perredista, a esos todos los identifican, también hay “empresarios” que ven en la campaña una mina de oro, que ya comenzaron a visualizar negocios a futuro en ese gobierno, que andan repartiendo posiciones, prometiendo contratos y alardeando con el control que tienen sobre la candidata.

Margarita González tiene a su alrededor a figuras que la lastiman porque que son corruptas, traidoras, que la engañan, le venden un escenario ficticio y la mantienen secuestrada en una burbuja. Un error común, muy grave, es ver la realidad a través de los ojos de otros.  

Las dos candidatas confían en su estrategia y suponen que son ellas el motivo principal por el que votará la gente, aunque tienen claro que el camino para ganar está en su capacidad de conectar con la ciudadanía, que el electorado haga suyo el triunfo y sus estructuras funcionen como se los han prometido. Eso todavía no sucede.

Lo que seguramente no entienden, porque siempre sucede así con los candidatos, es el efecto que causa en la sociedad los personajes que están a su alrededor, el daño que provocan los compromisos/promesas/acuerdos que hacen los que están cerca de ellas y la percepción que emite su equipo de campaña.

Margarita o Lucía son una razón para que el ciudadano vote a favor o en contra de ellas, pero otra muy importante son las personas que están a su alrededor y los partidos que las representan.

Malos, corruptos y traidores hay en los dos equipos.

·         posdata

Los diputados locales competirán por un cargo de elección popular sin separarse del cargo; la ley que ellos mismos modificaron se lo permite y lo harán. Esa misma ley aplica a otros representantes populares, pero hay algunos que se separarán del cargo para que la contienda sea equitativa, con piso parejo.

Nada de eso se le puede pedir a los integrantes de la 55 legislatura, pues todos son pillos, corruptos e incompetentes; el congreso actual logró lo que parecía imposible: superaron las trapacerías de sus antecesores e hicieron del parlamento local el más caro e ineficiente del país.

Competir sin separarse del cargo no les concede ninguna ventaja sobre sus rivales, pero les permite mantener todos los beneficios del cargo, empezado por los millonarios recursos a los que tienen acceso; eso sí es competencia desleal. El hecho mismo implica un acto de egoísmo porque en lugar de permitir a los suplentes que asuman la posición por algunos meses, se mantienen en la curul para continuar robando. Son ladrones y egoístas.

La siguiente legislatura podría no ser igual que la actual, donde un grupo de pillos tomó por asalto el congreso y el presupuesto.

A menos, obviamente, que el próximo congreso también esté conformado por corruptos. Y no es difícil que eso ocurra.

·         nota

La contienda electoral de Cuernavaca es interesante: como candidato la ventaja favorece a José Luis Urióstegui, pero la fuerza de la marca coloca a Alejandra Flores muy cerca de él, con posibilidades de remontar.

La reelección del alcalde panista es probable, pero la marca contra la que compite es fuerte y la campaña no será un paseo por el parque, sobre todo porque el candidato a la presidencia estará rodeado de malos candidatos en la capital.

Para ganar, la abanderada de Morena en Cuernavaca necesita toda la ayuda posible, requiere urgentemente subir su nivel de conocimiento y empatar su imagen a la del partido. Pero sobre todo necesita cambiar de actitud, para borrar el mal sabor de boca que dejó como diputada.

·         post it

La guerra sucia casi siempre es de pésimo gusto, pero en ocasiones puede ser ingeniosa:

“El exgobernador golpeador ya llegó,

Ya llegó, ya llegó,

Ya llegó Sergio el Madreador”

¡Invítenle una chela al que se le ocurrió!

Comentarios para una columna optimista: eolopacheco@elregional.com.mx

X: @eolopacheco

Facebook: eolopacheco

Threads: eolopachecomx

Instagram: eolopachecomx