Serpientes y escaleras - ¿Quién va a ganar?

En opinión de Eolo Pacheco

Serpientes y escaleras - ¿Quién va a ganar?

La carrera por la gubernatura va en su segunda semana… y no se ve.

 

¿Quién va a ganar?

A poco más de una semana de que arrancaron las campañas, la sucesión en Morelos aún no provoca interés más allá de las estructuras que acompañan a las candidatas. A diferencia de hace seis años, cuando el ambiente electoral se sentía entre la ciudadanía, en esta ocasión la contienda no prende y pareciera que solo los interesados están atentos al proceso. Ni siquiera la guerra sucia ha logrado llamar la atención de la gente.

Sesenta días de campaña separan a Margarita González Saravia y Lucía Meza Guzmán de la jefatura del poder ejecutivo; en este tiempo una de las dos ganará la elección constitucional y se convertirá en la primera mujer que encabece el gobierno de Morelos.

La carrera por la gubernatura es más pareja de lo que los morenistas afirman, pero menos cerrada de lo que los opositores presumen. Los primeros aseguran tener una ventaja de más de treinta puntos, lo cual solo ellos y sus encuestas patito creen; los segundos presumen una remontada espectacular que suena aún menos creíble, porque aunque conocida, su candidata está muy lejos se ser una rockstar.

Mucho se ha hablado y escrito sobre el proceso y las candidatas, pero nada de ello ha logrado despertar el interés de la población; como pocas veces las campañas pasan desapercibidas para la mayoría, están encapsuladas en los eventos que realizan los partidos y llaman poco la atención del ciudadano promedio que en su mayoría acudirá a votar.

El duelo está bien definido: de un lado está la fuerza de un partido que a pesar de no ser perfecto, está mucho mejor calificado que los demás; por supuesto que el presidente Andrés Manuel López obrador, la principal figura de la 4T se ha desgastado a lo largo del sexenio, pero él sigue siendo sumamente popular entre muchos y los programas sociales de su gobierno impactan en millones de personas que votan.

La oposición se mueve en un camino distinto, destacan los errores de los gobiernos de Morena, el fracaso en la estrategia de seguridad y localmente explotan la mala imagen del gobernador Cuauhtémoc Blanco y la violencia desatada en los últimos meses. Poco a poco la candidata del PRI ha ido incluyendo al gobierno federal en su discurso, pero con cuidado porque aunque su estrategia es golpear los puntos débiles de la 4T, confía que un sector de Morena podría darle la espalda a su candidata y votar por ella como como una mejor opción.

El problema en ambos equipos es que conforme avanza el proceso, queda claro que ninguno tiene claridad en el mensaje que quiere transmitir, o no han sabido construir una estrategia de comunicación adecuada. De los dos lados lanzan mensajes, pero ninguno ha tenido la contundencia para marcar la diferencia.

Del lado de la oposición han pasado del golpe directo al gobernador al intento de presentar a Lucía Meza como una candidata de Morena en la oposición; la línea discursiva también ha venido en descenso porque es confusa, sus mensajes son poco claros, manejan ideas diversas y hay poca o nula consistencia en las propuestas de la candidata, quien se la pasa lanzando lodo a sus adversarios y presumiendo que ella es mejor, sin decir porqué.

En Morena la comunicación ha sido desde el principio el Talón de Aquiles: primero dejaron el escenario libre a la oposición, lo que permitió a la senadora imponer la narrativa y vender la idea de que podía ganar; ahora se dedican a lanzar boletines insulsos, con mensajes repetitivos y superficiales que a muy pocos importan y nadie lee, porque se trata de pura y absoluta demagogia.

Quizá sea esta mezcla de lodo (de un lado) y demagogia (del otro) la razón por la cual las campañas no han superado la frontera de los partidos, porque ninguna de las dos candidatas ha conseguido hasta el momento colocarse en el ánimo de la gente ni vender adecuadamente su mensaje a la población, por eso la pregunta constante en todos lados sigue siendo ¿Quién va a ganar?

Margarita González y Lucía Meza son damas respetables, cada una con historia y personalidad distinta, representan proyectos diferentes aunque vienen de la misma corriente política y tienen relaciones personales que pueden volverse una razón para votar o en contra.

Del lado de la candidata del FAM hay figuras de la vieja guardia local como Vinicio Limón, Víctor Saucedo, Jorge Messeguer, Francisco Santillán y otros más que los últimos años se mantuvieron escondidos o alejados de la vida pública; con Lucía Meza vemos muchos rostros impresentables, personajes repudiados que estuvieron envueltos en escándalos y se convirtieron en referencia de todo lo que el ciudadano odiaba de un político.

Con la candidata de Morena también hay personas malas, jóvenes que rápidamente han destacado por su ambición y que aún sin haber ganado nada ya comienzan a hacer negocios utilizando el nombre de la candidata. Estos sujetos son una muy mala señal para la gente porque van en contra de todo lo que significa la honestidad y representan en lado opuesto de lo que la gente espera de Margarita González. ¿Cómo creer en la honestidad de alguien que tiene a tantos corruptos a su lado? Y eso aplica a las dos candidatas.

Estamos en un proceso electoral de poco impacto, que no ha logrado despertar el interés de la mayoría y que por tanto puede definirse por la estructura o la abstención. Ninguna de las candidatas es llamativa por sí misma: Margarita González Saravia es catapultada por la marca Morena y Lucía Meza tiene que recurrir a la imagen de Cuauhtémoc Blanco para que la volteen a ver. A pesar de ello, reitero, sus campañas no despegan.

Como marca, Morena atraerá muchos votos para sus candidatos, mientras que la figura del gobernador Cuauhtémoc Blanco se convertirá en una razón para votar en contra de la 4T; las propuestas de las candidatas no serán la diferencia en el electorado, ninguna de sus ideas es significativa, ni mucho menos ha atrapado la atención del electorado.

Los personajes alrededor de las candidatas sí comienzan a destacar y a ser observados por la gente, de ambos lados hay figuras de mala reputación, impresentables y visiblemente corruptas. Incluso en ese plano las campañas se han mimetizado para mal.

Como van las cosas el triunfo electoral del 02 de junio se lo llevará Morena a través de Margarita González Saravia, pero no de manera arrolladora y con la enorme posibilidad de perder el control del congreso y los dos municipios más importantes.

Si Margarita triunfa por más de 30 puntos, como le aseguran sus gurús, todas las críticas que se han hecho a su equipo a lo largo de la campaña quedarán anuladas y se confirmará que la candidata siempre estuvo en buenas manos; pero si la victoria es por un dígito, pierden el congreso, Cuernavaca y Cuautla, la gobernabilidad de la siguiente administración estará en riesgo y se corroborará que la abanderada de la 4T estuvo secuestrada, aunque con el Síndrome de Estocolmo.

La del 2024 es una elección dura, pero aburrida. Y la gente lo nota.

·         posdata

La noche del lunes el comisionado estatal de seguridad convocó a los representantes de los medios de comunicación a una rueda de prensa; la invitación era escueta, pero refería que el tema a tratar era la candidata del frente opositor Lucía Meza Guzmán.

La expectativa que despertó la invitación del jefe de la policía estatal fue mucha y se especularon muchas cosas; el marino es un hombre serio, prudente, que solo habla cuando es necesario y suele ser contundente.

Al final lo único que dijo fue que denunciaría por daño moral a la senadora por haberlo ligado a la delincuencia “sin pruebas ni sustento”.

La denuncia del almirante Guarneros no cambia nada, porque seguramente quedará como letra muerta; la noticia pudo darse a conocer a través de un comunicado o quizá en una declaración banquetera, porque no tiene trascendencia.

Digámoslo de esta forma: se esperaba una noticia bomba y resultó ser una vacilada.

Lucía Meza seguramente se carcajeará de la acusación del comisionado.

·         nota

Martes de reconocimiento: el comisionado estatal de seguridad José Antonio Ortiz Guarneros reconoció que Morelos es el segundo estado más violento del país; por su parte la jefa de la policía de Cuernavaca Alicia Vázquez Luna reconoció que la violencia en la capital es preocupante, aunque dijo que eso pasa en todo el estado y en el país.

Los dos jefes policiacos ya reconocieron que las cosas están mal. ¿Y luego?

·         post it

Si la marca no se impone o José Luis Urióstegui no se confía, la contienda en la capital podría resultar favorable al PAN. “Cuernavaca es una ciudad clasista”, me dice una funcionaria municipal, segura de que frente al perfil de la candidata de Morena, el rostro del alcalde con licencia se impondrá. “Uno es güerito de ojo verde y ve a la otra toda prietita” comenta.

No tengo claro si Cuernavaca es verdaderamente clasista, porque desde hace muchos años la ciudad se ha vuelto cosmopolita y las barreras sociales son cada vez más tenues y políticamente incorrectas de mencionar. 

Lo que si puede ser determinante es la imagen que proyecten los contendientes en función de lo que ofrecen para la ciudad; ahí la narrativa es opuesta a la estatal: el cambio implica el regreso de Morena y la salida del PAN.

A pesar de no ser un alcalde exitoso, José Luis Urióstegui tiene todo para ganar, porque cuenta con mejor imagen pública que Alejandra Flores; en los distritos federal y locales el empate es clarísimo: todos son terribles.

Lo que procede es votar por el menos malo… o mejor anular el voto.

·         redes sociales

Aunque en Morelos las campañas por la gubernatura no prenden, en Estados Unidos, Dubái e Irán sí andan muy emocionados promoviendo el voto telefónico por Lucía Meza.

El horario es un problema porque las llamadas de madrugada son enfadosas, dejan sensación de enojo y cuesta volver a conciliar el sueño.

Yo por mi parte les digo: #!&%& cada vez que me llamen, cuando no lo hagan y también cuando respiren.

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