Serpientes y escaleras - Es Margarita

En opinión de Eolo Pacheco

Serpientes y escaleras - Es Margarita

La coordinadora estatal de Morena está cambiando: comienza a lucir como gobernadora.

 

Es Margarita

Poco a poco Margarita González Saravia va asumiendo su rol de coordinadora de la 4T y virtual candidata de Morena el gobierno de Morelos. En espacios privados o interpartidistas, porque aún nos comienza la precampaña, la morenista expone sus ideas de lo que quiere hacer en los próximos seis años. Margarita ya no es la misma, comienza a mostrar una evolución política y personal acorde a la responsabilidad que busca y pone en la mesa de discusión temas que hace mucho no escuchábamos. “Tenemos que hacer política”.

Para entender lo que pretende la precandidata a la gubernatura de Morena al gobierno de Morelos hay que escuchar a quienes están a su alrededor; la de González Saravia no será una campaña que gire en torno a una sola persona, lo que veremos será una propuesta de gobierno que encabeza la candidata, pero que incluye la participación de más personas y se alineará a las directrices obradoristas.

Una figura clave es su coordinador de campaña Javier García, un hombre experimentado en elecciones, formado en la izquierda y de la absoluta confianza de la candidata. Igual que Margarita González Saravia, Javier García plantea como eje principal la conciliación, el entendimiento y el diálogo político. Tenemos que cerrarle el paso a la violencia y a la beligerancia venga de donde venga, porque la confrontación es la que ha llevado a la situación que hoy vemos en todos lados.

“No se ha hecho política en el estado”, insiste la coordinadora de la 4T; llevamos muchos años de pleitos y de chantajes, hemos sido gobernados por quienes no conocen al estado ni a su gente y con sus acciones han provocado conflictos en todos lados. Tenemos que apostar por la recomposición social y eso empieza con una recomposición de la política a partir del respeto mutuo; la diferencia de opiniones no debe llevarnos a al enfrentamiento personal.

Escuchar a Margarita González y a su equipo es alentador porque hace muchos años que un candidato o gobernador no se reúne abiertamente con sectores y los escucha. La tónica de los últimos tiempos ha sido el encuentro entre amigos e incondicionales, sólo aquellos que aceptan todo lo que les dicen y son incapaces de contradecir al gobernante. La promesa de los morenistas va en sentido contrario: abramos un espacio de comunicación permanente, directa y bilateral, para entendernos y escucharnos mutuamente.

La ventaja que conceden las encuestas a Morena parece no marear a los representantes de la 4T; el equipo está seguro de que lograrán los objetivos electorales, pero no confiados de que eso sucederá de manera automática. El reto es dialogar mucho, escuchar más y cambiar la manera como se relaciona el gobierno con la sociedad, reiteran. “La comunicación es un aspecto clave para la gobernabilidad”.

Un punto central en la agenda de la candidata es la seguridad: reconoce que la estrategia no ha dado resultados, que no es clara y requiere modificarse. Se necesita más vinculación con la federación y una mejor colaboración con las autoridades municipales, especialmente las metropolitanas. Sin seguridad no podemos avanzar en lo demás, los pleitos y la división entre instituciones y poderes complica más las cosas, se necesita cerrar filas y entender que la lucha es de todos.

Hacía muchos años que no escuchaba hablar a un político de esa forma, en los últimos años la línea ha sido otra: impositiva, agresiva, de ataque y descalificación: Graco Ramírez se reunía solo con sus incondicionales y perseguía a los que opinaban distinto o le llevaban la contra; Cuauhtémoc Blanco no habla con nadie.

El discurso de Margarita González será atractivo en tanto se mantenga en esa línea, abierta a escuchar; se entiende que en medio de todo trate de vender el proyecto de la Cuarta Transformación, que se recargue constantemente en la imagen del presidente Andrés Manuel López Obrador e intente proyectarse como alguien similar, con un marcado romanticismo de la vieja izquierda. Pero lo fundamental será que como morelense entienda la necesidad de sus paisanos, los problemas que aquejan a nuestra tierra y la urgencia de cambiar la manera en como se relaciona el gobierno con la sociedad.

La evolución de la precandidata no es sólo en el discurso, principalmente es en actitud: la dama sabe que la que viene no será una campaña sencilla, porque cargará con los saldos del gobierno estatal y el enfado personal de Cuauhtémoc Blanco. Para nadie es secreto que el futbolista no quería que González Saravia fuera la candidata y ello ha quedado claro con el hecho de que, hasta ahora, a más de una semana de que fue postulada por su partido, el futbolista no ha tenido la cortesía de felicitarla.

En política forma es fondo, aunque se trate de alguien que no entiende y a quien no le gusta la política; las actitudes del jefe del ejecutivo dicen mucho y tienen consecuencias. Cuauhtémoc Blanco repudia a los políticos y afirma ser un ciudadano, pero se equivoca, porque luego de tres años como presidente municipal y casi seis como gobernador, no es creíble que insista en ser lo que ya no es. Aunque no le guste.  

El ambiente en el que la precandidata y el gobernador está llegando al proceso electoral es complejo y muy peligroso para la administración saliente; ella se ha mantenido institucional, evita señalar los errores de la administración actual y mantiene su discurso en un punto medio entre los logros de la 4T y las propuestas que localmente impulsará como jefa del ejecutivo, evitando hablar del gobierno de Blanco. Hasta ahora la coordinadora ha aguantado los malos tratos y los ataques, pero solo ella sabe hasta cuándo los aguantará.

Él ha sido rudo al hablar: afirma que Margarita no ganó la encuesta e ironiza con el proceso interno de Morena al señalar que “si hablo va a estallar Troya” Y añade: “He escuchado que la señora ya está haciendo compromisos y eso no lo puede hacer durante un proceso electoral, se tiene que platicar con ella… no se si (su candidatura) fue una imposición, pero el que ganó la encuesta fue Víctor, pero ella quedó por la decisión de 5 mujeres y 4 hombres… tengo que sentarme con la señora Margarita para llegar a acuerdos y que gane Morena”. Por cierto: el gobernador no puede intervenir en el proceso electoral, ni ayudar a ningún partido a ganar.

Cuauhtémoc y Margarita son como el agua y el aceite, tienen discursos, posturas y actitudes diametralmente opuestas que en cualquier momento pueden generar problemas para ambos: el riesgo para la morenista es que el enojo del mandatario se traduzca en acciones que compliquen la campaña y eventualmente pongan el riesgo el triunfo de Morena; para el futbolista la situación no es menor: encabeza el gobierno saliente, es una figura que está perdiendo poder y que podría quedar en una situación sumamente incómoda cuando la siguiente administración, quien sea que la encabece, revise sus actos y decisiones de gobierno.

Por este tipo de arrebatos me parece atractiva la línea de actuación de Margarita González Saravia al prometer recuperar la política como un ejercicio cotidiano de gobierno, entendiendo esto como el diálogo, la conciliación, los acuerdos y la relación permanente con todos los sectores, sin importar que se trate de opiniones distintas u opuestas. “Ya no aplicará la lógica de conmigo o contra mí”.

El discurso de González Saravia no es inédito, pero es algo que hacía mucho no escuchábamos en nuestro estado; la precandidata de Morena va ganando terreno en el escenario de poder, está comenzando a posicionarse por encima del gobernante saliente y plantea un ejercicio de autoridad distinto a partir del 2024. “Necesitamos dialogar con la gente, hacer política, acordar con todos, ser tolerantes y utilizar la comunicación como una herramienta para la gobernabilidad”.

El americanista insiste en la confrontación y en el revire agresivo, no entiende que los equilibrios de poder están cambiando y que la atención social comienza a estar en otra persona; Cuauhtémoc Blanco necesita controlarse, aceptar que su etapa en el poder está por concluir y que no puede ir en contra del proyecto político que lo ha apadrinado y protegido por más de cinco años; pero sobre todo tiene que estar consciente de su rol en esta elección: la candidata de Morena no lo necesita para ganar, por el contrario, lo que demandará de él es que baje sustancialmente su perfil en los próximos meses. Si no aparece, mejor.

Es lo que más conviene a ambos.

·         posdata

Cuauhtémoc Blanco está en el ocaso de su gobierno y consecuentemente en el final de su poder, indudablemente es un hombre con un alto reconocimiento social y fama por su trayectoria como futbolista; a nadie le queda duda que la política es solo otra etapa de su vida profesional y no la que más le agrada. Al término de su mandato seguramente tendrá ofertas para ser comentarista deportivo y muy probablemente a la vuelta de algún tiempo logrará su sueño de reincorporarse al futbol como técnico o como directivo.

Pensando en ello es importante que cierre bien su ciclo y entienda que cualquier cosa que venga en su futuro no será igual a lo que tiene hoy como gobernador: el poder que le brinda manejar un gobierno estatal no lo tuvo nunca como futbolista, ni lo tendrá en los espacios deportivos. Item más: lo hecho a lo largo de seis años como administración será revisado jurídica y administrativamente porque así lo marca la ley y porque de no hacerlo, quien lo sustituya en el cargo deberá responder por esas acciones.

El 01 de octubre del 2024 Blanco Bravo entregará la estafeta del ejecutivo a alguien más y en ese momento comenzará una nueva etapa en su faceta de político: el año siete. No importa lo que haga o a donde se dirija, lo que derive de los procesos de entrega recepción estarán jurídicamente vigentes y de ello dependerá la tranquilidad del exgobernador y de sus funcionarios.

Precisamente por eso es importante que cierre bien su ciclo, tiene que hacerlo de manera cordial con quien va a relevarlo en el cargo y tendrá en sus manos las facultades para ayudarlo o para perseguirlo.

Recordemos la expresión del presidente Juárez: “A los amigos justicia y gracia, para los enemigos la ley a secas”

·         nota

Lucía Meza no pierde el tiempo, ni modifica su discurso: “No voy a tolerar impunidad y exigiré justicia; Cuauhtémoc Blanco está obligado a entregar cuentas claras a los morelenses”.

La senadora pone a debate un aspecto que hasta ahora no había manejado: “Su círculo cercano (de Cuauhtémoc Blanco) ha comenzado a acercarse a nosotros para comentarnos cosas muy preocupantes y delicadas que se han hecho en su gobierno”.

Ojo: lo que dice la candidata puede o no ser una balandronada, pero está comprobado que algunos personajes cercanos al jefe del ejecutivo mantienen desde hace tiempo una comunicación abierta con ella.

Lo dicho: no será una campaña sencilla.

·         post it

Después de la gubernatura, la candidatura local más codiciada es la capital. En Cuernavaca el PAN proyecta la reelección de José Luis Urióstegui y Morena a Javier Bolaños. Si no hay acuerdo con Acción Nacional, el FAM tendría su propio candidato en la figura de Jorge Morales Barud.

Ganar la capital no será sencillo para ninguno de ellos.

·         redes sociales

¿Todavía hay quienes creen que las campañas negras en redes sociales funcionan?

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