Serpientes y escaleras - Cambiar la narrativa

En opinión de Eolo Pacheco

Serpientes y escaleras - Cambiar la narrativa

La única manera de cambiar la percepción es dando resultados.

 

Cambiar la narrativa

Más de un año ha pasado desde que inició la administración de Cuauhtémoc Blanco; el arranque de sexenio no fue sencillo desde ningún ángulo: el gobierno de Graco Ramírez heredó muchos problemas a la nueva administración y dejó sembrados conflictos que han ido explotando con el transcurrir del tiempo. Como si eso no fuera suficiente la novatez del gabinete es notoria en casi todas las dependencias y ello se combinó con la intervención del ex gobernador, avivando conflictos y operando medios de comunicación locales y nacionales. Para salir de la crisis el futbolista necesita resultados.

Desde los graves problemas de inseguridad y violencia que mantienen a raya a la ciudadanía y han superado la capacidad de respuesta del gobierno, hasta la profunda crisis financiera que no ha podido ser remontada, el panorama estatal es complejo, de ahí el acelerado desgaste del gobierno y la caída drástica en la popularidad del jefe del ejecutivo.

Lo que vemos es natural si tomamos en cuenta la forma como se han ido desarrollando las cosas, es decir, la combinación de los problemas y la falta de resultados.

Entendamos que la narrativa gubernamentalmorelense camina solo en dos vertientes: la violencia e inseguridad y la crisis económica. El ejecutivo ha tratado de maniobrar en este camino sin éxito, intentando (sin lograrlo) encontrar la forma de convencer a la ciudadanía que en ambos temas vamos por buen camino.

Es obvio que la gente no acepta que hay buenos resultados cuando la realidad es diametralmente opuesta a lo que señala el discurso político; es imposible comunicar de manera positiva la cifra de muertos e imposible también convencer a la opinión pública que a pesar de los hechos elictivos y de violencia que vemos todos los días la situación en el estado es favorable.

Lo económico va de la mano, porque por un lado el gobierno arrastra una deuda monumental heredada que no es posible subsanar en el corto placo y por otro la inversión privada es prácticamente nula, derivado de la falta de confianza por la inseguridad. Contrario al crecimiento que todos desearíamos, en la tierra de Zapata las inversiones privadas y públicas son escasas y el área encargada de la promoción y el desarrollo económico del estado es un cero a la izquierda.

Esto se ha dicho y escrito una y otra vez desde hace meses, los problemas que enfrentan los morelenses son muchos y casi todos derivan de esas dos situaciones. Lo que poco se ha señalado es la necesidad de que el gobierno replantee la estrategia gubernamental para que las cosas comiencen a cambiar. Explico:

Si la narrativa oficial solamente versa en temas de violencia, inseguridad y crisis económica, no hay forma de que la percepción mejore y el estado de ánimo cambie. Es imposible para cualquier área de comunicación vender de manera positiva más de mil muertos y pocos resultados, conflictos políticos entre poderes y diferencias entre los miembros del gabinete. Lo que necesita el gobernador y su área de comunicación es tener más acciones positivas que difundir para que de esa manera tengan más argumentos para convencer a los morelenses de que el gobierno está trabajando.

Ningún gobierno puede salir adelante si su única narrativa es la violencia; el ejecutivo necesita comenzar a hablar de otras cosas, debe tener en la mesa más temas positivos y equilibrar las notas negativas con acciones a favor del estado. Para eso es necesario que el resto del gabinete se active, haga su trabajo y ayude a cambiar la percepción que hoy tienen los morelenses de la autoridad.

En este punto hay dos figuras que pueden ayudar: Pablo Ojeda y Hugo Erick Flores; el primero tomando las riendas del gabinete, supervisando el trabajo de los secretarios y encauzando las acciones y la agenda gubernamental y el segundo sincronizando la agenda federal con la local, ayudando a mejorar la relación política del gobernador con el centro el país y promoviendo el desarrollo local con recursos del Gobierno de México.

Para que las cosas mejoren para Cuauhtémoc Blanco es fundamental que se replantee el actuar del gabinete, que se supervise el trabajo que llevan a cabo los secretarios y se actúe en aquellos casos en donde no se están alcanzando buenos resultados.

Para entender lo que vemos hoy dentro del gabinete estatal hay que analizar la forma como se han conducido los secretarios; durante el primer tramo del régimen quien estuvo a cargo de la operación política y la coordinación del gabinete fue José Manuel Sanz Rivera, a él le crearon una supersecretaría con más recursos que muchas otras dependencias de alto impacto social. Al Secretario de la Gubernatura se le asignaron responsabilidades que antes tenía la Secretaría de Gobierno y se le empoderó de tal manera que ningún funcionario podía moverse (o ver al gobernador) sin la previa autorización de Sanz.

Pero la falta de experiencia política y conocimiento del estado se combinaron con el carácter iracundo y la muy mala asesoría política que tuvo el jefe de la gubernatura, lo cual trajo como consecuencia que el gabinete se dividiera, que se crearan grupos al interior y que desde esa dependencia se emprendiera una lucha interna encarnizada que no reparó en relaciones laborales, amistades personales o lazos sanguíneos. Peor: dicen en el gobierno que el equipo compacto del Jefe de la Gubernatura atiza el fuego amigo, apoya a la diputada tania Valentina, financía conflictos, paga medios en contra y venden las demandas por coorrupción; hay quienes aseguran incluso, que en este grupo hanllegado a un acuerdo con el ex gobernador.

Precisamente porque el desgaste de la autoridad estatal es interno y externo es urgente que el secretario de gobierno inicie un proceso doble de reconciliación que incluya la supervisión del desempeño de cada uno de los secretarios y una revisión profunda al gabinete en el segundo y tercer nivel, porque además de que en las dependencias hay mucha simulación y falta de resultados, siguen enquistados muchos funcionarios graquistas que no solo entregan información al ex gobernador, tambien boicotean el funcionamiento de las dependencias y hacen negocios al amparo del presupuesto.

Hacia afuera es fundamental que se comience a hacer política, que se ponga un alto a las confrontaciones y se establezcan puentes de diálogo, acuerdo y comunicación con todos los actores políticos y sociales del estado. De lo que se trata es que la Secretaría de Gobierno vuelva a ocupar el lugar que tuvo en otros tiempos, que le regresen sus facultades y su titular sea el conciliador natural del ejecutivo para que la dependencia se dedique a atender y anticipar los problemas sociales, no a defenderse de los ataques internos.

Cambiar la percepción que hoy se tiene del gobierno estatal no es tarea sencilla, pero es urgente si Cuauhtémoc Blanco no quiere que el estado se le vaya de control y tenga que dejar el cargo antes de seis años para enfrentar algún procedimiento penal

Para que eso sea posible es necesario que se haganajustes sustanciales al interior de su gobierno para que la narrativa gubernamental vaya más allá de la violencia y la crisis económica, para que se hable de nuevas inversiones y fomento al turismo, para que se reconozcan los trabajos en materia educativa, ambientales, en el campo, en el desarrollo soocial… Es decir, para que frente a la violencia se tengan otras cosas positivas de qué hablar y con las cuales ir más allá de la nota policiaca.

Es momento de que el gobernador y su equipo ajusten la estrategia de gobierno y le den herramientas a su área de comunicación para posicionar temas positivos que equilibren la percepción y mejoren la confianza.

Es tiempo de dejar de pelear para supervisar el trabajo del gobierno.

  • posdata

El equipo de trabajo del secretario Pablo Ojeda se ha ido depurando y cada vez funciona mejor, aunque aún les falta capacidad de análisis político, sensibilidad y conocimiento del estado y de su gente.

Si se libran de la presión interna y establecen una agenda de trabajo en varias vertientes, incluyendo la conciliación, la comunicación, el manejo de la imagen institucional, el diálogo con todos los actores políticos y sociales, el buen trato entre poderes y la prevención de conflictos sociales, es posible que en un plazo razonable esa oficina logre encauzar las cosas y recuperar la gobernabilidad perdida.

La condición para que las cosas funcionen en esa dependencia es que los dejen trabajar, que les quiten la presión a la que han estado sometidos en los últimos meses y otorguen al abogado las herramientas que necesita para realizar un buen trabajo.

Eso y que entiendan que no solo enfrentan la dinámica de un estado convulsionado y molesto por años de abusos, excesos y descuidos gubernamentales, también tienen en contra el ataque permanente y patrocinado de actores de poder locales y nacionales que han puesto a Morelos y a su titular en el ojo del huracán y en la mira del propio presidente López Obrador.

Pablo Ojeda puede ser el eje de la reconstrucción política y social del estado, pero tiene poco tiempo para comenzar a operar y dar resultados.

Ojalá lo logre.

  • nota

Una nota dura que da la Coparmex:

Morelos, tercer peor estado en corrupción: Coparmex

El estado de Morelos es la tercera entidad con mayor corrupción en trámites que deben hacer las empresas para funcionar. A raíz de la medición de México Sin Corrupción, las entidades más corruptas de México son Guerrero, con un 59 por ciento, Chiapas, con un58 y Morelos con un 55. Estos porcentajes se refieren a la información proporcionada por lo socios de tal Confederación, quienes han sido víctimas de extorsión económica por la burocracia, al realizar distintos trámites para su funcionamiento.

En el otro extremo y según el muestreo, las entidades con menos niveles de corrupción son Chihuahua, con un 18 por ciento, Coahuila, con un 24 y Querétaro, con un 25.El instrumento que utiliza la Coparmex para medir los niveles de corrupción que enfrentan sus agremiados en el país es un indicador que muestra la frecuencia con la que las empresas seenfrentan a actos de corrupción al interactuar con el gobierno. Lo anterior implica trámites que deben efectuarse ante instancias municipales como estatales.

El organismo subraya que la corrupción es un costo adicional para las empresas que impide mejorar su competitividad. "Además, limita la inversión pública y privada y crea servicios públicos de baja calidad".Se mide el porcentaje de empresas de esa agrupación que han experimentado corrupción en oficinas públicas en el último año.

Sobre la forma en que se obtienen los resultados, la misma fuente explica que se construye a partir de los resultados de una encuesta realizada a sus socios: "De manera anónima, se les pregunta si durante el último año algún servidor público, tercera persona o coyote intentó apropiarse de algún beneficio para realizar, agilizar o evitar trámites, multas o pagos".

Coparmex asegura que los resultados que se presentan cumplen con las condiciones estadísticas necesarias mínimas para asegurar que la muestra es suficientemente grande para que tenga representatividad a nivel estatal.

  • post it

Siguen secuestrando personas.

Siguen apareciendo muertos en las calles.

Y nadie hace nada.

  • redes sociales

Hablando de corrupción: dicen algunos ex funcionarios denunciados por cometer actos ilícitos que “alguien” del gobierno de Cuauhtémoc Blanco los ha contactado para alcanzar un “acuerdo económico” para resolver sus demandas y salir bien librados del proceso jurídico; dicen que uno de ellos, quien paso de cadenero de una disco a constructor millonario en el sexenio pasado, ya habría pagado para que el contenido de la demanda fuese inconsistente y así evitara purgar una pena corporal o devolver recursos.

¿Será?

Comentarios para una columna optimista:

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