Opinión Secreto a voces - La primavera distópica…
En opinión de Rafael Alfaro Izarraraz

Dice el presidente de los EU, Donald Trump, que el 2 de abril los EU
se librará de quienes han abusado de su nación. A todos les impondrá
impuestos (aranceles), entre ellos, Canadá, México, Europa, China (a
la que industrializaron), a todo el mundo, naciones aliadas y que le
habían dado el “bastón” de mando del mundo. Ahora resulta que el
imperio americano, heredero del poder occidental que surgió con la
conquista y que se quedó con la mitad del territorio mexicano se
siente abusado. Ha hundido a Europa a la que impulsó a una guerra del
lado de Ucrania, pero a la que ha dejado sin el suministro ruso de
energéticos y de los que ahora los EU son los principales proveedores.
Pero Europa, dice Trump, ha abusado de EU. Fue promotor de la
industrialización de Asia, pero China abusa de los estadounidenses…
Para especialistas como Wallerstein, EU fue una potencia hegemónica
entre 1945 y 1990 en occidente, periodo en el que coincidió con un
crecimiento de un ciclo económico y su fin. Fue el dominador del
mercado mundial debido a que vendía por debajo de los precios promedio
de producción. Ante el fin del ciclo económico respondió con la
estrategia de trasladar la producción fabril al continente asiático y
China. EU se quiso reservar la hegemonía tecnológica de la revolución
digital y la Inteligencia Artificial, además de operar un sistema
bancario financierista mundial que, aunque parasitaria porque no
produce, pero como dice Bauman: con una computadora y un celular,
hacen circular el dinero de país en país sin compromisos locales y, en
cualquier momento, huyen con las ganancias en la bolsa dejando
devastadas regiones y naciones enteras.
EU no produce riqueza como en el pasado. La riqueza se produce en Asia
en donde se encuentran las plantas que han convertido a aquella región
en la fábrica del mundo. El presidente Trump quiere revertir la
tendencia del pasado mediante un truco: imponer aranceles a las
empresas extranjeras con el fin de proteger a sus propios
inversionistas; asimismo, obligar a las empresas que se encuentran
instaladas en otras naciones, como la industria del automóvil de
México, con el fin de que regresen sus plantas al territorio
estadounidense. El sistema de producción capitalista, aunque en
algunas ocasiones recurre a las “trampas” para imponerse en el mundo
de la producción, no puede hacer de la circunstancia el fundamento de
un sistema de producción de capital. El eje sobre el cual gira la
acumulación de capital, en las últimas décadas, es la mano de obra
barata que está en Asia o México.
China, una potencia regional “mundial” hasta el siglo XVI no se quedó
con las manos cruzadas. Sustentado en un modelo de aparato burocrático
organizado en torno al Partido Comunista Chino (PCCH) y un espíritu
pragmático, aceptó la inversión extranjera bajo un modelo estatal que
se combina con el capital privado. Mandó a sus jóvenes a las
universidades estadounidenses, creando una élite intelectual asociada
al conocimiento y el manejo de la tecnología industrial tanto
productivo como digital y de la IA, descifraron los códigos
tecnológicos de la industria que recibieron del exterior y la
superaron. Es un modelo de sociedad que produce riqueza distinta al
modelo diseñado por las élites estadounidenses quienes quisieron
apoyar a los chinos para enfrentar, aislada, a la ex Unión Soviética.
Hoy, China, es la segunda potencia comercial mundial y EU está
endeudado con los chinos por una cifra de los ochocientos mil millones
de dólares… A Japón le debe más de un billón cien mil millones de
dólares. No tiene dinero para invertir porque debe pagar la deuda como
cualquier país a los que ellos clasificaron del tercer mundo.
Intentará extenderla a cien años y que eso lo acepten los poseedores
de su deuda con el fin de disminuir la carga inmediata de los pagos.
Asimismo, busca, entonces, por medio de la imposición de aranceles que
la inversión que necesita la paguen las empresas que acuden a su
mercado. El discurso de Trump de que va a liberar a Estados Unidos en
realidad es un atraco al mundo del capital que nadie se lo esperaba y
que puede hundir a todos en una crisis económica.
No quiere guerras porque igualmente no tiene para invertir en el
aparato industrial militar estadounidense. Al parecer la carrera
armamentista de Europa va a servir para financiar la industria de la
guerra de EU porque la mayor parte de los 800 mil millones de dólares
que supuestamente invertirá Europa en rearmarse irán a parar a la
industria militar de EU. Pero de momento Trump no quiere guerras.
Ocurrió lo distópico. EU, aunque fue la corriente del Partido
Demócrata la que impulsó a Ucrania a la guerra con Rusia, Trump ha
entendido que la guerra no es conveniente y además de que ha
reconocido que es una guerra que de antemano está perdida. Rusia se ha
convertido en la primera potencia militar del mundo. Su estrategia, de
Trump, es cobrar a Ucrania los apoyos con el control de las tierras
raras y la industria energética, los puertos, lo que se pueda,
aliándose con Rusia y, eventualmente, con China para repartirse el
mundo.
Europa no está invitada al reparto del mundo porque además no tiene
nada en qué respaldarse para pedir un lugar en la silla de ese,
infeliz, eventual reparto. China es la segunda potencia económica del
mundo, EU es la primera y la segunda potencia militar, mientras que
Rusia es la potencia militar número uno. Europa, fue la gran perdedora
de la guerra en Ucrania. Por ciegos las élites perdieron el respaldo
de energéticos baratos, sobre todo los alemanes, con los que sostenían
su industria. El principal distribuidor de gas y petróleo es ahora los
EU y a precios por encima de los ofrecidos por los rusos.
Eventualmente, al parecer es parte de las negociaciones entre EU y
Rusia, EU le comprará el petróleo y el gas a Rusia y EU se los venderá
los europeos, utilizando los antiguos gasoductos construidos por los
rusos para vender energéticos a Europa, como el Nord Stream 1 y 2 que
fueron parcialmente destruidos en 2022.
A finales del siglo pasado concluyeron algunos analistas que EU
gobernaba el mundo, pero ya no era una potencia hegemónica en
decadencia (Wallerstein) o que gobernaba, pero no era hegemónica
(Arrighi). Al iniciar la tercera década del siglo XXI EU dejó de ser
la potencia militar del mundo, la potencia económica única y, lo más
grave, el punto de unión entre lo que fue el proyecto cultural mundial
encabezado por occidente. La utopía del “fin de la historia” ha
terminado en una situación distópica, inimaginable, en la que el mundo
se la rebelado contra quien había sido autoconsiderado como el
conductor de la historia de la humanidad, ante cuyo escenario se había
el encumbramiento de EU como potencia única. Para Deutsch, existe un
desacoplamiento de EU con respecto al “sueño americano”, los ideales
que proclamó durante la posguerra y la realidad actual.
La nación que emergió de la posguerra y que se erigió en la campeona
de la reconstrucción de Europa, elevó los niveles de vida de su pueblo
a niveles de bienestar como nunca antes tal vez ha ocurrido con
sociedades del pasado, impulso la revolución verde que logró
incrementar los niveles de productividad en el campo y por tanto de la
producción de alimentos, promovió programas para elevar la condición
de subdesarrollo de los pueblos de América Latina y el Caribe,
defendió al capitalismo del comunismo, entre otros propósitos, ahora
dice sentirse abusado. Pero al parecer las élites estadounidenses van
aprender lo que ellos, creo (por las lanzadas de Trump), hacen que no
entienden: el mundo ha cambiado y EU ya no es hegemónico ni gobierna
el mundo, aunque en aparentemente todavía hacen creer que tiene el
mando.
Existe un escenario impensable: EU se convertido en el enemigo de sus
antiguos aliados y prioriza acuerdos con Rusia y, es probable, con que
a la mesa también se siente a los chinos. Canadá, a la que Trump trató
como el estado 51, rompió la relación que había establecido con EU y
de inmediato el gobierno de Trump tuvo que comunicarse con el ministro
canadiense, Mark Carney, para tratar de evitar una ruptura definitiva.
México, la presidente Sheinbaum, ha dicho que el día 3 de abril dará
una respuesta integral a la idea de Trump de imponer aranceles a los
productos mexicanos. Europa, de igual manera, ha establecido que
responderá a EU con contra medidas arancelarias a EU. No se diga
China, que de igual manera se prepara para responder a las medidas que
tome Trump el 2 de abril.
EU ya no es hegemónica ni gobierna el mundo.