REMESAS Y COMERCIO, ¿UN ENEMIGO INNECESARIO?

En opinión de José Ma. Román

REMESAS Y COMERCIO, ¿UN ENEMIGO INNECESARIO?

En el mundo globalizado que vivimos, con los intereses tan fuertes y las ligas familiares y empresariales que tenemos con la primera potencia mundial, la política a seguir por los antecedentes históricos de nuestras relaciones y los gravísimos conflictos donde hemos sido las víctimas, se hace necesario caminar con pies de plomo las relaciones comerciales y de cualquier índole con la potencia mundial que representa el vecino.

Lo dijo Porfirio Díaz, “tan lejos de Dios y tan cerca de EU” y en cierta forma es cierto. El Presidente Díaz, muy prudente por esos antecedentes, siempre se inclinó por mejorar las relaciones con los europeos, básicamente con los ingleses antes que con la mal llamada nación americana. 

Nuestros recientes conflictos, que conociendo el actuar del presidente AMLO en realidad carecen de sustento, son un efecto serio y que puede dañar las relaciones que al menos a la fecha guardamos con nuestro vecino del norte. O eso es lo que indica cuando AMLO dice que va a hacer serias manifestaciones al respecto el 16 de Septiembre, o el 15 que es el día en que celebramos nuestras fiestas patrias. Puede pasar lo que ya se ha dicho con exceso, o que anuncie el retiro de México del tratado del libre comercio o que solo  realice bravatas dirigidas a su masa electoral. Puede hacer la ridiculez y vulgaridad de poner otra canción semejante a la de Chico che de ¡Huy qué miedo! O seguir con su balandronadas de solo hablar por hablar atacando o diciendo que defiende la soberanía que no miro donde se encuentre en riesgo. De cualquier manera es delicado el tema por ser AMLO el personaje dominante de la política de México y quien transitoriamente ostenta el poder. El problema que nos enfrentaremos los mexicanos si esto se desarrolla dañando nuestras relaciones es que quien sufrirá las consecuencias y efectos no es AMLO, ni su gabinete, ni siquiera las clases medias. No, los efectos casi inmediatos serán si va en serio, los pobres, los campesinos de todo el país y los obreros cuyas empresas, que son las mayorías de origen estadounidense. Ojalá sea solo las bravatas de costumbre y las decisiones de romper el tratado solo sean un rumor o un capricho transitorio no consumado del presidente.

Donde pegaría directamente sería posiblemente en las remesas, las que pueden ser gravadas por los EU o los aranceles si es que en un año o más, perdemos el arbitraje con que ahora parece que nos enfrentaremos a EU y Canadá que por cierto en eso de la energía igualmente afectaríamos a sus empresas. Las cifras que en materia de remesas son vitales para la vida de nuestros paisanos aquí y en EU y alcanzan  27 565 millones de dólares solo durante 6 meses, dinero del cual es superior a lo que percibimos del petróleo o del turismo según informes del Banco de México dado a conocer el lunes de esta semana. El promedio, según el banco de México, han aumentado las remesas en un 17%, a eso agréguele que se reporta por la patrulla fronteriza del vecino que cada día aumenta el número de mexicanos que cruzan la frontera para trabajar allá, en EU.

En el caso del dinero que de una u otra forma significa el comercio con EU como consecuencia de la producción industrial y del tratado del libre comercio, representa en dólares una cifra superior a los 400 mil millones de dólares y dependen de ese tratado más de 10 millones de empleos directos, más los indirectos que duplica con creces esa cantidad. La consecuencia es que nuestra economía está ligada directamente a los EU. Ellos, los gringos le dan de comer a millones de familias mexicanas cuando permiten que los trabajadores que allá viven y trabajan envíen ese vital dinero que ayuda demasiado a las finanzas de México y sobre todo a las familias mexicanas que por millones viven de las remesas. Si AMLO sigue en su retórica y realiza una ruptura, lo que provocaría sería más y más grave pobreza y como consecuencia delincuencia y hambre. Lo mismo para las familias de nuestros obreros y trabajadores de las empresas, ni se diga las consecuencias si las fabricas salen o se establecen en otros países que ansiosos recibirán con gusto este tipo de inversiones.

¿Será capaz AMLO de golpear a la mano que le da de comer a los mexicanos? O solo será una más de las balandronadas retóricas de un presidente que tal vez no mide las consecuencias de lo que dice, de sus ocurrencias. ¿O, es necesario tener un enemigo innecesario? La respuesta al parecer y la tendremos entre el 15 y 16 de septiembre.