Inclusión Educativa en la UAEM - Lengua Escrita en Sordos IV: CELE/UIEAD

En opinión de Eliseo Guajardo Ramos

Inclusión Educativa en la UAEM - Lengua Escrita en Sordos IV: CELE/UIEAD

Tomando el hilo anterior, señalábamos que los psicolingüistas psicogenéticos dudan de que la conciencia fonológica para la escritura provenga del análisis fonético exclusivamente. Puede haber una segunda vía que es la alfabetización inicial; que unos niños lo hagan por la fonetización oral y otros por la alfabetización inicial. Por lo que no sería un precursor de la escritura la fonetización para todos. Les puede beneficiar a algunos, solamente. Si fuera una condición previa para todos, las personas Sordas, niños y adultos, no podrían acceder a la escritura. Sabemos que no es así. Ellos logran dominio sobre la escritura, que implica al mismo tiempo, dominio del español -sabemos- como segunda lengua.

La cuestión es que todos los métodos de enseñanza de la lectura y la escritura, y la lectoescritura, fueron creados, unos, hace 300 años y los más actuales, de menos 70 años. Todos, invariablemente, se apoyan en la fonetización. Esto es, en la lengua oral. Lo que excluye de entrada a la Comunidad Sorda. Por lo que no podemos utilizar ninguno de estos métodos de enseñanza. Y este es el tema.

Los psicogenéticos investigaron los recortes de palabra en niños que no habían estado expuestos a la enseñanza formal de la lectoescritura, antes del 1° de primaria. Niños de 4 y 5 años. Les mostraban imágenes de cosas comunes para acordar el nombre de cada una. Tipo “vaca”, foca”, bisílabas directas, Consonante-Vocal (CV) y otras como “pan” “sol”, monosílabos de CVC. Estas imágenes en unas tarjetas que se pudieran manipular fácilmente, tipo barajas. Otras tarjetas con las palabras escritas de los nombres. Se les mostraban y se les decía las palabras escritas. Previamente, estos niños fueron evaluados en el nivel silábico, silábico-alfabético. Se descartaron los niños de conceptualización presilábicos y los alfabéticos convencionales y no convencionales. Se le daba la instrucción que él iba a sacar una tarjeta sin que el investigador pudiera darse cuenta de cuál era para que la adivinara con la información “fácil”, “difícil” o “más difícil” del niño al investigador. Éste, para hacer interesante la situación procuraba acerar y no acerar o batallar, según fuera el caso. La información “fácil” era segmentar oralmente en sílabas el nombre (ante la imagen) o la palabra (ante su escritura). El entrevistador le decía “ahora ponme una difícil” y el niño la segmentaba en fonemas, si lo hacía silábico-alfabético (“v-a-ca”), le decía el investigador: “pónmela en ´más difícil´” y segmentan (“v-a-c-a” ó “p-a-n”). Los niños a veces lo lograban a veces no. Así a modo de juego de competencia entre el niño y el adulto investigador. La cuestión era indagar si el niño lograba segmentar más ante la palabra escrita o ante la imagen. Pudo segmentar más frente a la escritura que frente a la imagen. En esta última su análisis era puramente fonético, mientras que en la escritura tenía un apoyo gráfico para el análisis de la palabra (escrita).

Los resultados de estas investigaciones de Emilia Ferreiro y Sofía Vernón (Universidad de Querétaro) hacen argumentar que los niños que no logran el análisis fonético de cada valor sonoro de la palabra, al enfrentarse a la alfabetización lo alcanzan a hacer. Y es más efectivo que cualquier ejercicio de fonetización previa. Por otra parte, es muy difícil pensar que los niños antes de ingresar a la Primaria no se hayan enfrentado antes con palabras escritas que hay en su entorno. Múltiples investigaciones pioneras acerca de la Lengua Escrita los han demostrado. Lo que significa que los niños que logran los análisis fonéticos, no se sabe que nivel de conceptualización en la palabra escrita tienen. Porque no hay información de estas investigaciones fonéticas, sobre el particular. Es altamente probable que estas interacciones espontáneas de los niños de fonetización investigados no sean “fonéticos puros”, por lo que no se podría concluir que lograron el recorte o articulación de palabra o “pseudopalabras” (“palabras” sin sentido para ejercicios de fonetización) por la dicha fonetización oral.

Esta dificultad de dilucidar lo que corresponde a la Lengua Oral y lo que es de la Lengua Escrita, viene desde el fundamento mismo la Lingüística como ciencia. Que se toma del Curso de Lingüística General de Ferdinand de Saussure -Padre de la Ciencia Lingüística-, que decía que la escritura era apenas un disfraz de la lengua oral, ni siquiera su vestido. Porque la representa y mal. Dado que nunca es exacto el fonema (escrito) con la fonética de la oralidad. Y, dice Emilia Ferreiro, “desterró la escritura de la lingüística”. Hizo depender siempre la escritura de la Lengua Oral. La Lengua era la Oral, la escritura no lo era. Desde los años 70ª avanzados los Lingüistas reconocieron en la escritura un estatus de lengua, de Lengua Escrita. De tal suerte que hay dos gramáticas la de la lengua oral y la de a lengua escrita. O la lengua tiene dos expresiones, la oral y la escrita, o se trata de dos lenguas. En ambas consideraciones, de dos gramáticas.

Otra conclusión es que la lengua escrita no es un “segundo sistema de señales o de signos”, como dijo Lev S. Vygotsky en el artículo clásico “La prehistoria del Lenguaje Escrito”, de los años 30ª, pero conocido en occidente hasta los años 80ª. Él dice que la representación oral del lenguaje es un sistema de signos (arbitrarios) y la escritura es un segundo sistema de señales o signos que se monta en el primero. Es cuando el niño tiene que oírse para saber qué está descifrando de la escritura, inicialmente. Luego, ya puede leer en silencio y comprender lo que lee sin sonorización oral. Pasa la comprensión directa sin pasar ya por la oralidad. Muy bien lo segundo, pero no la primara afirmación. Hay que considerar que este artículo es previo a la publicación de El Curso de Lingüística General (1936). Aunque Vygotsky aquí es armónico con Saussure.

En el Segundo Homenaje a Jean Piaget, en Argentina (1990. El primero fue en noviembre de 1980, en México. En el Auditorio Lauro Aguirre de la UPN. Piaget había fallecido en septiembre se ese mismo año), Emilia Ferreiro en su alocución, en el emblemático auditorio de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, de donde es egresada, dijo: “La Escritura no es un Segundo Sistema de Señales”, es un sistema por condición propia. Y, si alguna vez dijo que reconocía en Vygotski su precursor, porque Piaget no se ocupó nunca de la Lengua Escrita, (Cuando conoció el escrito de “La Prehistoria de la Lengua Escrita”). Ahora, “rectificaba” a Vygotski, sin que por ello pierda el menor valor.

Los amanuenses en la Edad Media, que trascribían los incunables en los conventos, lo hacían sin separar espacios entre las palabras, lo hacían ligado. Para comprender lo que estaba escrito tenían que descifrarlos en voz alta, como quien interpreta una nota musical. Hasta que no fue necesario cunado comenzaron a separar las palabras con espacios en blanco. Nace la lectura en silencio y la comprensión directa desde la escritura sin pasar por la oralidad. Fue un salto cuántico para la Lengua Escrita.

Conclusión: los Sordos y los oyentes se enfrentan a la Lengua Escrita sin pasar por la oralidad. Ninguno de los métodos conocidos para “enseñar a leer y a escribir” sirven para la adquisición de la Lengua Escrita para los Sordos, y creemos, que ni para los oyentes, tampoco. Cualquiera que sea cómo hemos adquirido la Lengua Escrita, cumple con tres principios que todo lenguaje tiene: sirve para comunicar, para representar y como herramienta para el pensamiento. Lo que tenga estas condiciones ayuda a la adquisición de la Lengua Escrita.

Una última consideración es no sólo para la alfabetización. Que el lenguaje de la Ciencia es Escrito. Sólo así se ha podido comunicar el conocimiento científico, representarlo y como ayuda ineludible para el pensamiento y la reflexión. Pero este es un tema epistemológico para otra ocasión.

educacioninclusiva.egr@gmail.com