Cuernavaca, Pasa y la defensa de los recursos naturales.

En opinión de Aura Hernández

Cuernavaca, Pasa y la defensa de los recursos naturales.

“Somos la primera generación en sentir el efecto del cambio climático y la última que puede hacer algo al respecto”.

Barak Obama

 

“En la tierra de Zapata una nueva revolución está a punto de estallar”, dice el trailer que anuncia la película de Francesco Taboada Tabone 13 pueblos en defensa del agua, el aire y la tierra, film del año 2010 que recibió varios premios internacionales en foros y festivales de ciudades como Berlín, Montreal, Los Ángeles y por supuesto la Ciudad de México.

Esa revolución que avizora Taboada en su película tendría su origen en los conflictos ambientales por el agua, por la tierra y por el aire que estamos viviendo ahora en la entidad como resultado de las pésimas gestiones que las autoridades han dado históricamente a los problemas ambientales.

A nivel global, tal como el sentir de los pueblos que recoge Taboada en su cinta, ya mucho nos han alertado las organizaciones ambientalistas del mundo entero sobre la urgencia de tomar medidas, ya no para revertir el cambio climático sino por lo menos para detener su avance, y sin embargo son muy pocas las que se han instrumentado para ello. Y para bien y para mal, el futuro es hoy.

Por eso, la película fue visionaria, no solo por las denuncias de los pueblos con motivo de la depredación del agua, el aire y la tierra que han originado las políticas públicas desastrosas que hemos vivido, sino por la ominosa corrupción que históricamente ha habido detrás de la devastación de los recursos naturales. en detrimento de las personas y en el beneficio económico de los bolsillos de vivales y gobernantes abusivos.

La historia de la empresa Pasa, a quien el gobierno de Cuernavaca concesionó casi al final de la primera década del siglo XXI el manejo y destino final de las más de 400 toneladas que se producen en la ciudad diariamente, se inscribe en esta tenebrosa historia de opacidad y corrupción, donde lo único claro es el clarísimo conflicto de interés en que se fundó la operación de privatización de un servicio que históricamente había sido parte de las funciones públicas.

La privatización del servicio de manejo de residuos de la capital del estado originó la organización y movilización de personas y colectividades, principalmente en contra de la ubicación del relleno sanitario que se tenía programado como receptáculo de los desechos de la ciudad, por ser esta una zona caracterizada por su biodiversidad y por tener afluentes de agua y barrancas en un estado de conservación excepcional. Las tensiones por esta disputa entre opositores y autoridades se viven en la película de Taboada de una manera especial.

Finalmente, Loma de Mejía como se conoce al predio, fue abierta como relleno sanitario en el año 2008, con el consecuente impacto ambiental a la zona, hasta que posteriormente fue “cerrado” oficialmente, pues continuó funcionando prácticamente como un tiradero a cielo abierto y años más tarde las autoridades ambientales condenaron a la empresa promotora responsabilizarse por el daño ocasionado al medio ambiente.

En el año 2010, el presidente municipal de Cuernavaca retiró la concesión de la recolección y destino final de los desechos que genera la Ciudad iniciando un capítulo que merece una historia aparte, porque lo que se presentó como el cumplimiento de un compromiso de campaña, fue también un indudablemente acto de corrupción. La empresa por lo consiguiente inició las acciones legales y después de 12 años logró una sentencia favorable de una jueza de Distrito que obliga al municipio a reintegrarla la concesión.

De acuerdo con lo que ha trascendido en los medios, administraciones capitalinas omitieron cumplir con la sentencia del juzgado de distrito, por lo que la sombra de la destitución estaba cercando al actual presidente municipal, hasta que una decisión del Cabildo determinó, dar cumplimiento y pagar más de 38 millones de pesos a la empresa concesionaria, que a su vez expresó al municipio que no cuenta con la infraestructura para proporcionar el servicio como lo acordó al Cabildo.

Ante este estado de cosas sería deseable que, en esta coyuntura el gobierno de la ciudad de Cuernavaca, implementara medidas que verdaderamente impacten en sus políticas ambientales y se implementen acciones para un cambio estructural en la preservación y defensa del medio ambiente, podríamos empezar con cosas muy simples pero no por ello menos trascendentales: primero,  la obligación de la separación de los desechos, segundo hacer realidad la prohibición de los plásticos de un solo uso y, tercero,  ver, todo el Cabildo junto, la película de Francesco Taboada.