Escala de Grises - Violencia [de género] incontenible

En opinión de Arendy Ávalos

Escala de Grises - Violencia [de género] incontenible

El primer día de diciembre, la organización Data Cívica publicó el informe interactivo “Alerta de violencia de género contra las mujeres: Ciudadanizar y evaluar las AVGM desde las organizaciones de la sociedad civil”. En el documento se proponen indicadores de violencia feminicida y testimonios de activistas con el fin de fomentar la participación ciudadana en la prevención y erradicación de la violencia de género.

 

Como parte de la Ley General para el Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, en México se activó la Alerta de Violencia de Género Contra las Mujeres, misma que desde 2015 contempla una serie de acciones a nivel gubernamental para enfrentar la violencia machista. Actualmente, casi 10 años después, este mecanismo ya está presente en el 69% de los estados que conforman el territorio nacional.

 

Sin embargo, no parece haber una reducción significativa en los casos de feminicidio, abuso sexual y otras agresiones de género; es decir, a pesar del reconocimiento del problema sistemático, no se ha cumplido con el propósito principal. El Estado continúa incapaz de garantizar seguridad para las mujeres, niñas y adolescentes; incluso a pesar de las incontables recomendaciones por parte de las organizaciones civiles y de organismos internacionales.

 

De acuerdo con Data Cívica, la documentación de las violaciones graves a los derechos de las mujeres se han documentado desde 1990; pero el problema lleva décadas enteras ocurriendo frente a los ojos de la sociedad y del Estado mismo: invisibilizándose, incrementándose.

 

Los asesinatos de mujeres por razones de género continúan, del mismo modo que la violencia familiar y sexual, principalmente. Sin embargo, el trabajo que se ha generado para prevenir y erradicar la violencia de género no ha sido en vano. Específicamente, la AVGM sentó un precedente importante para nombrar la problemática, empezar a tomar algunas consideraciones; para intentar solucionarla.

 

Como hemos afirmado en repetidas ocasiones, la violencia de género (como todos los problemas estructurales) está atravesada por la violencia generalizada, los vacíos en el sistema de justicia, la corrupción, la negligencia por parte de las autoridades, la falta de coordinación en las esferas sociales, la militarización… La lista podría seguir.

 

Aparentemente, no hay esfuerzos, tiempo o recursos (humanos, económicos) que basten para enfrentarse a la crueldad y brutalidad de la violencia en contra de las mujeres. ¿Qué está haciendo el Estado, entonces? ¿Cuáles son las capacidades que tiene el gobierno en sus tres niveles? ¿Cuál es la forma ideal de enfrentar un fenómeno sistemático? ¿En qué momento se pretende dar respuestas concretas a la emergencia que vayan más allá de “condenar” lo ocurrido?

 

Tan solo si consideramos la cotidianidad en el país, son las colectivas, organizaciones y activistas quienes han realizado gran parte del trabajo que recae en las autoridades federales. Ya no basta únicamente con reconocer la evidente existencia de la violencia [persistente] de género en el país, se necesitan acciones concretas para enfrentarla.

 

Ahora, tampoco basta con implementar medidas o estrategias nada más para ver si funcionan (como se ha hecho hasta ahora). Es necesario que todas las acciones sean evaluadas constantemente con perspectiva de género, bajo los contextos locales y las necesidades de la población en cuestión.

 

Del mismo modo, también es indispensable contar con personal capacitado en la materia que sepa identificar los riesgos y que pueda aplicar un protocolo efectivo a la primera señal, sin criminalizar a las víctimas, sin invalidar las denuncias, sin sumarse a la ausencia de justicia.

 

Bajo esta misma línea, las especialistas de Data Cívica, así como las periodistas que participaron en la realización del informe, aseguran que la voluntad política y la infraestructura local también son un requisito para la atención, prevención y erradicación de la violencia en contra de las mujeres, niñas y adolescentes.

 

Como si la situación no fuera lo suficientemente grave, las especialistas destacaron “la falta de atención y voluntad para entender y atender a las mujeres víctimas de violencia”, lo que está directamente relacionado con la impunidad. ¿Qué sigue entonces? El camino por recorrer en materia de violencia en contra de las mujeres es largo.

 

Sin embargo, hay pasos importantes que pueden darse desde las esferas locales hasta las nacionales. Podríamos empezar por contemplar la AGVM como una forma de visibilizar la violencia en contra de las mujeres, algo que parecía poco probable con la normalización de la misma en cada aspecto de la vida cotidiana, en lo privado y en lo público.

 

¿Es la única alternativa? ¿Es lo único que podemos hacer en materia de género? No. A pesar de sus limitantes, la AVGM bien monitoreada y respaldada por otras instituciones puede representar más que un estatus de permanente riesgo para las mujeres; en el mejor de los casos, podría ser el impulso para desarrollar políticas públicas que garanticen una vida libre de violencia de género.

 

 

Por algo se empieza:

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