Escala de Grises - A contraluz

En opinión de Arendy Ávalos

Escala de Grises - A contraluz

Durante la conferencia matutina del pasado martes, el presidente de México afirmó que los problemas y retos que enfrenta el país deben dejarse en manos de la política: “Todo se subordinó a la economía, eso fue parte del problema”.

Mencionó que la atención de los asuntos públicos es muy importante como para dejarla en manos de los economistas, eso es cosa del noble oficio de la política. “Es como encomendarle la paz de un país a un militar, no es posible”. Estas declaraciones bastaron para que los comentarios en Twitter se desbordaran. “¿Entonces para qué la Guardia Nacional?”, preguntaban las y los usuarios ante la aparente incongruencia dicha por AMLO.

No hay de qué preocuparse porque ya todo es diferente, afirmó. “Claro que necesitamos a los economistas y a los militares, pero ambos tienen que coordinar los esfuerzos con la política”. Tan interdisciplinario, el hombre. Ojalá en la práctica todo fuera así de fácil.

Resolver un problema con el apoyo de varias disciplinas para llegar a un resultado con la mayor efectividad posible, en principio, es un idea extraordinaria. El conflicto empieza cuando lo que se busca no es cooperación, sino imposición.

¿A qué me refiero? El nivel de tolerancia a la frustración que maneja AMLO no es muy alto, de eso ya nos dimos cuenta. ¿Qué pasa cuando no le parece o no le gusta lo que se está diciendo? La desacreditación o hacerse de oídos sordos.

Diferentes economistas (además de Carlos Urzúa) le han advertido sobre los riesgos de iniciar proyectos como el NAIM o el Tren Maya, pero no le ha importado mucho. Diferentes especialistas en Derechos Humanos le han advertido sobre los riesgos de la Guardia Nacional y sobre las medidas que se deben tomar en materia de migración, pero tampoco les ha hecho caso.

Entonces ya no es cuestión de elaborar estrategias para llegar al mejor resultado posible, ya no se trata de coordinar esfuerzos, sino de trabajar nada más con aquellas personas que asienten con la cabeza a lo que él afirma y niegan lo que a él no le gusta.

A pesar de la importancia que tienen los índices de aprobación en un gobierno, estar al frente de una nación implica más que tener los aplausos de la mayoría y culpar de todos los males a las administraciones anteriores (que bastante tienen que ver). Lo hemos dicho hasta el cansancio.

El presidente podrá salir a decirnos en las mañaneras que todo es diferente, que los asuntos públicos se están resolviendo de mejor manera y que la 4T sigue; sin embargo, las palabras vistas a contraluz nos devuelven una imagen muy distinta.

 

Contrastes

Durante estas dos semanas, en Oaxaca se realiza una de las festividades más importantes a nivel nacional: la Guelaguetza. En el marco de esta celebración, se difundieron imágenes de un grupo de mujeres pertenecientes al Ejército Mexicano, bailando junto a otro grupo de mujeres que portaban el traje regional de Tuxtepec, uno de los lugares más representativos del estado.

Las diferencias entre ambos sectores eran evidentes. Las integrantes de la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) portaban su uniforme, mientras que las civiles lucían huipiles bordados a mano y el cabello trenzado con listones de colores. Se reunieron en la explanada de Santo Domingo para interpretar Flor de piña.

Más allá de lo representativo del baile, me parece importantísimo retomar la fuerte carga simbólica alrededor de este tema. La noticia circuló en medios tradicionales y digitales con encabezados que, en resumen, hacían referencia a que las militares dejaron sus armas y se unieron al baile. La cuenta oficial de la Sedena difundió el video en Twitter con la frase: “Unidos, Ejército, Fuerza Aérea Mexicana y ciudadanos somos la gran fuerza de México”.

¿No le parece curioso que, a menos de un mes del “discreto” despliegue de poco menos de siete mil elementos pertenecientes a la Guardia Nacional en Oaxaca, las integrantes de la Sedena decidan interpretar uno de los números más característicos y ovacionados en esta fiesta?

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Por otro lado, en la Ciudad de México, el Sistema de Transporte Colectivo Metro informó que elementos de la Guardia Nacional estarían supervisando mochilas, vigilando pasillos, puentes de acceso y las inmediaciones de nueve estaciones.

Dichas acciones, catalogadas como “de prevención”, se realizarán de forma itinerante en las estaciones pertenecientes a aquellas alcaldías donde la GN tiene presencia. “La seguridad mejorará” es el argumento bajo el que las autoridades sostienen esta medida, misma que forma parte de la estrategia de fortalecimiento y procuración de la seguridad en la CDMX.

Sin embargo, a pesar de todos los justificantes que se puedan encontrar en lo anterior, aún tengo infinidad de dudas al respecto que me gustaría compartir con usted:

¿Cuáles son las bases constitucionales bajo las que se tomó la decisión de “supervisar mochilas” sin orden escrita alguna? ¿Bajo qué criterios se decide qué mochilas inspeccionar? ¿Cuál es el procedimiento que se realizará si se encuentra algún objeto sospechoso? ¿Qué objetos están considerados “sospechosos”? ¿Cuáles fueron los resultados de la prueba piloto y las encuestas —bien hechas— mediante las que se avaló esta medida? Spoileralert: No hubo.

Aunque esta medida se tomó debido a la reciente balacera en las inmediaciones del metro Tacuba, es superficial. El problema de la inseguridad no se resuelve revisando mochilas de forma aleatoria, los también recientes intentos de secuestro, mucho menos. Empero, una medida autoritaria como esta no se puede tomar a la ligera.

 

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