AMLO Y SU CORO

En opinión de José María Román

AMLO Y SU CORO

Decía el viejo político revolucionario Potosino uno de los primeros fundadores del abuelo del PRI actual (PNR), Gonzalo N. Santos que: “Cuando ladran los perros, solo el que va al frente sabe porque ladra, los demás solo son coro”

La marcha del próximo domingo carece en el fondo de una razón de ser, en realidad ni siquiera AMLO sabe o define por qué quiere llevar a cabo con esa marcha: ¿Marcha en favor de sí mismo?, porque él siendo autoridad la va encabezar, ¿Contra el INE que tanto odia, no obstante ser una institución del pueblo que incluso le otorgó el triunfo?, ¿Contra la oposición siendo él quien encabeza el gobierno y ser el gobernante que debe respetarla? Pero insisto, y pregunto: ¿Qué le dolió al señor Presidente? ¿Qué el pueblo bueno haya salido de manera espontánea por sí mismo a reclamar su derecho y decirle no a su reforma?, ¿Que él no promoviera ni encabezara la marcha anterior? Y no es porque no tenga el Presidente derecho a realizar la del domingo venidero, sino porque el motivo para llevarla a cabo es un absurdo desperdicio de recursos en todos los niveles de los gobiernos del país porque quien paga no es el marchista generalmente acarreado, es el sistema en su conjunto. Y es que todas las marchas requieren recursos y las marchas nacionales concentradas en la Ciudad de México, requieren todavía más recursos. Para el gobernante, generalmente ese no es el problema porque tiene a su disposición la enorme cantidad de impuestos que los mexicanos aportamos para el sostén y trabajo gubernamental. Como en el fondo y tratándose de dinero no hay control en su manejo en esta administración y si lo hubiera en algunas áreas, es fácil eludirlo mediante el disfraz de la obra pública sin licitación, hecho que ya le es característico a esta administración, pues los recursos están a sus órdenes.

Ya en las redes comienza a darse  a conocer la forma y las términos de cómo se financia esta marcha que viene: Los estados aportarán, lo mismo los municipios Morenitas  de una cantidad de dinero salida de sus arcas bajo disfraz del gasto público a precio alzado y por otro lado, exigiendo a los funcionarios de alto y mediano nivel el que aporten un tanto por ciento de su salario a la de a fuerzas, so pena de afectación a sus condiciones de trabajo. Otra forma de engrosarla, son los acarreados es a los que no aporten dinero, aportan personas (hasta 6 u 8 se piden a los empleados) de su familia o amigos bajo advertencia de que si no cumplen afectarán sus contratos o condiciones de trabajo con el gobierno. Es decir, recurren a la vieja treta priista de juntar gente. Hay que sumar a esto a sus seguidores radicales que no entienden que el dinero que se les entrega de los programas sociales, no es dinero de AMLO o del gobierno, sino de los ciudadanos que trabajan y contribuyen con sus impuestos, que deberían ser utilizados en la obra pública y no en marchas que tienen un perfil personal del político mayor en turno (AMLO).

Pero…¿Cuál es el objetivo de la marcha?, porque la marcha anterior formada por voluntarios no acarreados fue legítima, y en el fondo el verdadero pueblo que marchó tuvo como razón de ser al efectuarla el defender a su órgano electoral, el INE a fin de que no sea modificado en lo esencial en las reformas propuestas, defendió lo vital de su existencia conquistada por décadas de lucha que es lograr alejarlo del manoseo del poder, que es su formación ciudadana y SU INDEPENDENCIA DE LOS PODERES que forman el gobierno. Defendió su derecho de ser el mismo el pueblo el que juzgue con su voto libre y secreto al poder, lo regule, lo someta con todo derecho por ser el poseedor del poder original de la nación que en los ciudadanos reside como lo reza la Constitución que nos gobierna. No fueron a defender a Córdoba, su presidente, no fueron a pretender quitar a AMLO del poder, no hubo desmanes en la marcha y sí, vimos a un pueblo educado a la altura de una democracia a la que todos debemos someternos, no perfecta desde luego, pero perfectible a través de reformas, como eliminar plurinominales, restar recursos a los partidos, disminuir al número de legisladores, etc., pero jamás quitar su autonomía y menos elegir consejeros que solo propiciarían más corrupción  que implica una campaña nacional para serlo, y arriesgándonos a que el INE en su consejo se integre por personas no conocedoras del derecho, sino populistas que nos llevarían a una aventura trágica al enfrentar, como antes se hacía a las diferentes corrientes sociales del pueblo y de los partidos en razón del potencial mal manejo que pudiera darse. Esto es simple: AMLO ES EL GOBIERNO, los marchantes libres con voluntad propia, los no acarreados, ES EL PUEBLO.

¿Cuál ladrido más fuerte escucharemos, el del gobernante en turno o el de los libres que son LOS CIUDADANOS DEL PUEBLO que expresó su voluntad en la marcha anterior?