Polarización brasileña

En opinión de Mirna Zavala

Polarización brasileña

El domingo pasado hubo elecciones en Brasil y el resultado de la segunda vuelta es ya conocido, el más cerrado porcentaje de diferencia entre los dos contendientes finales: 50.9 vs 49.1 en favor de Lula quien regresaría a la presidencia luego de 12 años de haber gobernado. Ello habla de un país profundamente dividido y polarizado.

Una ola de izquierda se va conformando en América Latina, con la observación de qué hay de izquierdas a izquierdas. No existen consensos absolutos al respecto pero, sobre todo, hay que decir que independientemente de sus principios doctrinales, finalmente estos países de izquierda están sujetos a una economía mundial de mercado con gran promoción de individualismo y consumismo en una economía mundial/regional interconectada y dependiente. Uno puede preguntarse si quien dice ser de izquierda o derecha realmente lo es.

Respecto a este hecho político destacó dos puntos:

Primero, el impacto que la nueva presidencia tendrá en la región del Amazonas tan lastimada por la profunda devastación que ha sufrido en los últimos años.

Segundo, la novedad que podría traer el nuevo presidente en relación con sus dos periodos presidenciales anteriores, es decir, podrá proponer algo nuevo o solamente fue, como se observa, un voto de castigo al gobernante en turno como pareciera que sería toda vez que así ha ocurrido en otras elecciones presidenciales en Brasil. Dicho de otra manera, si el logro de Lula únicamente consistió en la conformación de una gran coalición frente a una derecha autoritaria desgastada. El tiempo lo dirá.

Resulta interesante revisar el informe preliminar del Observatorio de la OEA sobre la democracia en las Américas tras la segunda vuelta electoral en Brasil particularmente lo observado y traducido en recomendaciones respecto al uso tecnología, la desinformación y libertad de expresión, la violencia política, la participación de las mujeres y la de las comunidades indígenas.

Nos encontramos en el umbral del inicio del proceso de reforma electoral en México, sin duda muchas de las disposiciones deben mejorarse, sin embargo en un clima de polarización es preciso tender puentes que impidan retroceso democrático. Les deseo un mes de paz y productividad.

MIRNA ZAVALA