Observador político - La traición de diputados sin candidaturas

En opinión de Gerardo Suárez Dorantes

Observador político - La traición de diputados sin candidaturas

El panorama político mexicano se tiñe una vez más con los colores de la decepción y la desilusión, luego de la designación de las y los candidatos de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) para los cargos de elección popular, se revela una realidad poco alentadora: mientras unos celebran su designación, otros optan por el silencio cómplice y la desaparición estratégica.

ESCONDIDOS… El caso de los diputados que actualmente representan a Morena en Morelos es paradigmático, ya que Alejandra Pani Barragán y Jorge Toledo, del primero y segundo distrito federal electoral respectivamente, parecen haberse tomado unas "vacaciones" de tiempo indefinido al desaparecer de los actos políticos al lado de las candidatas tanto a la presidencia de la república, Claudia Sheinbaum, como a la gubernatura de Morelos, Margarita Zavala.

La diputada Ale Pani, quien estuvo en dos legislaturas de forma consecutiva en San Lázaro, parece haberse distanciado de Morena, ya que junto con otros simpatizantes de Rabindranath Salazar Solorio, se les ha visto frecuentemente con candidatos de la oposición, mostrando su apoyo a figuras como Lucía Meza y otros abanderados del PAN, PRI y PRD. Este cambio de lealtades resulta especialmente revelador cuando se considera que, al no obtener las candidaturas que buscaban dentro de Morena, optaron por aliarse con quienes antes consideraban adversarios políticos.

Durante los últimos años, la política mexicana ha sido testigo de una triste realidad: la pasividad y la omisión de gran parte de los y las diputadas de Morena; traicionando así las expectativas y necesidades del pueblo que supuestamente representan, muchos de ellos llegaron al poder aprovechando la ola de apoyo hacia Morena; sin embargo, una vez obtenida la curul en San Lázaro, optaron por la comodidad y el oportunismo político en lugar de comprometerse verdaderamente con las problemáticas de sus comunidades.

De ahí que la militancia y ciudadanía tendría que exigirles cuentas claras y acciones concretas por parte de quienes dicen representar sus intereses en el ámbito político; no basta con llenar las curules con nombres de un determinado partido; se requiere de verdaderos líderes comprometidos con el bienestar de la sociedad y dispuestos a trabajar incansablemente por su mejoría.

Por lo tanto, el silencio cómplice y la inacción ya no pueden ser tolerados en una democracia que exige participación activa y responsabilidad ante los desafíos que enfrenta.

 

ADIÓS PANI, TOLEDO Y Gachuz… Es innegable que existen excepciones loables en el ámbito político, pero lamentablemente estas se encuentran eclipsadas por la abrumadora falta de acción y desidia que caracteriza a la mayoría de nuestros supuestos representantes populares.

Y es que, la reciente decisión de su propio partido de despojar a Jorge Alberto Barrera Toledo, Alejandra Pani Barragán y José Guadalupe Ambrosio Gachuz de sus candidaturas es una consecuencia directa de su falta de compromiso y responsabilidad para con el pueblo de Morelos. La traición no solo proviene desde la cúpula del partido, sino también de aquellos que fueron elegidos para ser la voz del pueblo en el Congreso.

Con excepción de Brenda Espinosa López y Juanita Guerra, quienes por diversas circunstancias y con mucho excepticismo y extrañeza por su escaso apoyo social pero que lograron ser de las escasas legisladoras que continuarán su carrera policía en el Legislativo, la primera en lo local y la segunda en la Cámara Alta del Congreso de la Unión.

A diferencia de los casos de Jorge Toledo y Alejandra Pani y Gachuz son lamentables ejemplos de ineficacia y falta de compromiso social, por lo que su castigo por parte de Morena, al no otorgarles una candidatura como pretendían, los relega al banquillo de los desempleados por los próximos años.

En lugar de abordar las problemáticas reales que afectan a Morelos, estos diputados optaron por mantenerse al margen, contentándose únicamente con tomarse selfies y fotos con figuras políticas de alto perfil. Ignoraron las necesidades básicas de su pueblo, sumido en la inseguridad, el desempleo, la falta de oportunidades y servicios básicos como el agua potable y la recolección de basura.

Es indignante ver cómo estos representantes populares abandonaron su deber moral y ético en favor de su propia imagen, priorizando su bienestar personal sobre el de quienes les dieron su confianza y voto. Su falta de liderazgo y compromiso no solo es una traición al pueblo de Morelos, sino también una afrenta a los principios fundamentales de la izquierda política.

Es hora de exigir cuentas y de rechazar rotundamente a aquellos políticos que han olvidado para qué fueron elegidos. Morelos merece representantes dignos, comprometidos con el bienestar de su gente y dispuestos a luchar por un futuro mejor para todos. El adiós de Barrera, Pani y Gachuz debe ser un recordatorio de que la traición y el desprecio al pueblo no serán tolerados.

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