Escala de Grises - Escepticismo

En opinión de Arendy Ávalos

Escala de Grises - Escepticismo

El pasado lunes, autoridades de la Ciudad de México informaron la detención de Nelson “N”, un hombre holandés que, presuntamente, es líder de una asociación internacional de pedófilos. La responsable de comunicar lo sucedido fue Ernestina Godoy Ramos, fiscal general de Justicia de la CDMX.

De acuerdo con la funcionaria, el proceso inició con la colaboración de Operation Underground Railroad (OUR), organización que advirtió la presencia de Nelson “N” en el país. La institución internacional dedicada a combatir el tráfico y la explotación sexual infantil cooperó con las autoridades mexicanas en una investigación que estuvo conformada por diferentes etapas.

Ernestina Godoy dio a conocer que la Fiscalía rastreó la ubicación, rutinas y contactos del detenido con otros posibles pedófilos; pues uno de sus objetivos principales era ampliar su red de trata de personas y pornografía infantil. A partir de lo anterior, el holandés fue detenido en las inmediaciones del Centro de Transferencia Modal de Chapultepec, en la Ciudad de México.

Entre algunos de los objetos que se le confiscaron se encuentran: un arma de fuego, cartuchos, fotografías relacionadas con pornografía infantil y cocaína. Del mismo modo, elementos de seguridad realizaron un cateo en su domicilio, donde se ubicaron más materiales de pornografía infantil, un teléfono celular, computadoras portátiles y dispositivos de almacenamiento como discos duros y tarjetas electrónicas de memoria.

Durante el mensaje que compartió en plataformas digitales, Godoy Ramos confirmó que todos los elementos anteriormente mencionados y los dos pasaportes de Países Bajos con los que contaba Nelson “N” ya fueron asegurados por las autoridades correspondientes y se integrarán a la carpeta de investigación.

Presuntamente, el holandés encabezaba la segunda asociación de pedófilos más numerosa, por lo que su detención ha pasado a ser de interés internacional. A pesar de que la fiscalía capitalina ha solicitado asistencia consular para abordar el caso, Nelson “N” será presentado ante un juez de control.

La detención del pederasta representa una victoria para la Ciudad de México y para la OUR, eso nos queda claro. Por supuesto, todavía falta esperar que la sentencia pueda establecerse sin complicaciones y que no se repitan los mismos errores que se desarrollaron en Países Bajos, cuando Nelson “N” fue citado a comparecer ante el tribunal y huyó de su país para refugiarse en México.

Y es que, perdone usted el escepticismo de quien escribe estas líneas, pero no sería la primera vez que un caso de talla internacional se ve opacado por la negligencia y la corrupción que permean en el sistema de justicia mexicano. Basta recordar las denuncias realizadas por Lydia Cacho para saber que una detención no basta para resolver el problema de pornografía infantil y trata de personas (o ninguno otro).

Ahora, claro que es importante atender los llamados de organismos internacionales especializados en el tema y detener a todas aquellas personas que pongan en riesgo la integridad de niñas, niños y adolescentes. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando las denuncias no involucran a un extranjero desconocido, sino a conocidas figuras empresariales, como José Kamel Nacif Borge?

Lo que pretendo con este planteamiento no es retirarle la medalla a la Fiscalía capitalina; sino destacar la urgencia de que autoridades locales, estatales y federales se involucren en la investigación y prevención de delitos como la trata de personas, la pornografía infantil y el abuso sexual infantil (porque todos forman parte de un mismo sistema).

Respecto al abuso sexual infantil, en noviembre de 2021, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) declaró que México es el país del mundo que acumula más casos. A ese problema se suman las pocas denuncias realizadas debido a la desconfianza en las autoridades, lo que va de la mano con la impunidad.

Según las mismas cifras de la OCDE, cada año, más de cinco millones de niños, niñas y adolescentes son víctimas de abuso sexual en México. Bajo esta misma línea, de cada mil casos, únicamente 100 son denunciados, el 10% llega ante un juez y solo el 1% recibe una sentencia condenatoria. ¿De qué se trata, entonces?

¿Solo vale la pena participar en la detención de pederastas internacionales? ¿En qué condiciones deben realizarse las denuncias para que las autoridades federales puedan atenderlas como corresponde? ¿Cómo pretende salvaguardarse la integridad de las infancias? El problema es evidente y las cifras claras.

Lo que no termina de quedarme claro son las acciones que van a desarrollarse para brindar justicia a las víctimas, independientemente de su nacionalidad. Se necesitan estrategias que involucren la participación de todas las esferas sociales para prevenir que las niñas, niños y adolescentes se enfrenten a monstruos como el abuso sexual.

Las infancias no se tocan:

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