Dos nuevos casos esta semana confirman proclividad en Morelos a linchamientos

En Cuautla y Cuernavaca Una mujer, a punto de ser quemada viva; un joven, golpeado y expuesto públicamente, medio desnudo

Dos nuevos casos esta semana confirman proclividad en Morelos a linchamientos
Una mujer, en Cuautla, y un joven, en Cuernavaca, son los casos más recientes de intento de linchamiento en Morelos. Nuestra entidad es líder nacional, en ese fenómeno, junto con otros tres estados.

En esta ocasión, fue primero una mujer quien estuvo a punto de ser quemada viva en Cuautla; fue detenida, atada a un poste, y cajas de cartón a sus pies comenzaron a arder. Posteriormente, un joven fue detenido, golpeado, atado y exhibido también, semidesnudo, a un poste metálico, en Cuernavaca. Los escenarios fueron centros comerciales, frecuentemente afectados por la delincuencia, tanto contra comerciantes como clientes.

Ambos eran señalados de haber hurtado o intentar hacerlo, pero fueron detectados y comenzaron a recibir castigo, antes del arribo de la autoridad. No es exagerado asentar que los dos estuvieron en riesgo de perder la vida, pero la intervención de la Policía logró, al menos, evitar el fatídico desenlace, aunque no la golpiza.

Los detalles de los casos aquí comentados  fueron recontados en la semana en distintos medios, y hoy uno de ellos (el del joven en Cuernavaca) aparece narrado, en este misma edición, en nota del compañero Francisco Rendón.

Se trata de los ejemplos más recientes que comprueban la proclividad que en Morelos existe para que las víctimas de la delincuencia apliquen su justicia, sin la intervención de la autoridad, según lo reveló hace unos días un estudio de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y la UNAM, cuyos resultados fueron publicados también esta semana en El Regional del Sur.

Esos dos ejemplo recientes comparten distintas características, como las que aquí se destacan:

La muerte cercana.-

Tanto en el caso de la mujer de Cuautla, como en el de Cuernavaca, el final de los eventos pudo haber sido la muerte de los presuntos ladrones. Al menos en un caso (el de la mujer en Cuautla), testimonios de algunos presentes señalan que antes del arribo de elementos del Mando Coordinado, en la Heroica, hubo voces (no identificadas) que también se pronunciaron por detener la violencia que se aplicaba en contra de la mujer señalada, y que ello coadyuvó a evitar que la mujer ardiera completamente. Finalmente, en los dos sitios, los uniformados pudieron poner a salvo a los ya golpeados.

Hartazgo generalizado.-

En ambos casos, la turba de comerciantes señaló estar harta de ser víctima de la delincuencia y, con base en su indignación, a su juicio, se justificaba el intento de linchamiento.

Exhibición pública.-

A pesar que es un delito, incluso si lo hace la autoridad, los dos presuntos ladrones fueron expuestos públicamente y, en el caso del joven, también se le puso un letrero en el que se lo imputaba en su condición de ratero.

Ineptitud del Estado.-

Siendo la principal obligación del Estado, la garantía de seguridad para los habitantes ha quedado más que superada por la realidad. Los comerciantes afectados en los asuntos abordados, argumentaban la ausencia de elementos policiacos cuando se los requiere y la impunidad de la que gozan normalmente quienes delinquen.

 

Falta de denuncia:

En ambos casos, y al menos hasta el cierre de esta edición, no se conocía sobre alguna denuncia interpuesta en ninguno de los hechos, por lo que los presuntos estarán libres muy pronto, quizá mientras usted lee esto.

El estudio referido y ya abordado en estas página, demostró que Morelos es la cuarta entidad en el país con mayor número de linchamientos; comparte ese nada honroso liderazgo con la Ciudad de México, Estado de México y Puebla. Dicha investigación nos reveló que hasta el 66 por ciento de los morelenses considera justo aplicar justicia por propia mano, cuando la autoridad no se ha mostrado efectiva.

Esa proclividad de los morelenses a llevar su ira hasta el linchamiento es una situación que investigadores de las instituciones referidas, hace días, confirmaron con base en el profundo trabajo, con resultados y conclusiones relevantes a considerar.

Además de lo descrito con anterioridad, los casos de esta semana coinciden con la definición que en el estudio de la CNDH y la UNAM, se usó como base en su trabajo, la cual aquí se expone:

 "La definición del investigador Carlos Vilas (2001) es de suma relevancia para los estudios del tema, pues con base a ésta, distintos autores hacen su propia descripción del fenómeno. Los elementos específicos que integran la definición de Vilas (para el linchamiento) son los siguientes:

 

1) Se trata de una acción colectiva

2) Es de carácter privado e ilegal

3) Puede provocar la muerte de la víctima

4) Se da en respuesta a actos o conductas de la víctima (el presunto delincuente).

5) Existe inferioridad numérica abrumadora frente a los linchadores.