Yo tengo otros datos - Nuevos conceptos por definir.
En opinión de Carlos Galicia

Estamos transitando un cuarto del siglo XXI, y aun se siguen reproduciendo costumbres, tradiciones y prácticas del viejo siglo XX. La mencionada alternancia no trajo consigo cambios de mentalidad en los integrantes en los partidos políticos. Se sigue teniendo esa vieja concepción de que, si perteneces a un partido político, no puedes tener la posibilidad de disentir, discutir, y menos entablar una negociación con otros partidos políticos. Porque eres considerado traidor; contrario a los principios del partido que milita.
Cabe señalar que la gran matriz de la cultura política en este país, obedece a la presencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI), precisamente a partir de dichos patrones culturales que aportó al sistema de partidos políticos y por ende al sistema político, las demás organizaciones propagaron hábitos, costumbres y practicas del tricolor. No era fortuito que en el pasado se decía: “en cada mexicano hay un priista encerrado.”
Las demás fuerzas políticas reproducen a su manera y de acuerdo a su contextos ciertos patrones del comportamiento priista, claro, con sus respectivas excepciones a la regla, porque es oportuno señalar que la oposición también ha realizado aportaciones a la cultura política, durante el siglo XX, pero prácticamente el seno partidista de propagación de la cultura política es el PRI.
En ese sentido, podemos observar que el tricolor sigue en la misma tesitura, reproduciendo esquemas de actuación que ya no obedecen al contexto actual. Cuando el mundo se encuentra inmerso en una globalización, que no consiste solo en el mercado, sino también en el ámbito de la comunicación y así como infiere este fenómeno en la vida individual y colectiva, también es importante señalar que en el ámbito político ocurren aspectos que se registran, como es el caso de que las fuerzas políticas requieren de la colaboración y de acuerdos entre ellas, y de igual manera los dirigentes de los partidos políticos. La interacción entre las fuerzas políticas es más intensa en los países desarrollados, podríamos decir que los climas ideológicos en dichas naciones son más tolerantes.
Así como hoy, se habla de xenofobia, racismo, clasismo, segregación, marginación, exclusión, discriminación, etc. También hay que decirlo que en los partidos políticos se practica estos fenómenos, desde el momento que no permiten que integrantes de otros partidos políticos se sumen a la función pública de un gobierno que no emana de su partido político.
Habría que definir el concepto de “particismo” (incluirlo dentro de las categorías politológicas), como un fenómeno que consiste en rechazar a militantes o simpatizantes de un partido político contrario al que gobierna. En México, las administraciones a nivel federal, estatal y municipal no permiten que haya militantes o simpatizantes de otro partido políticos, porque los excluyen, los marginan, los ignoran y tratan de que se vayan por mutuo proprio, o bien los corren.
En el caso del PRI, ha determinado expulsar a los priistas que se sumaron al gobierno de Andrés Manuel López Obrador y de Claudia Sheinbaum. Podríamos considerar que este partido realiza “segregación colaborativa”, es un concepto que no está definido como tal y que no es, desde luego, una categoría politológica, pero se podría entender como el rechazo o la reprobación a que un militante de su partido pueda colaborar en el servicio exterior, administración pública, servicio público con otro partido político distinto al que esta afiliado.
En Morelos, ocurrió un hecho inusual, Jorge Morales Barud de extracción priista colaboró con un gobierno panista. Hoy, colabora con un gobierno de “izquierda” (Morena) y no fue expulsado de las filas del tricolor, y hasta el momento la dirigencia de su partido no se ha pronunciado para decir que es un traidor, es más sigue militando en el tricolor. Tal vez sea civilización de parte de la militancia priista, o quizás sea que existe un avance democrático y tolerante en la dirigencia del PRI en Morelos. (que no lo creo), pero es un buen augurio.
En algún momento uno de sus integrantes del viejo PRI, Manlio Fabio Beltrones, planteó la posibilidad de que existiera los gobiernos de coalición, incluso propuso una reforma al artículo 89 constitucional, para que no siguiera siendo un sistema presidencial unipersonal, si no que confluyeran varias fuerzas políticas en la toma de decisiones. Pero su propuesta quedo en alguna gaveta de cualquier archivero.
Y es que, en México, el partido que gana se lleva todas las canicas, no tiene opción a que un integrante de otra fuerza política pertenezca al gobierno, si lo hace es traidor. Entonces tiene que cambiarse al partido gobernante para colaborar con ese gobierno, al hacerlo se considera un chapulín. Porque salta de partido político a otro. La salida que ofrece la dirigencia es la expulsión del instituto político.
Precisamente es lo que ocurre con Claudia Pavlovich, exgobernadora de Sonora, cónsul en Barcelona y recientemente nombrada embajadora en Panamá. La dirigencia tricolor en voz de Alejandro Moreno (Alito), iniciará la expulsión de la exmandataria de Sonora, y con algunos otros personajes que siendo priista se sumaron al gobierno de Morena. Sin embargo, es un fenómeno muy frecuente que ocurre en la actualidad y caracteriza al nuevo sistema político mexicano, que a su vez se replica a nivel federal, estatal y municipal.
En los Estados Unidos los expresidentes acuden a la toma de protesta del presidente en turno; se sientan en un lugar destinado para ellos, conversan, sonríen, independientemente del partido que sean. Aquí sería imposible sentar a Vicente Fox con Andrés Manuel y este con Carlos Salinas en la ceremonia presidencial. Se siguen practicas atávicas, muy primitivas. Y por ende este comportamiento se replica entre los mismos militantes de los partidos políticos.
Sin embargo, lo que se requiere en el país, es un diálogo, acuerdos de voluntades, y una permanente tolerancia para que México salga adelante. Lo que hoy, se necesita es una nueva mentalidad de la clase política, una interacción y correlación entre los actores políticos.
Refilón
Nueva escultura en la Plaza de Armas, “Generalísimo Emiliano Zapata”. Con su caballo brioso, galopando el general Zapata cruza la plaza, dispuesto a continuar con la Revolución del Sur.