Serpientes y escaleras - Rabindranath Salazar

En opinión de Eolo Pacheco

Serpientes y escaleras - Rabindranath Salazar

“A Rabin se la deben” dicen los incondicionales del contador. ¿Y si se la dan será capaz de unir a Morena?

 

Rabindranath Salazar

La cuenta regresiva ha comenzado en el Movimiento de Regeneración Nacional. Los ocho aspirantes que compiten por la gubernatura de Morelos bajo las siglas de Morena están enfocados en un proceso que iniciará después del 06 de septiembre, pero cuyas bases para competir debieron haberse colocado mucho antes. La carrera por la sucesión en Morelos ha iniciado de manera poco ortodoxa: sin reglas, sin árbitro ni diálogo entre los participantes; el riesgo de ruptura es alto y sea quien sea el elegido habrá problemas. La pregunta clave en esta historia es ¿Quién divide menos?

Veamos uno a uno los perfiles de los aspirantes:

Rabindranath Salazar Solorio es el primero que fue mencionado como sucesor de Cuauhtémoc Blanco; para algunos el contador debió ser el candidato de Morena en el 2028, pero por decisión de Andrés Manuel López Obrador la candidatura de Morena fue cedida al Partido Encuentro Social, que presentó como propuesta al futbolista. “Se la deben a Rabin” fue el argumento que desde entonces comenzó a esgrimirse entre los cercanos al de Tejalpa; “Y se la van a pagar en el 2024”.

El coordinador de política y gobierno de la presidencia es un hombre sereno, tranquilo, de buen trato y con una estructura importante en varios municipios; su mejor momento fue durante la primera mitad del sexenio, cuando dirigía el Banco del Bienestar y su hermano Radamés era su operador político en el estado; en ese momento todo caminaba bien y nadie tenía duda que el oriundo de Jiutepec sería el próximo gobernador de Morelos. Luego las cosas cambiaron.

La relación entre Salazar Solorio y Cuauhtémoc Blanco nunca fue buena a pesar de los intentos del primero por acercarse al jefe del ejecutivo; con Radamés Salazar operando en Morelos la situación se mantuvo en tensa calma, sin sobresaltos; con el vacío que dejó la partida de Radamés y la llegada de Miguel Lucia como operador las cosas cambiaron e inició un duelo soterrado contra el gobernador, con golpes lanzados desde el partido y desde la cámara local de diputados. Ahí empezó la ofensiva.

Contrario a la personalidad conciliadora de Rabindranath Salazar, sus operadores políticos locales le declararon la guerra a Cuauhtémoc Blanco e hicieron alianzas con sus peores enemigos; primero fueron ataques mediáticos en las bases de Morena, luego cuestionamientos públicos por el desempeño del gobierno estatal y finalmente la suma de los votos rabinistas en la cámara de diputados a un bloque opositor que apuesta por la destitución del jefe del ejecutivo.

Pactar con Agustín Alonso sirvió a Rabindranath Salazar para golpear a Cuauhtémoc Blanco, pero se convirtió en un punto de fricción con el presidente de la república. Cuando los rabinistas se aliaron con el bloque opositor del congreso, el gobernador reportó lo sucedido a la secretaría de gobernación y a la presidencia; independientemente de la persona, los ataques del G15 son contra un jefe del ejecutivo de Morena, contra un aliado del presidente, contra un amigo personal de Andrés Manuel López Obrador.

Los golpes del congreso al ejecutivo han sido fuertes, pero no contundentes: a los diputados les brindó una victoria mediática a un costo muy alto, porque a la par de que desgastaron al gobernador, su imagen resultó severamente dañada al punto que, nuevamente, se les considera la peor legislatura de la historia. Para los rabinistas las cosas no son mejores: enemistarse con Cuauhtémoc Blanco ha sido un motivo de alejamiento con el presidente de México y con la dirigencia nacional de Morena. Los Rabines no solo perdieron el control del partido en la pasada elección interna, también se alejaron de Andrés Manuel López Obrador y se colocaron en una posición sumamente complicada para el 2024, porque obviamente enfrentarán el veto del ejecutivo.

El problema para Rabindranath Salazar es que pelearse con el ejecutivo es lo único que ha hecho su equipo político local; en paralelo a esta lucha no hay un trabajo de unidad dentro de Morena, ni entre los precandidatos de la 4T, por el contrario, poco a poco los aliados del contador han ido guardando distancia de él porque entienden que su lucha con Cuauhtémoc Blanco es un choque de trenes que va a dejar muchos heridos; todos se dan cuenta que tanto las dirigencias estatal y nacional del Movimiento de Regeneración Nacional están del lado del gobernador y que se trata de un pleito sin sentido, porque todos pierden. Enfrentarse con alguien cercano al presidente y a la dirigencia de Morena implica minar sus posibilidades de obtener una candidatura en el 2024.

¿Hasta qué punto Rabindranath Salazar es capaz de unir a los morenistas en torno a su candidatura? Independientemente de sus virtudes políticas, su presencia social o su posicionamiento en las encuestas ¿Lo dejará pasar Cuauhtémoc Blanco? Entendamos algo: un gobernador no tiene la fuerza suficiente para impulsar a un sucesor, pero si para vetar a quien no quiere que lo releve en el cargo; en este caso hablamos de un mandatario muy cercano al presidente de México, cercanísimo al dirigente nacional de Morena y aliado político de la corcholata con más posibilidades de ganar la candidatura presidencial. Rabindranath Salazar no es cercano a Mario Delgado, se ha enfriado su relación con Andrés Manuel López Obrador y apuesta por Adán Augusto en la carrera presidencial.

Propios y extraños tienen claro que en un partido democrático como Morena, lo más importante no es ganar la encuesta, sino contar con la simpatía de ya saben quién.

·         posdata

El gobernador Cuauhtémoc Blanco habló sobre la solicitud de juicio político que en su contra interpuso un grupo de abogados ante el congreso local. Fiel a su estilo el mandatario morenista reiteró que se trata de ataques políticos y agresiones enmarcadas en el proceso de sucesión con la finalidad de desestabilizar a su gobierno. Esto fue lo que dijo el futbolista:

“El que nada debe nada teme, afortunadamente sé de dónde viene, sé que tuvieron una reunión un sábado entre diputados y me parece que estuvo también el fiscal… hasta dicen que hay grabaciones, voy a investigar; hay gente mala, gente mal intencionada, gente que quiere desprestigiar a mi gobierno… sé que también se ha reunido Lucy Meza con Graco (Ramírez), con Víctor Sánchez el de Jardines México y algunos empresarios; ya les dije que no me voy a quedar callado. Rabindranath (Salazar) también se ha reunido con algunos empresarios, se está metiendo también Pedro Haces con Lucy Meza, tuvieron una reunión con Graco Ramírez en el Madrigal… es una guerra, son los tres diputados que son de Rabin, tú sabes que Rabin quiere tener la oportunidad de ser gobernador, ¡pero imagínate! yo te voy a decir una cosa: son cuatro años o cinco años y no se habían aparecido ¿y ahora quien se aparece? Lucy Meza, Rabindranath, Margarita Saravia… ahora resulta que después de tanto tiempo ya aparecen. Graco se está metiendo muy fuerte con Lucy Meza y también con Víctor Sánchez el de Jardines de México. Quieren seguir teniendo el poder”

·         nota

Rabindranath Salazar no es el único precandidato de Morena que tiene diferencias con el gobernador Cuauhtémoc Blanco; de hecho solo Víctor Mercado y Cecilia Rodríguez están del lado del mandatario, porque forman parte de su gobierno; con los demás aspirantes la relación es ríspida y en el mejor de los casos, fría.

Los alcaldes, la directora de la Lotería Nacional, la senadora y el funcionario del IMSS también guardan distancia del jefe del ejecutivo; con algunos de ellos existe una mínima relación a través de Ulises Bravo, pero con otros el alejamiento es mayor. En algunos casos las diferencias son irreconciliables.

Hasta ahora a Cuauhtémoc Blanco no le ha interesado tender puentes de comunicación y diálogo con ninguno actor político local, olvida que alguno de ellos lo va a relevar en el cargo y en ese momento las circunstancias serán diferentes y la balanza estará del lado de quien gobierne.

La ventaja que hasta el momento ha tenido el exseleccionado nacional es que los precandidatos morenistas caminan separados, es decir, cada uno se mueve en su espacio por sus propios medios y sin ningún tipo de coordinación. Así la presión es mucho mayor para cada uno, porque no están unidos. Todo sería distinto si avanzaran en bloque, de esa manera, incluso, sería muy complicado que les impusieran un candidato.

Cuauhtémoc Blanco como Graco Ramírez y otros tantos políticos que llegaron de fuera han tenido la ventaja de que la clase política y la sociedad morelense está dividida y no sabe trabajar en equipo. Y no me refiero a claudicar en las aspiraciones de cada uno de los precandidatos o renunciar a las convicciones personales de los ciudadanos, sino de la capacidad de sumar fuerzas para frenar las imposiciones nacionales y evitar que Morelos siga siendo moneda de cambio o laboratorio político.

Lo que hasta ahora ha sido una ventaja para los gobernantes, en el futuro cercano puede convertirse en un punto de alto riesgo para el mandatario saliente; el hecho que Cuauhtémoc Blanco no tenga relación con los precandidatos de su partido y este confrontado abiertamente con algunos de ellos abre la posibilidad de que el próximo jefe del ejecutivo le cobre la factura de sus actitudes e impulse un muy duro proceso de revisión sobre lo hecho a lo largo del sexenio.

La única manera que tiene hoy Cuauhtémoc Blanco de no enfrentar un panorama así es que el próximo gobernador sea uno de sus candidatos. Y como se ven las cosas esa posibilidad es cada vez más lejana.

·         post it

“El gobernador ha tenido muchos problemas en cinco años” me dice un reconocido empresario local del ramo turístico. “Se ha peleado con muchas personas y su equipo de trabajo no le ha ayudado a resolver problemas, por el contrario, en algunos casos son ellos quienes generan enemistades; en ciertas áreas hay buenos resultados, pero en otras la situación el trabajo es muy malo, de ahí que la percepción hacia su gobierno no sea la mejor”.

“Ahora está enfrentado con el congreso y con la mayoría de los morenistas… si no fuera por su manejo de comunicación hace mucho que su gobierno habría colapsado. La prensa ha sido su tabla de salvación.”

·         redes sociales

La corrupción es sello distintivo de muchos gobiernos y Tepoztlán no es la excepción.

Lo diferente es que en ese pueblo mágico, caracterizado por el regionalismo de su gente, es un extranjero quien autoriza las licencias municipales.

¡Hágame el condenado favor!

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