Serpientes y escaleras - Perder-perder

En opinión de Eolo Pacheco

Serpientes y escaleras - Perder-perder

La forma de hacer política en Morelos ha cambiado; ahora se trata de vencer a como de lugar

 

Perder-perder

El ritmo al que ha entrado el diálogo político local es peligroso para todos. De unos meses a la fecha la discusión ha dejado de estar enfocada a la solución de los problemas que enfrenta el estado para girar en una sola premisa: como fastidiar al de enfrente. El problema es serio, afecta a los tres poderes y a muchas instituciones públicas. Continuar por esta vía no será bueno para nadie.

El último año la relación entre dos de los tres poderes del estado se ha centrado en la aniquilación del rival; apenas unos meses después de iniciar su gestión como diputados, los integrantes de la 55 legislatura local apostaron por vencer al ejecutivo. El primer paso fue tratar de imponer un presupuesto distinto y al no lograrlo tomaron por asalto el control del congreso.

El duelo legislativo interno se prolongó por muchos meses hasta que la presión obligó al bloque opositor a ceder; el reencuentro fue muy breve y se vio empañado por el asesinato de una diputada, lo que de manera colateral generó un reacomodo político en la legislatura, polarización de posiciones y un enfrentamiento todavía más agresivo con el jefe del ejecutivo.

Del lado del gobernador se cometieron errores que dieron paso a la conformación de un megabloque opositor; antes de que surgiera el G15 hubo una reunión entre diputados de Acción Nacional con el gobernador en un intento de recomponer la relación entre poderes y dar paso a una relación menos tensa. Todo iba bien al principio, pero luego las cosas en la reunión se descompusieron y los diputados que iban a pactar con Cuauhtémoc Blanco salieron más enojados y dispuestos a enfrentarlo sin tregua.

Desde entonces hasta ahora las cosas han ido de mal en peor: el fracaso de la reunión no solo endureció la alianza opositora en el congreso, también amplió el número de sus integrantes y atrajo la atención de quienes desde Morena se han convertido en enemigos políticos del gobernador Cuauhtémoc Blanco.

Cuentan que fue entonces cuando el coordinador político de la presidencia, Rabindranath Salazar Solorio, envió a operar al congreso local a Miguel Lucia, primo de los hermanos Yáñez y amigo personal de Agustín Alonso. Lucia Espejo trasladó a los diputados afines a su corriente al bloque opositor y asesoró a la legislatura para que fueran cuidadosos de los tiempos y del proceso legislativo, para sus decisiones no se vinieran abajo como un año antes; también comentan que fue Miguel Lucia quien los orientó para anular la cláusula de transferencia, quitarle al ejecutivo el presupuesto de comunicación y poner candados financieros en cada una de las dependencias.

A la par de lo que ocurre en el congreso local está el movimiento de las fiscalías; los titulares de ambas instituciones, Uriel Carmona Gándara y Juan Salazar se han convertido en adversarios frontales del gobernador. Al principio se habló de que su relación con el exgobernador Graco Ramírez los convertía de manera natural en adversarios del régimen actual, pero luego de cuatro años y múltiples ataques, muchos de ellos innecesarios, ambos han hecho de esta lucha algo personal, como respuesta a las agresiones que reciben y como medida de defensa ante los embates.

Los primeros tres años del gobierno de Cuauhtémoc Blanco el manejo político del ejecutivo fue desastroso, porque se movió por una línea de enfrentamiento con todos los sectores y organizaciones; empezando por Hugo Eric Flores, Pablo Ojeda y José Manuel Sanz, la línea política fue de choque, de cero diálogo y de ausencia total del ejecutivo. Por esta vía las cosas obviamente le fueron muy mal al jefe del ejecutivo y a su administración; la imagen personal del mandatario se lastimó y el choque con la clase política y los sectores sociales se convirtió en un elemento de desgaste permanente.

El cambio en la secretaría de gobierno y la jefatura de la gubernatura dio un respiro al ejecutivo, los nuevos titulares cambiaron la forma de trabajar, abrieron canales de diálogo y buscaron acuerdos con todos los sectores. El esfuerzo, empero, aún no ha logrado equilibrar la balanza porque dentro del propio gobierno se han formado grupos que se ponen el pie entre ellos y provocan situaciones como la que ocurrió en la comida del gobernador con los diputados panistas y que a la postre dio pie a la crisis de poderes que ahora tenemos a la vista.

Desde cualquier ángulo que se quiera ver, la narrativa política en Morelos ha pasado de la construcción de acuerdos al deseo de aniquilar al rival. Ya no existe de ningún lado el interés de construir, porque a pesar de algunos esfuerzos individuales en ese sentido, en lo general prevalece una línea de choque que deriva en un perder-perder para todos.

Lo que vemos en el escenario político local no es bueno para nadie. A los integrantes de la legislatura los está lastimando mucho y muy probablemente los dejará sin condiciones para continuar en la vida pública. Aunque varios de ellos confían que su futuro político es promisorio y este duelo de poder no los afecta, en el fondo saben que en una pelea todos pierden y en el caso de los congresos el daño es mayor, por la mala reputación histórica que tienen estas instituciones.

Pongámoslo de esta forma: puede ser que la 55 sea una legislatura en donde las cosas se desarrollen de manera distinta, es decir, que a diferencia de otras, a ellos el golpeteo público no los afecta y los escándalos no los dañan; puede ser. Pero si observamos lo ocurrido en parlamentos anteriores, sobre todo en aquellos que se metieron a una dinámica similar, los resultados siempre fueron adversos.

Para el gobernador y para sus candidatos las cosas no son mejores. Cuauhtémoc Blanco es una figura que individualmente está más allá de la política; el desgaste al que está sujeto con este tipo de situaciones daña su reputación como gobernante, pero poco incide en su fama como futbolista. Aún así su escenario no es bueno porque las consecuencias de sus actos no se circunscriben a que el deportista acabe el 2024 su experiencia como político; si no recompone las cosas antes de que concluya su mandato, el 10 puede volverse un personaje perseguido legalmente, acosado por el gobernador que lo suceda y sin la protección del presidente de México.

Para los integrantes de su gabinete, particularmente para quien representa su propuesta política para el 2024 la situación es aún más riesgosa; si el ambiente político no mejora y el gobierno estatal se queda sin capacidad de comunicar, sus aspiraciones electorales no solo se reducirán a cero, también quedará marcado por el choque de poderes y los ataques que como precandidato ha recibido y continuará recibiendo cada vez con más fuerza conforme se acerquen los tiempos de la sucesión. Al final no solo puede ver truncada su esperanza política, también quedaría marcado como ciudadano y como empresario.

La dinámica actual de la política local en Morelos es la de perder-perder. Unos pierden mucho y otros perderán todo, pero nadie se quedará sin perder.

·         posdata

Viendo la crisis de agua que enfrenta Cuernavaca por los millonarios adeudos del Sapac con la CFE, el congreso de Morelos salió al paso.

Contextualicemos: el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca adeuda a la Comisión Federal de Electricidad más de 300 millones de pesos, cantidad que se suma a los más de 700 millones de pesos en pasivos que se han acumulado a deudores diversos y por concepto de demandas civiles, mercantiles y laborales.

La operación deficitaria del Sapac hace que mes a mes la deuda acumulada del sistema con la paraestatal se incremente; en lo que va de la administración de José Luis Urióstegui el municipio ha hecho un esfuerzo extraordinario por estar al corriente en el consumo actual, situación que se complicó al final del 2022 y derivó en los bloqueos de calles que presenciamos a lo largo de la semana pasada.

El gobernador Cuauhtémoc Blanco solicitó al congreso del estado que destine recursos de obras no prioritarias que etiquetaron en el presupuesto 2023 en los municipios de Yautepec, Cuernavaca y Yecapixtla, para atender la situación en la capital. El alcalde José Luis Urióstegui, por su parte, convenció a los miembros del cabildo para que se transfirieran 15 millones de pesos al Sapac, para atender la urgencia.

En este problema hay un punto inevitable: para que el gobierno de Cuernavaca resuelva la situación se necesita: 1- Dinero para pagar los adeudos históricos del Sapac con la CFE. o 2- Un interlocutor político de alto nivel que ayuda al gobierno de Cuernavaca a que la Comisión Federal de Electricidad acceda a la condonación millonaria que pide el alcalde. En cualquiera de ambos casos es indispensable un ajuste de fondo en el funcionamiento del Sistema de Agua Potable, tanto en su operación como en su administración.

Frente a esta situación el congreso de Morelos a través de la brillante diputada Andrea Gordillo fijó una postura ante el problema: no aceptaron redirigir dinero a la capital, ni mucho menos recortarse su presupuesto para atender esta urgencia ciudadana, lo que hicieron fue lanzar un exhorto al presidente de México Andrés Manuel López Obrador para que ordene a la CFE que condone el adeudo histórico de Cuernavaca. ¡Un exhorto!

Como diría aquel: ¡Nombre, son unos genios!

He aquí la importancia de tomar ácido fólico.

·         nota

Los recursos autorizados por el congreso local al municipio de Cuernavaca para obras a realizarse durante el 2023 están etiquetados y no se pueden reorientar, dice el presidente municipal José Luis Urióstegui.

Cierto. A menos que sean los propios diputados quienes los redireccionen.

·         post it

Además de los aspirantes a la gubernatura de Morelos, hay muchos políticos más con deseos de participar en el proceso electoral del 2024; las posiciones en disputa que serán definidas por las dirigencias estatales son las 36 presidencias municipales con sus respectivos cabildos, las 12 diputaciones locales y las plurinominales; en lo que respecta a los dos espacios al senado y las cinco diputaciones federales la decisión está fuera del alcance de los partidos locales, eso corresponde a las dirigencias nacionales con el visto bueno de quien sea el candidato presidencial.

Si comparamos los espacios disponibles con todos los que quieren competir en la proxima elección, las posiciones son muy pocas, sobre todo las que estarán avaladas por el partido gobernante o la alianza opositora. A partidos como el MAS, Fuerza por México, el PT, Verde, PES o Movimiento Ciudadano les costará mucho encontrar candidatos, porque sus posibilidades de triunfo son mínimas fuera de una alianza.

Ganar por cualquiera de estos partidos será sumamente difícil, casi imposible.

·         redes sociales

Superada la pandemia, regresó la fiesta de los Cuernavacos. El evento sirvió de marco para la reaparición de muchos actores de poder que habían desaparecido. Más allá del sentido original de la fiesta, la reunión parecía película de terror: estaba llena de muertos políticos.

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