Observador político - La crisis de los órganos electorales

En opinión de Gerardo Suárez Dorantes

Observador político - La crisis de los órganos electorales

En medio de una guerra política que ha emprendido el presidente Andrés
Manuel López Obrador, de forma descarada, en contra de los consejeros del
Instituto Nacional Electoral, se están desarrollando los trabajos desde el INE
para llevar a cabo la consulta ciudadana de la revocación de mandato para el próximo diez de abril. Sin embargo, tan pronto concluya este ejercicio la exigencia de que desaparezca el órgano electoral se intensificará.

 

VAN POR LA DESAPARICIÓN DEL INE.- A nivel federal a través de la reforma electoral se busca la destrucción y desaparición total del INE, acción que ha sido apoyada por los diputados federales del partido Morena y sus aliados. En las propuestas del Peje destacan el hecho de que los consejeros y magistrados del INE e incluso del propio Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) sean electos a través del voto libre, directo y secreto. Sí, así como lo leyó usted, amable lector.

Algo que para muchos era impensable e inconcebible que se diera empieza  tener forma y por ello, buscan que la elección de los consejeros y magistrados pudiera ser mediante campañas y actos de proselitismo político, es decir, también serían los integrantes del INE y del TEPJF representantes populares porque serían electos por la misma vía en la que actualmente lo hacen los regidores, síndicos, legisladores locales y federales, alcaldes, gobernadores y el mismísimo presidente de México.

Obvio, esto significaría que el pueblo de México sea quienes los elijan a través del voto libre, directo y secreto, lo que ha sido bien visto por los morenistas porque consideran que tienen el poder del voto en este momento y aumentaría sus espacios de representación. Sin embargo, para otros sectores como el intelectual, académico, electoral, judicial y otros más está situación sería una aberración jurídica, un abuso y un exceso tal pretensión que intenta implementar el Ejecutivo federal.

Incluso, la oposición ha sostenido de forma insistente que esta acción que se está impulsando desde la presidencia de la república no es otra cosa que derrumbar y destruir más instituciones y en esta ocasión, está en la mira el órgano electoral cuya intención no es otra que mantener el poder en los próximos años y décadas teniendo el control de las Cámaras Baja y Alta en el Congreso de la Unión; así como en los estados del país y ahora se sumarían otros poderes que tienen de facto como el judicial y buscan ahora apoderarse del electoral desde Palacio Nacional, donde poco o nada les importa que sea inconcebible e inaceptable.

Dicha propuesta, hecha pública en su mañera de hace algunos días provocó en automático una andanada de críticas y acusaciones justas por continuar con su proyecto por desaparecer a las instituciones y apoderarse y tener el control de la administración antes, durante y después de las elecciones, algo que por supuesto sería a todas luces insano, ofensivo y autoritario para quienes hoy en día detentan el poder en México.

Basta recordar que el Ejecutivo criticó de forma grotesca al INE y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, una vez que ambas instituciones decidieron cancelar las candidaturas de los morenistas Félix Salgado Macedonio y Raúl Morón a las gubernaturas de Guerrero y Michoacán, respectivamente.
De cristalizarse esta descabellada intentona por desaparecer a ambas instituciones, en automático sería el preámbulo para ir por la eliminación de los demás órganos autónomos que les son incómodos, más aún cunado López Obrador criticó y puso en tela de juicio la permanencia de diversos órganos autónomos creados en sexenios pasados como el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), entre otros.


¿Y EL IMPEPAC? Hay que recordar que con la reforma constitucional en
materia político-electoral de 2014 se hizo una nueva distribución de las atribuciones de los órganos electorales y con la premisa de fortalecer a la autoridad nacional surgieron los Organismos Públicos Locales Electorales, que supuestamente aplicaban las disposiciones generales, las reglas, lineamientos, criterios y formatos cuyas facultades le confiere la Constitución y la propia Ley, al contar con un órgano de dirección superior integrado por una consejera/o presidente y seis consejeros electorales, con derecho a voz y voto.

Sin embargo, en los últimos años la credibilidad que había logrado el órgano electoral tal parece lo echaron a la basura varios de sus integrantes derivado e sus acciones pero además, de que se han integrado gente sin el perfil adecuado para ello y por lo tanto llegan a aprender sin importar caer en errores que muchas veces son garrafales.

Hay que recordar que diversos sectores de la población los últimos procesos han salido inconformes por cómo se han dado las cosas entre los candidatos que los consejeros del Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (Impepac) aprueban. Los siete integrantes del órgano solo tienen en el nombre de su instituto a la ciudadanía porque en realidad no la consideran y eso provocó, que hayan sido recriminado de manera particular en el caso de los indígenas que calificaron su consulta como una simulación.

Hoy, el Impepac no se mueve si no hay dinero. Y quizá los 70 mil que gana la presidenta y los 60 mil los consejeros más sus infaltables viáticos se tengan que mejorar para poder desarrollar un mejor trabajo porque no dan una, casos como los de Tetelcingo y Xoxocotla son ejemplo de la falta de capacidad para resolver problemas que han echado ya raíces. O tal vez los diputados y regidores que llegaron al cargo con la figura indígena sin serlo.

La falta de credibilidad en el Impepac se da también por las denuncias de acoso de consejeros en las que presentó el año pasado el hoy desaparecido Partido Social Demócrata. O a la mejor, la denuncia por violencia política que presentó Ana Isabel León Trueba -destituida por el INE- ex consejera presidenta del órgano electoral de Morelos. En fin, son muchas acciones en las que el Impepac ha incurrido en los últimos años que le llevado a perder la credibilidad que había alcanzado en años.

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