El tercer ojo - Asombro y Perplejidad

En opinión de J. Enrique Alvarez Alcántara

El tercer ojo - Asombro y Perplejidad

 

A la memoria del Dr. Artemio Santamaría,

 

No puedo dejar de agradecer profundamente al Diario El Regional del Sur, a Eolo Pacheco, a Bonifacio Pacheco y a Gerardo Suárez por haberme abierto el espacio de sus páginas para publicar mis devaneos escritos en la colaboración semanal El Tercer Ojo desde hace ya más de cinco años. Tampoco puedo dejar de reconocer al Lic. Carlos Figueroa por la gestión y apoyo brindados para esta oportunidad.

 

No sería decente, escribía el poeta Manuel Benítez Carrasco, que por despecho escribiese una colaboración sobre un escrito de quienes me ofrecieron la oportunidad de publicar regularmente algunas ideas en esta página; empero, es preciso aclararlo, no siendo por despecho, esta reflexión es por una pequeña discrepancia con lo expuesto por Bonifacio Pacheco el día nueve de septiembre último, bajo el encabezado: “¡Hasta ahora se acordaron de nosotros! ...”. Y considero que manifestar este diferendo no debiera provocar en mí temor alguno de volverme impublicable en las páginas de este diario. Por ello mismo lo hago esperando sea tomado como un punto a reflexionar.

 

No sin cierto dejo de asombro, tanto por el hecho de hallarme sentado escribiendo sobre este asunto, sin haberlo imaginado o programado, me propongo expresar lo siguiente.

 

Primero: El asunto de la Banda Brígido Santamaría de Tlayacapan y la Banda de Tlayacapan es un asunto familiar que los hermanos Santamaría han expresado por diversos medios y que no puedo alegar por uno u otro punto de vista al respecto; lo mismo puedo decir con respecto a los hijos de los hermanos Santamaría quienes también tienen pensamiento y argumentos diferentes.

 

En el mismo artículo, Bonifacio Pacheco escribe, con base en información vertida por el hijo de uno de los hermanos Santamaría, Don Carlos Santamaría, ya fallecido, y por unas notas periodísticas del diario La Jornada, y por otras notas del Txoro Matutino y la Secretaría de Educación Pública.

 

No soy quien, desde luego, para “enmendar la plana” a alguien que en el medio periodístico posee la experiencia que no tengo, sin embargo, dado que en la nota se hacen afirmaciones que involucran a terceros, hubiera sido pertinente entrevistar a los otros hermanos Santamaría (Cornelio y Tomás, porque Artemio falleció recientemente) y verificar lo que se afirma en la nota; asimismo, así como el hijo de Don Carlos es la fuente principal, hubiera sido deseable escuchar el punto de vista de los hijos de los otros hermanos Santamaría, en aras de la objetividad periodística y de la propia nota.

 

Ello, como se aprecia al leer la nota, no se realizó así.

 

Segundo: por otro lado, la misma nota involucra a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), durante la gestión del Dr. Jesús Alejandro Vera y la Secretaría de Cultura y Turismo (SCyT), durante la gestión de Margarita González Saravia.

 

En tratándose de la UAEM, durante tal periodo de gestión, no fueron esos los criterios que llevaron a las decisiones tomadas por su Consejo Universitario para otorgar, por ejemplo, el Grado de Doctor Honoris Causa a la Banda de Tlayacapan, no es el papel de la Universidad dirimir los diferendos existentes entre la Banda Brígido Santamaría de Tlayacapan y la Banda de Tlayacapan. Mucho menos es cierto que “relaciones de compadrazgo” entre el Ing. Cornelio Santamaría y el Dr. Jesús Alejandro Vera, relaciones que por lo demás son enteramente insostenibles pues no son “compadres”, fuesen el sustento de tales decisiones de una autoridad máxima como lo es un Consejo Universitario.

 

En tratándose de la SC y T, y de Margarita González Saravia no es mi papel expresar al respecto porque a ella le corresponderá explicar los por qué de lo que se afirma, de ser cierto.

 

Tercero: Con respecto de la cuestión relativa a los asuntos legales que enfrenta el Dr. Jesús Alejandro Vera, hubiera sido, considero también, preguntar a él dicho asunto, y de pasada, confirmar lo de la relación con la Banda de Tlayacapan y la supuesta relación de compadrazgo con el Ing. Cornelio Santamaría.

 

La cuestión relativa a la “Estafa Maestra” y su relación con el asunto que se trata en los punto primero y segundo, merece una explicación transparente, porque pareciera que ya emitieron un juicio final, “el dinero que se le requiere” porque, se infiere, lo desvió o lo tomó.

 

Cuarto: cabría inquirir ¿Qué sentido tiene involucrar al Ing. Cornelio Santamaría, a la Sria de Cultura y Turismo y al Dr. Jesús Alejandro Vera en esta nota? ¿Por qué hacerlo vinculando un conflicto familiar, uno político y otro jurídico? Aquí dejo las notas y las preguntas.