Escala de Grises - La primera gobernadora

En opinión de Arendy Ávalos

Escala de Grises - La primera gobernadora

El 4 de junio de 2023 se llevaron a cabo las elecciones en el Estado de México, la entidad más poblada de todo el territorio nacional. De acuerdo con los datos publicados por el Programa de Resultados Preliminares (PREP), la ganadora indiscutible del proceso fue Delfina Gómez, quien superó a Alejandra del Moral en 36 de los 45 distritos electorales.

 

La campaña encabezada por la maestra de primaria con una larga trayectoria política fue infravalorada por parte de la clase política, misma que confiaba en la permanencia del Partido Revolucionario Institucional en el EdoMex tras más de 90 años. Sin embargo, en su segunda candidatura por la gubernatura del estado, la exsecretaria de Educación Pública logró el cometido de su partido: hacer historia.

 

Además de romper con la permanencia del PRI en “la joya de la corona”, Delfina Gómez se convirtió en la primera gobernadora del Estado de México. Aunque e ese logro estaba asegurado, independientemente de la candidata que resultara ganadora, este es un hecho que no debe perderse de vista para las campañas presidenciales o cualquier otro proceso electoral.

 

Hay que aprender de los errores, vaya. Me explico. A pesar de los esfuerzos por parte de los equipos de Delfina y Alejandra (ya que estamos en confianza), en ningún momento se difundieron mensajes que pusieran sobre la mesa la desigualdad a la que se enfrentan las mujeres o alguna opción efectiva para prevenir la violencia de género en el EdoMex, el estado con la tasa más alta de feminicidios a nivel nacional.

 

¿Qué nos indica esto? ¿Por qué hay que tomarlo en cuenta? “Ser mujer” va mucho más allá de un eje discursivo con el que se puede lucrar para obtener votos, independientemente del partido que sea. No basta con ser mujer para saber gobernar en favor de quienes se identifican con este género y tampoco para combatir los altos índices de violencia.

 

Lo anterior es algo que, en la Ciudad de México, hemos aprendido muy bien de Claudia Sheinbaum. Ejemplos nos sobran. Las declaraciones que criminalizan las protestas feministas, la contención de manifestaciones, el acoso por parte de funcionarios, las agresiones ejecutadas por elementos de seguridad… La lista es larga.

 

La equidad y la paridad de género implican mucho más. Para empezar, antes de proponer alternativas o planes de acción superficiales, hay que identificar cuáles son las problemáticas en materia de género que deben atenderse. ¿Cuáles son las causas estructurales? ¿Cuáles son las prioridades?

 

La propuesta por parte de la exalcaldesa de Texcoco es implementar un gabinete con más mujeres, pero no es suficiente. Como hemos comprobado durante los últimos años, la paridad no garantiza una disminución de violencia y tampoco es sinónimo de menos desigualdades para las mujeres.

 

¿Qué hay de lo sistemático? ¿Qué implica ocupar un cargo de representación en un Estado (ojo con la mayúscula) que violenta, mata y desampara a las mujeres que lo habitan? ¿Se realizarán campañas efectivas para concientizar a la población sobre violencia de género? ¿Se garantizará el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos en el Estado de México?

 

¿Se dará continuidad a las investigaciones y denuncias por feminicidio o abuso sexual? ¿Se dará capacitación al personal de las fiscalías y los ministerios públicos para abordar casos con perspectiva de género? Si la respuesta a las preguntas anteriores sigue siendo la misma que hemos padecido por décadas, entonces no hay mucho que celebrar.

 

La representación no es nada más cuestión de sexo o de género. Los intereses, las experiencias y las problemáticas también deben ser tomadas en cuenta por parte de quienes hacen uso de las semejanzas, pero dejan a un lado las necesidades de la población con la que pretenden empatizar.

 

Es indispensable que cualquier persona que desee ocupar un cargo público, independientemente de su identidad de género, entienda la importancia de atender los problemas estructurales que vulneran a más de la mitad de la población como un asunto urgente que no sólo se reduce a causas de seguridad, sino que involucra también esferas como la economía, la política misma y hasta la salud pública.

 

Garantizar la seguridad e integridad de mujeres, niñas y adolescentes, además de ser trabajo de la primera, segunda y enésima (ojalá) mujer gobernadora de cualquier estado o presidenta del país debe ser prioridad en la agenda de todas las personas.

 

No basta con hacer historia:

arendy.avalos@gmail.com

@Arendy_Avalos en Twitter