A Nivel Banqueta - La cultura de 4ta

en opinión de Francisco Valverde Prado

A Nivel Banqueta - La cultura de 4ta

Mucho se esperaba de la cuarta transformación en el ámbito de la cultura y las artes. Durante la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador -era por mucho-  el preferido de los intelectuales, artistas e investigadores. Con su llegada al poder, muchos esperábamos que las artes en su conjunto, florecieran.

Históricamente, ¿qué mejor que la izquierda para enarbolar las ciencias y humanidades? Quizás ahí habita buena parte del problema, seguimos pensando en izquierdas y derechas cuando ninguna de las dos representa mucho más que la otra al ser gobierno. En ocasiones incluso se contradicen de acuerdo a sus principios ideológicos. Resulta complicado hablar de Marx en Facebook, el chiste se cuenta sólo. La cuarta transformación se ha lanzado -una y otra vez- sobre los programas y becas en favor de las artes y los artistas. Los comentarios que López Obrador ha realizado contra los intelectuales, no sólo han sido peyorativos o humillantes, también nos han dejado muy claro que para la 4ta transformación, lo que no tiene una utilidad objetiva y medible en favor del pueblo, no sirve. ¿Se imaginan qué haríamos sin las ciencias y humanidades? ¿Se imaginan si dejáramos todo en manos del libre acomodo, qué soltáramos algunas de las mentes más brillantes (quiénes aportan conocimiento y material para la reflexión y aprendizaje) al libre mercado? ¿Qué sería -por ejemplo- de la facultad de Filosofía y Letras de la UNAM? Siento decirlo Sr. Presidente, pero la cultura necesita mantener “su sana distancia” del gobierno. Si algo tenemos los mexicanos que sea digno de presumir, es nuestro contenido cultural. La cultura nos permite entender de donde venimos, hacia donde vamos y lo que podemos ser. La cultura nos dibuja y nos muestra a través del otro, nuestra condición humana. La cultura es un asunto demasiado importante para dejarlo en manos de un gobierno autoritario y poco tolerante.

Si bien es cierto que la corrupción y las mafias no son ajenas a los fideicomisos que protegen y salvaguardan a las artes, ciencia, investigación y derechos humanos. La posible solución no es el desaparecerlas o el buscar controlarlas -por el contrario- el único camino es por la vía de las instituciones y mecanismos que permitan su evaluación y desarrollo.

El pasado mes de abril, los morenistas emitieron un decreto para modificar la vida de los recursos públicos contenidos en los fideicomisos. La propuesta: que próximamente, los recursos dentro de esos fideicomisos pasen a manos de la administración federal. En otras palabras, así se podría controlar a todo creador, investigador, periodista, escritor, etc. que busque algún tipo de apoyo para su desarrollo profesional por medio del mérito y el trabajo. ¿Sin vergüenzas? ¡Sí, por decir lo menos!

En respuesta a esta diabólico decreto,  la Fundación Fundar (centro de análisis e investigación) declaró: “preocupa que entre los fideicomisos que se pretende extinguir conforme a esta iniciativa, se encuentren fideicomisos que buscan garantizar derechos humanos sin medidas para salvaguardarlos, como el Fondo para la protección de personas defensoras de derechos humanos y periodistas, los fondos para la protección de desastres naturales y los fondos de investigación y desarrollo científico.

 

La cultura en tiempos de la 4T, ha resultado ser un objetivo más a destruir. Los morenitas resultaron malos para las humanidades y las ciencias y como sólo un tren hace: Chu, Chu…y ya sabemos cuál es. Dios nos agarre confesados y permita a este gobierno meditar y reflexionar sobre la importancia de la cultura en un país como el nuestro, donde la cultura dominante del momento es la persecución, el narco, la violencia y para el que opina diferente, la muerte intelectual a manos del estado. 

Los poetas, artistas, cineastas e investigadores -entre otros- nos brindan la oportunidad de pensar, de preguntarnos y  de viajar hacia nuestro mundo interior en busca de respuestas. La parte más bella, sin importar si encontramos esas respuestas o no, es  el proceso que deja a su paso todo un camino de huellas que dibuja lo que somos, nuestra cultura.

Los mexicanos: blancos, morenos, mestizos, gordos, flacos, cristianos, ateos, judíos,   todos… necesitamos de más programas culturales, museos, ciencia, sitios para contemplar y engrandecernos. Si existe corrupción y transas en los fideicomisos: “tanto peca el que mata a la vaca, como el que le agarra la pata.”

“Para millones de personas las drogas sirven hoy, como las religiones y la alta cultura ayer, para aplacar las dudas y perplejidades sobre la condición humana, la vida, la muerte, el más allá, el sentido o sinsentido de la existencia.” (Mario Vargas Llosa)

 

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