El Tercer Ojo - Breve Historia de la medicina y de la relación médico-paciente (Tercera Parte)

En opinión de J. Enrique Álvarez Alcántara

El Tercer Ojo - Breve Historia de la medicina y de la relación médico-paciente (Tercera Parte)

EL ANTIGUO EGIPTO. La mayoría de los conocimientos de los cuales se dispone sobre la medicina egipcia se han obtenido a través de los papiros de contenido exclusivamente médico. Su antigüedaddata, aproximadamente, de entre los años 1900 y 1200 A.N.E y, en un principio, derivan de los 32 Libros Hérmeticos (sagrados), dedicados al dios Toth,protector del arte caligráfico.

 

Mediante estos papiros se sabe que los médicos egipcios clasificaron las enfermedades en tres grandes grupos: a) las que eran atribuidas a espíritus malignos, b) las provocadas por traumatismos y c) las de causa desconocida, atribuidas a los dioses. Cabe destacar el hecho de que la medicina egipcia separó los elementos mágicos de los religiosos y de los empíricos.

 

EL JUICIO DE OSIRIS O PSICÓSTASIS.Hacia el siglo X A.N.E., dentro del conjunto de creencias de la Mitología Egipcia. En la Duat, el espíritu del fallecido era guiado por el dios Anubis ante el tribunal de Osiris. Anubis extraía el corazón, que representa la conciencia y moralidad, y lo depositaba sobre uno de los dos platillos de una balanza. El corazón era contrapesado con la pluma de Maat (símbolo de la Verdad y la Justicia Universal), situada en el otro platillo.

 

Mientras un jurado compuesto por dioses le formulaba preguntas acerca de su conducta pasada y, dependiendo de sus respuestas, el corazón disminuía o aumentaba de peso. Thot, actuando como escriba, anotaba los resultados y los entregaba a Osiris.

 

Al final del juicio, Osiris dictaba sentencia: Si ésta era positiva, su fuerza vital y su fuerza anímica podían ir a encontrarse con la momia, conformar el "ser benéfico" y vivir eternamente en los campos de Aaru (El Paraiso). Pero si el veredicto era negativo, su corazón era arrojado a Ammyt, la devoradora de los muertos (un ser con cabeza de cocodrilo, piernas de hipopótamo y melena, torso y brazos de león), que acababa con él. Esto se denominaba la segunda muerte y suponía para el difunto el final de su condición de inmortal; aquella persona dejaba de existir para la historia de Egipto.

 

Como puede observarse aquí, dicho ritual muestra nítidamente, a pesar de todo, una concepción materialista del comportamiento humano en sentido moral y de conciencia; puesto que el asiento de estas “facultades” era considerado un órgano dentro del propio organismo, el corazón. Asimimo, esta tradición muestra la creencia de que era posible evaluar las facultades morales y espirituales del ser humano.

 

EL “ARTE” DEL EMBALSAMAMIENTO. Como hemos expuesto,la cultura egipcia era una cultura con unascreencias religiosas que no sólo marcaban la vida sino también la muerte de cada miembro. Pensabanque la muerte no era el fin del alma, ya que para ellos los seres humanos constan del Ka (espíritu que abandona el cuerpo por la nariz en el momento de la muerte) y el Ba (elemento vivificador del alma, que después de la muerte debe ir al más allá para buscar al Ka, en cuya unión hará que el cuerpo recupere una vida eterna).Para no perder el Ba  era fundamental que el cadáver no se descompusiese y; con este fin, desde el 3400 A.N.E. se practicaron los embalsamamientos.

 

MEDICINA HEBREA (SIGLO II A.N.E.–VII D.N.E.). Los aspectos médicos entre los Hebreos fueron influenciados, originalmente, por la medicina mesopotámica, hasta el punto de que los judíos pensaban que la enfermedad estaba relacionada con un castigo divino y que, por tanto, era manifestación externa del pecado.En esta civilización existió una estrecha relación entre enfermedad y religión, y para su estudio es necesario recurrir a la lectura de los textos bíblicos. Una de las grandes contribuciones de la cultura hebrea al campo de la medicina fue la introducción de medidas higiénicas como medida de prevención en la trasmisión de enfermedades. Entre estas medidas podemos rescatar la circuncisión.El representante más conocido de esta tradición médica era Maimónides. (CONTINUARÁ)