El Regional

Opinión

Isaías Cano Morales |
2018-04-17

Frenar a López Obrador, pidió el candidato del PRI a la presidencia José Antonio Meade a dirigentes y militantes del llamado movimiento “Antorcha Campesina” que encabeza su eterno líder Aquiles Córdova Morán ocurriendo esto a media semana en un mitin realizado en Ixtapaluca, Edo de México, por considerar a su adversario, al decir del representante de la tecnocracia, “un riesgo para país”. Más allá de otros considerandos, sin duda encierra gravedad la petición del priísta-panista a sus correligionarios supuestos “campesinos,” ya que la palabra “frenar” puede tener varias interpretaciones incluida la vinculada con la violencia y el mismo crimen, y conociendo la historia de Antorcha en su larga lucha en supuesto apoyo a “los pobres” en la que han tenido lugar asesinatos de quienes no han concordado con las orientaciones de su dirigente, adquiere mayor preocupación, por decir algo, el llamado irresponsable y tendencioso dirigido a un sector fácilmente manejable  de quien es de advertirse, por sí mismo se considera incapaz de “frenar” políticamente, con propuestas y posicionamientos políticos a quien le lleva gran ventaja en la aceptación ciudadana con rumbo a las urnas el primero de julio.

Julio Hernández López en su columna Astillero (13 de abril) anota, en referencia a la arenga de Meade quien dijo: “frenar las oportunidades de miles de familias, mejor frenar a él” (AMLO). Recalca el columnista: “Hablar así ante un mitin del antorchismo resultaría una incitación casi delictiva, pues dicho movimiento ha sido acusado de manera constante de participar en actos de violencia”.

Agrega el periodista: “Bajo el lema “la organización de los pobres” con rígido orden interno, el antorchismo en sus conflictos con otras organizaciones y la pelea por territorios han dado materia para la nota roja política. La agrupación atribuye los señalamientos de violencia política a infundios y provocaciones”.

El Movimiento Antorchista es un brazo político del PRI, en cuyas tácticas de presión hacia gobiernos locales no surgidos del PRI como el de Morelos  se acusa de corruptos ; las arengas de supuesta justicia social hacia los pobres son su demagógica bandera; organizador de movilizaciones callejeras y plantones, esas y otras tácticas como la amenaza y la misma violencia, son los instrumentos con los que chantajea políticamente el antorchismo a gobiernos utilizando como carne de cañón a sectores de población que sufren pobreza y miseria levantando banderas relativas a la vivienda, construcción de escuelas y servicios sociales. ¡Ah¡… pero esas masas de pobres adoctrinadas y manipulables son aleccionadas para apoyar votando a favor de abanderados del PRI como ahora ocurre con Meade y como ocurrió en el Edo de México donde fue impuesto el “primazo” Alfredo del Mazo y donde hasta cabezas de cerdo fueron regadas en domicilios de opositores de Morena. En esas fraudulentas elecciones Antorcha Campesina jugó el papel que le asignó la dirigencia nacional tricolor.

Antorcha Campesina tiene ideólogos y cuadros aleccionados y formados dentro de la doctrina priista; tienen organización y gozan de poder de convocatoria, gracias al control que tienen sobre bases a las que prometen y ofrecen diversa ayuda. No es difícil suponer que el partido tricolor y sus gobiernos incluido el federal y de los estados brinden apoyo económico a la organización sin lo cual no tendrían la red que hace de la agrupación un brazo político con presencia al que echa mano el PRI para la movilización violenta en fechas de votación, es decir la realización de actos intimidatorios, amenazas, compra del voto, acarreo, quema y robo de urnas y todo lo que se relaciona con el “juego sucio” del cual es profesional el tricolor.

Meade ha incurrido en un llamado que encierra gravedad al conminar a  huestes, cuya conducta no puede predecirse, a frenar a AMLO y no precisamente se refirió a métodos políticos dentro de la legalidad y escenario civilizado. Su irresponsabilidad no es menor, al incitar, al no contemplar consecuencias como son posibles actos de violencia, cuando el país precisamente, envuelto en llamas de violencia y crimen, requiere de paz y civilidad, llamados  a los que debería recurrir Meade, el aspirante presidencial que  comparte con quienes lo impulsaron a la candidatura la responsabilidad del caos en que se halla el país. Frenar esa violencia y no sugerir incendiar más la pradera debiera ser la consigna.

Chay_cano@hotmail.com

 



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