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Yesenia Daniel |
2018-04-16

-Además de amenazas, acoso sexual y despido injustificado por parte de Lauro Barreto Sánchez

Tlaquiltenango, Mor.- Tres de diez elementos de la Policía de Tránsito y Preventiva del municipio de Tlaquiltenango acusaron haber sido despedidos injustificadamente del ayuntamiento que hace un par de semanas gobernaba Enrique Alonso Plascencia, quien solicitó permiso al cargo y hoy es candidato a la diputación federal por el distrito once.

De los diez policías, tres iniciaron demandas contra el municipio por despido injustificado, sin embargo los abusos contra los ex elementos también fueron acoso sexual, abuso de autoridad y abuso de poder bajo la protección del hermano del edil, Agustín Alonso Plascencia, quien recomendó a Lauro Barreto Sánchez, para ocupar el cargo de director de la Policía.

El municipio de Tlaquiltenango fue uno de los únicos municipios que se opuso al esquema de la policía de Mando Único a cargo del Gobierno del Estado, por lo que la designación del director de la Policía Preventiva, correspondió al gobierno local.

Aún y cuando ya no trabajan en el municipio, los ex elementos pidieron reservar sus datos para comentar lo sucedido.

Unos de los testimonios narra que hace 4 meses se lesionó la rodilla cuando daba vialidad en el centro del municipio, por un descuido y por las malas condiciones de la avenida principal, metió el pie en una zanja y su tobillo se dobló lo que le provocó una lesión en la rodilla.

La elemento de tránsito solicitó el apoyo de sus compañeros que fueron en su ayuda, sin embargo cuando el reporte fue notificado al director de Tránsito, Lauro Barreto Sánchez, éste les dijo que la dejaran ahí.

“El director me negó el apoyo, le dijo a la comandante Lira Escareño que me dijera que le hiciera como yo pudiera, que no me iban a brindar apoyo, entonces yo acudí a mi comandante Edgar Bahena, e igual, le dijo que no me diera el apoyo, y ahí estuve yo sin poder moverme, me dolía mucho la rodilla y fue la ciudadanía quien me ayudó, me brindó apoyo la gente de afuera, y mi gente me dio la espalda, ellos estuvieron ahí parados dando vialidad y a mí me ignoraron. Cuando yo pedí ambulancia no me la quiso dar el director, lo que hizo fue ir al centro a decirme muchas cosas groseras, ofensivas, se dio la vuelta y me dijo que le hiciera como pudiera, que ya estaba harto de todos nosotros, de los policías”, comentó una de las ex elementos de tránsito que inició denuncia por el despido injustificado.

Los ex elementos de la Policía describen a Lauro Barreto, como una persona de formación militar, que en varias ocasiones les espetó en las formaciones, que él podía tratarlos como quisiera porque era el director y porque así había sido formado en su carrera; también que si los encontraba dormidos en sus servicios o en las instalaciones, los iba a “tapar con un sarape, a golpear y a ir a dejar a un lugar a donde no se pudieran regresar”.

Fue acusado, asimismo, de acoso y hostigamiento sexual, principalmente a las mujeres policías de Tránsito.

La advertencia era que, quien no acatara las órdenes sería enviado a un servicio lejos, sugiriendo que podría pasarles algo.

Las amenazas también eran de muerte y remataba diciendo que él podría irse de Tlaquiltenango porque él no vivía ahí.

Sobre el abuso que sufrió la policía, agregó que finalmente una persona del ayuntamiento solicitó el servicio de ambulancia y la mujer policía fue atendida por los paramédicos del municipio, luego la llevaron al DIF municipal y ahí una médico que la valoró la envió al Hospital Meana de Jojutla porque su pierna y pie estaban muy hinchados.

“Me dijo que mi pierna estaba mal y me puso una férula, me quité el pantalón, me pusieron la férula, pedí apoyo a la ambulancia, pedí que me llevaran a mi casa, cuando eran las 8 y cuarto de la noche, el director (Lauro Barreto) llamó a los paramédicos y les dio la orden que me bajaran en el centro, los paramédicos le dijeron que no me podían bajar en el centro porque no lleva pantalón porque me pusieron la férula, y el director le contestó al paramédico que le valía madre como viniera yo, que me bajara en el centro y que me fuera como pudiera (…) me bajaron en calzones por la unidad deportiva Monito Rodríguez, me vio mi hijo y me dijo que por qué venía así y por qué me trataban así, le dije que no sabía”, agregó la ex policía de Tránsito.

A pesar de que su accidente fue durante su jornada laboral y que presentó justificante e incapacidades expedidas por una institución de Salud, el ayuntamiento le notificó que su contrato había terminado desde hace dos meses, por lo que le avisaron que ya no trabajaría en el municipio.

Los ex policías revelaron que el municipio también les debe el pago del aguinaldo, la prima vacacional, además de que no tienen seguro de vida y les deben la mitad de la quincena pasada.

 



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