El Regional

Opinión

| J. Enrique Álvarez Alcántara
2018-04-14

Apreciados lectores. Una vez que hube presentado a ustedes, a través de las dos últimas series, un conjunto de ideas y una lógica analítica para valorar y determinar, en principio, si consideramos pertinente, necesario e ineludible ejercer nuestro derecho al voto durante el próximo proceso electoral; y, en seguida, cuáles pueden ser los niveles de análisis imprescindibles para nuestra actividad analítica de modo que poseamos los suficientes elementos de juicio a la hora precisa de tomar las decisiones correspondientes y emitir el voto, considero necesario, para concluir esta exposición fragmentada en varias colaboraciones, presentar una serie de conclusiones que muestren el culmen de las ideas.

 

Primera tesis conclusiva. El alcance de la concepción y práctica de democracia representativa que caracteriza nuestra nación y entidad federativa no alcanza a propiciar las condiciones mínimas indispensables para asegurar la transformación de raíz que se requiere para asegurar la gobernabilidad democrática en beneficio de toda la sociedad y de las clases sociales históricamente marginadas y excluidas de los beneficios de un desarrollo económico sustentable y sostenible. Pese a ello, ejercer el derecho a votar puede favorecer un comienzo de transición hacia la toma de conciencia de dicha necesidad histórica.

 

Segunda tesis conclusiva. Los elementos de juicio necesarios para orientar la determinación de ejercer el derecho de votar no provienen de la lógica analítica de los Partidos Políticos que proponen a los candidatos, puesto que, como antes dijimos, el 01 de marzo en el Tercer Ojo: “Hoy por hoy, los Partidos Políticos se han tonado en esqueletos huecos, receptores de saltimbanquis, oportunistas, vividores del presupuesto y del erario, estructuras amorfas o informes que carecen de ideología clara y definida, instancias que aseguran la sobrevivencia política y económica de sus dirigentes y militantes que, como miembros de cofradías y sectas pragmáticas, buscan única exclusivamente acceder a los puestos de elección popular por ser estos garantía de ingresos económicos jugosos y garantía de un poder político que se encuentra muchísimo muy lejos de los pueblos y comunidades y de la sociedad en su conjunto (…) Tampoco se encuentra en considerar las alianzas o coaliciones. Éstas son una clara muestra del desdibujamiento, del desletreamiento, de rasgos o facciones que nos permitan identificar elementos definitorios a considerar en el análisis y la toma de decisiones a la hora de decidir por qué partido, coalición, alianza o grupo optar.

 

Tercera tesis conclusiva. Tampoco provienen de la supuesta valoración de los rasgos y características morales, éticas, ideológica o de la estructura de personalidad de los candidatos porque, como también dijimos, el 08 de marzo en El Tercer Ojo: “NINGÚN candidato, partido o coalición, por sí mismos, podrán resolver los problemas estructurales que aquejan a nuestra nación y con ella, a nuestro estado de Morelos o municipio, por la naturaleza estructural, sistémica y compleja de las problemáticas que nos agobian (…)SIN LA PARTICIPACIÓN de la CIUDADANÍA, PUEBLOS y COMUNIDADES de MORELOS, podrán resolverse los problemas estructurales que aquejan a nuestra nación y con ella, a nuestro estado de Morelos o municipio, por la naturaleza estructural, sistémica y compleja de las problemáticas que nos agobian”.

 

Cuarta tesis conclusiva. Por ende, ya lo expresamos: “ (…) antes, mucho antes de valorar la información que proviene del exterior a nosotros, como sujetos activos de la actividad reflexiva, es imprescindible reconocer explícita y claramente cuáles son nuestras aspiraciones, intereses, valores, creencias, proyectos de vida –si los hubiere—y contra estos mismo, pues de otro modo quedaremos atrapados en los azares de la vida política nacional, iniciar los procesos de pensamiento y elección

 

En este sentido, el referente central para este ejercicio es: “El Programa estratégico de desarrollo a 25 años de modo que se rompa con el enfoque sexenal que ha prevalecido como dique que impide el desarrollo y favorece la corrupción, y que contemple los puntos abordados en esta serie.



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