El Regional

Opinión

Carlos Gallardo |
2018-04-13

Este repasador no recuerda si en algún momento hizo un comentario soez y difamador en las redes o subió alguna imagen ofensiva acerca de tal o cual personaje de la política que le sea antipático.

Para no hacerlo, para no incurrir en los comentarios de caño que hoy pululan de manera escandalosa y preocupante, para no avergonzarse de la bajísima cuota de reflexión y análisis que se pone en juego; cuando sólo se busca denigrar, lo mejor para uno y para todos aquellos que abogamos por la sensatez, por la mesura, por la ecuanimidad, lo cual de ninguna manera significa claudicar en las ideas y argumentos que se defienden, es eludir enfrascarse en los dimes y diretes que entre bandos ideológicos o simplemente contrarios se observan a cada rato.

Si con esa mala disposición los candidatos a cualquier puesto de representación popular debaten o polemizan, aportarían su cuota de mugre para percudir aún más el clima social que de por sí ya está turbio. Y sí en tales pantanos se metiesen los candidatos a la gubernatura del estado, las cosas serían desastrosas.

Por eso desde ahora debe pensarse en que los debates a los que se les convoque, estén sujetos a las reglas no sólo democráticas, de madurez y de respeto al rival, que no enemigo, sino de aportaciones sustantivas, de ideas fundamentadas, de visiones de gobierno tolerantes, incluyentes, innovadoras.Los presuntos votantes, supongo, no quieren ya filigranas discursivas, ni ambigüedades en las propuestas y mucho menos demagogia. Ya están hartos de que en campaña prometan construir puentes donde no hay ríos, como dicen que prometió uno de esos políticos de viejo cuño, que además era un ignorante.

¿Cómo debatirán, cuando llegue el momento, quienes aspiran a conducir los destinos de nuestro estado durante el próximo sexenio? Veamos: Ninguna duda tenemos que candidatos como Alejando Vera Jiménez, de Nueva Alianza, o Víctor Manuel Caballero Solano, de Acción Nacional – Movimiento Ciudadano, tienen la fortaleza argumentativa y académica para hacer un buen papel en la exposición de sus puntos de vista. Jorge Meade Ocaranza, del Partido Revolucionario Institucional, tiene experiencia en la vida política y pública (además afirma que ha sido catedrático), que puede serle útil para ser competitivo en la esgrima discursiva propia de ese tipo de encuentros. Rodrigo Gayosso, del Partido de la Revolución Democrática – Socialdemócrata, es un enigma, pues no le conocemos participaciones en esas lides; sería una revelación si, además de hacer amarres políticos confesables e inconfesables, demuestra capacidad argumentativa en situaciones comprometidas y frente a quienes piensan distinto a él. A Nadia Luz Lara del Verde Ecologista, se le advierte experiencia en la exposición de ideas. Fidel Demédicis, independiente, tiene inclinación hacia los lugares comunes y enfoques superficiales sobre temas relevantes, pero con eso podría entrarle a los debates. A Mario Rojas Alba, del Partido Humanista, lo recuerdo combativo y discutidor, si bien enterado de circunstancias y coyunturas. Finalmente, a quien veo vemos desprovisto en esos menesteres, es a Cuauhtémoc, Blanco, de Morena – Encuentro Social – Partido del Trabajo. Su único fuerte es la popularidad. ¿Le servirá para mantenerse como presunto puntero durante toda la campaña?

Para el buen amigo Manelik Ramírez Acevedo, los debates deberían ser obligatorios, “porque es donde realmente la ciudadanía podría comparar y decidir quién debe gobernar a partir de la exposición de ideas”. De acuerdo; sin embargo,otro factor fundamental para tomarle confianza a un candidato consiste en estar convencidos de su integridad ética y moral, más allá de su destreza verbal para exponer ideas. Debatientes sin esas cualidades son, por lo mismo, de dudosa reputación. Ese sería otro tema a analizar, para cerrarle el paso a quienes sólo saben echar rollo.

Además, insisto, porque lo comenté en mi entrega anterior, los debates también deben darse entre los estrategas, asesores o especialistas que cada candidato tenga. Así sabríamos quién, desde su condición de candidato, reúne una condición indispensable para gobernar, que es la de tener la sensibilidad y la pertinencia para integrar equipos de gente con experiencia y preparada. ¿A poco no sería interesante, desde ahora, escuchar los argumentos de aquellos que, por ejemplo, están enterados de cuestiones educativas en Morelos? El debate temático y especializado es indispensable, opino.

·         Rafael Reyes Reyes: saludos.

Con algunos familiares me fui, ayer, a desayunar al mercado de La Selva. Se come allí muy bien y a buen precio. Allí me encontré a Rafael Reyes Reyes, candidato a alcalde de Jiutepec por Morena. Cae bien, así lo experimenté con su saludo, su sencillez y buena onda, como dirían los jóvenes, Espero que le vaya bien.

profechon@hotmail.com



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