El Regional

Opinión

| Soledad Solís Córdova
2018-03-14

Este lunes aparece en El Universal una investigación periodística que considero importante compartir con mis caros lectores. Se trata de una comparación de la deuda pública que han adquirido los gobiernos de ocho estados del país que están por concluir su mandato, entre ellos está, por supuesto, Morelos. Dice la nota que el actual gobernador heredó de la administración anterior apenas una deuda de más de 1500 millones de pesos pero ya en el primer año en funciones había conseguido que el congreso local le autorizara créditos del orden de 4,184 millones; otros 1,500 millones fueron adquiridos a principios del año pasado y, más recientemente, con motivo del sismo de septiembre, el gobierno del estado justificó dos créditos más cuyo monto total asciende a 2,130 millones de pesos, con lo cual el monto de la deuda pública por el gobierno graquista asciende a más de 8 mil millones, incrementándose de manera alarmante hasta alcanzar un porcentaje de 445%, es decir el endeudamiento creció más de cuatro veces en tan sólo cinco años, colocándose el estado con mayor incremento, muy por encima del segundo lugar que es Chiapas, apenas con el 58%.

Lo más interesante sería saber a dónde fueron a parar tales recursos y cuáles fueron los resultados, si realmente se cumplieron con los objetivos de contar con recursos frescos para inversión en obra pública. Por los datos que tenemos disponibles podemos señalar algunos derroteros, aunque la opacidad del gobierno no deja en claro el uso transparente de dichospréstamos. En primer lugar fue muy sonada la inversión en el C5 y su complementación, cuyo monto final fue cercano a los mil millones de pesos; otro elefanteblanco fue la inversión de casi 500 millones para remodelar el estadio Coruco Díaz. En segundo lugar, en materia de adjudicaciones directas, sin licitación, en los tres primeros años de la ¨nueva visión¨ascendieron a poco más de 3 mil millones de pesos, para un total de 601 contratos, destacando algunas empresas y personaspremiadas con decenas de contratos (www.contralinea.com.mx). En tercer lugar, es claro que buena parte de los préstamos se fue para financiar la misma deuda y según estudios serios se han comprometido como garantía más del 60% de las participaciones federales.

Ahora bien, un botón de muestra de que los resultados no son nada halagadorescomo nos quieren hacer ver a través de la propaganda oficial, de acuerdo con datos  proporcionados por el INEGI la pobreza en el estado no ha disminuido, al contrario, aumentó entre los años 2012 y 2016, pues al inicio de la administración actual eran 843,500 morelenses (45.5% de la población total) y cuatro años después (2016) eran ya 965,900 los que estaban en esa condición (49.5%), es decir la mitad de la población se encuentra en algún grado de pobreza, incluso los ubicados en pobreza extrema no varió significativamente en estos años y se mantienen en el orden de las 115 mil personas. Así pues, han fracasado las políticas públicas, sobre todo las que tienen que ver con el bienestar social. Eso sí, ahora cada uno de los morelenses estamos más endeudados que hace cinco años.



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