El Regional

Opinión

| José María Román Román
2017-05-19

La primer nota publicada el 12 de este mes, como señal tardía más propia de un show de los que siempre acostumbran los políticos, aparece en los periódicos un grupo de senadores priístas solicitando al Congreso del Estado su interés en que se investigue a Graco Ramírez al que señalan que posiblemente ha incurrido en delitos como el desvío de recursos o malversación de fondos o diversas violaciones a la Ley de Deuda Pública Estatal. Por otro lado, en acto igualmente difundido antes de ayer en los medios, aparece el rector de la Universidad del estado, Alejandro Vera Jiménez, señalando tajante que “La corrupción no está en la Universidad, está en el gobierno del estado”

Una característica que se ha insistido en señalar por todos los medios y en todas las formas habidas y por haber es precisamente la corrupción imperante en el gobierno de Morelos, corrupción que no es ajena a la realidad de los ciudadanos porque los hechos delatan la existencia de una mala aplicación de los recursos públicos que obviamente se entiende y se concluye que no tiene otra finalidad más que llenar los bolsillos de dinero mal habido a algún personaje contratante que bajo el esquema de sobre precios de la obra pública muchísimas veces sin licitar, se apropia de cantidades que ni remotamente justifican el dinero que se dice se emplea. En realidad nada nuevo bajo el sol, nada que no sepamos los morelenses, lo único relevante por el cinismo que presenta el aspecto de la nota que se publica de los senadores pidiendo se investigue a Graco es precisamente el que dichas personas solo son parte de un espectáculo del que ya está vacunada la población, es decir, es más de lo mismo, es más del cinismo con que se han conducido los gobiernos pero en especial este gobierno del señor Graco. Si los legisladores quisieran someter a escrutinio legal al Gobernador, no es el camino correcto el que están haciendo y ellos lo saben. El camino adecuado es presentar una demanda o denuncia formal ante las autoridades competentes e incluso ante la misma auditoría nacional para que se revisara a conciencia la cuenta pública del gobierno del estado, sobre todo en lo referente al dinero federal que por participaciones o por medio de participaciones se le hace llagar a Graco. Pero estos legisladores priístas no lo hicieron así y no lo quisieron hacer así porque son parte de un espectáculo muy triste y deprimente para solamente generar imagen a los ingenuos que piensan que están haciendo algo cuando no están haciendo realmente nada con los abusos financieros del Gobernador. No dan realmente la cara, solo fingen hacer algo para enjuagar sus actos y después aparecer como delatores de algo que si bien es cierto es real, no emplean el camino que la ley les faculta.

Es más, los legisladores priístas saben muy bien y tienen muy documentado los desvíos de Graco y los abusos de la administración con el manoseo del dinero público cuando su primer auditor del Congreso del estado al inicio de la administración de Graco de origen eminentemente priísta, más conocido como “el chueco” (Licenciado Luis Manuel González Velázquez) fue despedido precisamente por haber denunciado desde su cargo de auditor del congreso esos desvíos que comenzaron a notarse desde el primer año de la administración graquista. Entre otras cosas los legisladores señalan en su aparición pública que en especial debe revisarse la pérdida de más de 2300 millones de pesos que en mayo de 2013 pidió Graco en nombre de los 33 municipios. Graco por su parte, sabedor de la situación a la fecha ha perseguido al hermano del antiguo auditor para ablandar a sus contrincantes y así tenemos que el Notario José Raúl González Velázquez ha sido blanco de su ira precisamente por los actos quiero suponer de su hermano, aprovechando huecos legales no trascendentes, llegando incluso a la persecución penal como fue el reciente allanamiento sin orden judicial del domicilio de la casa de la esposa del fedatario de donde se sustrajeron documentos de los clientes de su notaría, lo que lesiona a terceros y que en su momento Graco debe responder de esa ilegalidad. Este notario ha ganado por cierto todos los juicios al Gobernador, de ahí probablemente su ira y su venganza.

Hace dos días el rector en su informe anual fue muy claro y preciso al marcar diferencias entre su administración y la del Gobernador y dejó muy definido dónde se encuentran los desvíos y los abusos del dinero público y marcó contundente lo que todos sabemos: en manos de Graco.

Pero, a sabiendas de los estilos y formas en que los gobiernos han manejado esos abusos, lo denunciado por el rector, más lo señalado por los Senadores son actos que solo conducen a pensar que son disparos al aire, con pistolas de salva, de esas que emplean los niños en sus mejores juegos. Y son a propósito estas denuncias, balas perdidas al aire, por que la intención al menos de los legisladores es burlarse con gracia de la desgracia del pueblo morelense que sufre las embestidas de un gobierno estatal corrupto y vengativo.



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