El Regional

Opinión

Eolo Pacheco |
2017-05-17

En el 2012 Graco Ramírez se ganó la confianza de miles de ciudadanos. Era un candidato optimista, incluyente, receptivo y con muchas ideas de transformación. Unos meses después, apenas tomó protesta del cargo, el otro Graco regreso: el intolerante, el explosivo, el ausente.

 

Si tuviera que describirse de manera física, el gobierno de Graco Ramírez podría considerarse un enfermo en fase terminal. Ya no hay forma de que se recupere, ni camino para que se reconcilie con al sociedad. Cinco años de agravios y una actitud mezquina enfrentaron al régimen con la sociedad y arruinaron lo que pudo ser una buena relación pueblo-gobierno. Quizá en algunos años, como lo afirma el tabasqueño, la gente vea de manera distinta sus acciones y valore sus decisiones; puede ser. Hoy no. A esta altura del sexenio la relación entre la nueva visión y los morelenses es irreconciliable.

Muchas voces a lo largo del sexenio advirtieron a Graco Ramírez del riesgo de distanciarse de la sociedad, de privilegiar su agenda nacional y descuidar el escenario local. Más de uno, personas cercanas, incluidos familiares y amigos, comentaron al gobernador de lo peligroso que era mantener una línea tan dura respecto a sus gobernados y dejar en manos de Jorge Messeguer la política interna; nunca hizo caso. El carácter y la personalidad del tabasqueño fueron más fuertes que su experiencia como político y gente de poder y la brutalidad del entonces secretario de gobierno provocaron un divorcio prematuro.

Hoy ya es tarde. El desgaste del gobierno y de su titular son tan grandes que resulta imposible reconciliar al gobernador con el pueblo y cambiar la percepción que existe sobre la administración. A lo más que puede aspirar este gobierno (por lo que se debe esforzar) es a tener una salida menos complicada.

En quince meses concluye el sexenio de Graco Ramírez. Antes, en cuatro, arranca formalmente el proceso electoral y en nueve habrá candidatos a la gubernatura. En términos de poder el sexenio está a punto de morir y pronto comenzará una dinámica muy fuerte en contra de la administración saliente. Igual que como sucedió en el Veracruz de Duarte o en la Sonora de Padrés, en breve el discurso de campaña será prometer cárcel para el gobernador saliente.

Este fenómeno ya es irreversible. Durante cinco años el tabasqueño abrió más frentes de los que cualquiera puede enfrentar y coleccionó enemigos en todos los sectores. Nunca fue clara la estrategia de este gobierno, nadie pudo explicar qué sentido tenía confrontarse con tantos sectores y por tantos motivos. Nunca antes en la historia del estado un gobernador se peleó con tantas personas y se distanció de tantos grupos. La pregunta siempre ha sido una ¿Para qué?

Desde el Obispo de Cuernavaca hasta el rector de la UAEM, pasando por tantos y tantos grupos sociales y ciudadanos que históricamente apoyaban a la izquierda, Graco es un gran coleccionista de odios. Al jefe del ejecutivo no le bastó marcar distancia con aquellos que pensaban distinto, llevó las cosas hasta el terreno de lo personal y se convirtió en un gobernante repudiado y un ser humano odiado.

Después de cinco años la estrategia sigue siendo absurda. Nada ganó Graco con estas confrontaciones y su gobierno, en lugar de consolidarse, se la pasó atajando conflictos y huyendo de la crítica social. Las acciones positivas de la nueva visión nunca pudieron ser comunicadas de manera adecuada y el manejo informativo y de imagen del régimen es terrible. Lo peor: la línea de trabajo y la actitud siguen siendo las mismas.

Graco está en su momento más débil como gobernante. Sus amarres nacionales lo han soltado, su rentabilidad política rumbo al 2018 se diluyó y localmente arrastra un desgaste que ya no se puede remediar. Los conflictos del estado se salieron de control, dañaron su proyecto nacional y echaron por tierra sus aspiraciones presidenciales. Graco Ramírez cometió el mismo error de Jorge Carrillo Olea: pensó que la gobernabilidad del estado dependía de sus relaciones nacionales. Igual que al general, al tabasqueño se le descompuso el escenario cuando los ciudadanos perdieron la paciencia y alzaron la voz en contra del gobierno.

Nada se puede hacer hoy por este gobierno; es imposible recuperar la imagen o reconciliar al ejecutivo con la sociedad. Cinco años de represión, de pleitos, de escándalos y de conflictos en materia de seguridad acabaron con la paciencia de la gente y mataron políticamente a la Nueva Visión. Lo único que les queda es buscar una salida digna y tratar de rescatar a su partido.

Si Graco lleva hasta el final su manera de hacer política y sigue dominado por su carácter, el costo que pagará en el séptimo año no será solo electoral. Si los ciudadanos hacen la presión social suficiente, el futuro Graco Ramírez será el mismo que el de Javier Duarte.

Conste.

  • posdata

Alejandro Vera rindió su quinto informe de labores como rector de nuestra máxima casa de estudios. El acto se llevó a cabo en un marco de discordia entre la UAEM y el gobierno estatal. Unos, los universitarios, acusan ataques y persecución de parte de las autoridades estatales. Otros, el gobierno de Nueva Visión, afirma que siempre ha estado del lado de la universidad y nunca le ha regateado apoyo.

A diferencia del último informe del gobernador, donde tuvieron que ser bloqueados los cuatro carriles de la autopista del sol para que los inconformes no pudieran llegar al lugar donde hablaba el jefe del ejecutivo, el rector lo hizo con las puertas abiertas, en la explanada de la UAEM, con la presencia de la comunidad universitaria, representantes populares, ciudadanos y muchos líderes sociales.  

En su mensaje el rector hizo un recuento de lo alcanzado, enumeró los logros académicos y las obras realizadas con el dinero del préstamo y la federación. Rechazó las acusaciones de corrupción y defendió la autonomía universitaria.

No fue malo el informe de Alejandro Vera. Lo terrible es que nuestra máxima casa de estudios sea objeto de una rebatinga política y rencores personales.

¿Qué no hay alguien capaz de conciliar este pleito que no beneficia a nadie?

  • nota

El mensaje del obispo Ramón Castro en la marcha por la paz fue claro, contundente, y dijo lo que muchos políticos callan. El líder de la iglesia católica en Morelos hizo una oración por la paz, pero también una fuerte reflexión sobre lo que está ocurriendo hoy en nuestro estado. Esto es parte de lo mencionado por Ramón Castro en la marcha del 6 de mayo en Cuernavaca:

“Les invito a profundizar este momento de Gracia a través de un método muy conocido por nosotros: VER, JUZGAR Y ACTUAR…

El ser humano ha llegado y traspasado límites inauditos de violencia y criminalidad. Caín se ha multiplicado y Abel sigue siendo asesinado. Crueldad absurda no solamente a nivel mundial, nacional sino también estatal. En nuestro propio Morelos somos testigos que nuestras ciudades y pueblos esa realidad nos angustia y apremia. Sería innecesario presentar estadísticas de cuanto está viviendo nuestro querido Morelos. Bástenos recordar (dejando la CIFRA NEGRA A UN LADO 92%), los delitos oficialmente denunciados. Durante los últimos años, hemos tenido siempre alguno de los primeros lugares en delitos de alto impacto a nivel nacional…

La radiografía que tenemos no viene del escritorio ni de las encuestas, viene del vivir diario en donde acompañamos como pastores a nuestro pueblo. Veo con mis propios ojos y con los de mis hermanos sacerdotes. Las vivencias cotidianas de muchos párrocos y de su servidor en las visitas pastorales, nos permiten verificar que la mayoría de los morelenses, en mayor o menor grado, deben enfrentar el dolor, la angustia, la impotencia ante el crimen organizado, la violencia, la inseguridad, la impunidad, el desempleo, la corrupción, los homicidios, la extorsión, el abuso de autoridad, secuestros, tortura, asaltos a sus domicilios o en las rutas, los abusos de autoridad. Y qué decir de las fosas clandestinas donde muchos cadáveres son echados como basura sin los debidos protocolos de ley, ejemplo claro tenemos en Tetelcingo y Jojutla, y lo peor de todo es la impunidad…

Yo debo decir a voz en cuello que veo un MORELOS herido, con hambre y sed de justicia, con miedo, ofendido y burlado por aquellos que deberían encargarse de su seguridad y de la impartición de Justicia…

Por si fuera poco nos aqueja además una deuda pública de 9 mil millones de pesos, seis mil contabilizados y tres mil en no registrados. El Estado de Morelos endeudado por 25 años. Dinero que no se refleja en el progreso de nuestro Estado.   También Nos preocupa y duele la falta de independencia de los Poderes. Nos hiere escuchar con cuanta facilidad se compran y venden las conciencias…

 Nos duele igualmente una cierta miopía en reconocer nuestra descomposición social y los gravísimos problemas que nos aquejan. Nos sorprende también cuanto nos han dejado a nuestra suerte el Gobierno Federal y en ocasiones nos trata como moneda de cambio…

Escasean autoridades que amen Morelos, que lo sirvan con amor y responsabilidad. Como dice el Papa Francisco necesitamos servidores públicos con el corazón grande y los bolsillos pequeños. Estamos cansados de corrupción, desinterés y de forjadores de castillos en el aire que sirven solo sus propios intereses…

Tenemos la firme impresión que la paciencia de nuestro pueblo está llegando a su límite. Hay mucha desilusión. Está resultando evidente que ya no es suficiente el “pan y el circo” para entretenernos y enajenarnos. Tras el engaño de que somos víctimas crece la conciencia y la necesidad del reclamo, Dios permita que nunca vaya a ser violento. ..

Creo que para la mayoría de nuestro pueblo ya no será suficiente el intercambio de votos por una despensa o por dinero. Ya no es suficiente manipular comprando conciencias y medios de comunicación que informan “a modo”. Las redes sociales están cumpliendo una función que despeja la verdad y pone en evidencia podredumbres nauseabundas de corrupción e impunidad…

Nuestro pueblo está cansado de ser víctima del derecho de piso, de tener que trabajar para darle el fruto de su trabajo a los delincuentes. No debería ser posible que campesinos y ganaderos paguen al crimen organizado por cada vaca que tienen o por cosecha que logran. No puede ser posible la convivencia entre servidores públicos y crimen organizado. Cuanto frena el desarrollo que pequeños comerciantes, dueños de tortillerías, abarrotes, ferreterías, y tantos pequeños comercios, que con el sudor de su frente y su desgaste laboral se ven obligados a dar gran parte de sus frutos económicos a personas sin escrúpulos que los amenazan, golpean o matan si no pagan cuanto le exigen…

Por todas estas razones NOS DUELE MORELOS y pedimos a Dios que nos de su Paz y nosotros sepamos construirla. Que el Señor nos conceda servidores públicos que amen al pueblo y lo sepan servir, ¡Que diferente sería México, que diferente sería Morelos sin corrupción! Que diferente sería México viviendo en la legalidad y sin impunidad…”

A los políticos les dolió el mensaje de Ramón Castro. Les dolió que hablara de lo que verdaderamente sucede en Morelos y entrara al terreno de lo prohibido por el gobierno, trastocando la verdad oficial.

A los políticos les duele que el Obispo de Cuernavaca hable así, pero no les duele lo que sucede en Morelos.

  • post it

El reto de los partidos políticos en el 2018 es mucho mayor de lo que piensan sus dirigencias. Estar en las calles, armar estructuras, regalar despensas o gestionar apoyos ya no es suficiente.

Hoy el único partido que está trabajando es el PRD y el único dirigente que hace política es Rodrigo Gayosso. Puede no gustar el estilo o criticar los apoyos que dan los perredistas, pero de todos los partidos el único que trabaja es el Sol Azteca; el PRI y el PAN están muertos; los demás no existen. Aún así insisto: no es suficiente.

La gente sabe lo que está sucediendo en el estado, recibe lo que los políticos les llevan, pero no se compromete más allá del momento. Los acarreos y los padrones electorales suelen hacerse humo el día de la elecciones.

Ante este escenario los dirigentes deben actuar con inteligencia y entender cómo ganar la confianza ciudadana. Entregar regalos y repartir despensas es un ejercicio mediático que no garantiza votos; con dinero hasta el peor de los políticos (incluídos los diputados) llenan plazas. ¿Quién puede hacerlo sin dinero?

PRI, PAN y PRD enfrentan un escenario de mucho desgaste; Morena representa esperanza, pero en Morelos no ha podido transmitir esa idea ni volverla algo tangible. Los partidos emergentes no tiene pies ni cabeza y en todos los casos apuestan a ser parte de un proyecto mayor a través de una alianza.

Quien primero entienda el escenario social y actúe en consecuencia tendrá mayores posibilidades de ganar el 2018.

  • redes sociales

“La corrupción no está en la universidad, está en el gobierno del estado” Alejandro Vera.

De acuerdo.

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