El Regional

Opinión

| José Luis Borbolla
2017-05-17

Hace un par de días, diversos medios de comunicación nacionales, dieron a conocer una  encuesta sobre la evaluación y aprobación de los 32 gobernadores del país. Este ejercicio estadístico se levantó entre el 2 y 6 de mayo en cada una de las entidades federativas; pese a que todos los mandatarios resultaron reprobados, los mejor calificados son: Miguel Márquez, de Guanajuato; seguido del gobernador de Durango, José Rosas Aispuro; la de Sonora, Claudia Pavlovich; José Corral, de Chihuahua y; el mandatario poblano, Antonio Galy; en los últimos tres peldaños con un porcentaje de desaprobación que llama la atención aparecen: Rubén Moreira, de Coahuila; Graco Ramírez, de Morelos y; Manuel Velasco, de Chiapas, respectivamente.

Las razones por las que el tabasqueño que hoy "gobierna" Morelos, aparece en penúltimo lugar (lugar que ocupaba Veracruz con Javier Duarte), son muy sencillas, Graco Ramírez durante su campaña prometió bajar los índices de inseguridad en 18 meses, hacer un plebiscito cada 2 años y que en Morelos habría revocación de mandato, mismos que a casi 5 años de haber tomado posesión en el cargo ninguno de ellos se han cumplido. 

Pero no solo esas "promesas" son las que tienen a Graco Ramírez en tan deshonroso lugar, también su familia es parte del desprestigio del gobierno morelense, al tejer una red de corrupción entre sus familiares y "amigos" cercanos, que son utilizados como prestanombres de las empresas con las que saquean las arcas gubernamentales sin empacho, también es sabido, que en cada una de las áreas de gobierno de mayor flujo de dinero como son salud, agua y medio ambiente, obras públicas, turismo y cultura, entre otras, tienen sembrados operadores financieros en puestos clave, quienes son los responsables de reportar los moches, que van del 20 al 30 por ciento en cada servicio, obra o contrato que el Estado otorga a los privilegiados. 

La ambición de poder por parte de la "Familia Real", es tal, que por medio del presidente del PRD, Rodrigo Gayosso, se han entrometido en los poderes Legislativo y Judicial, avalándolo y respaldándolo con todo el poder que la ley les faculta, pasando por encima de las instituciones, rompiendo los equilibrios y de esa forma prostituyéndolas a su favor; sin ir más lejos, solo hay que detenerse a mirar al poder legislativo quien en su mayoría les rinde pleitesía, poniendo a su disposición el trabajo legislativo, acordando y aprobando leyes a su antojo que concluirán en negocios millonarios. 

Los índices de inseguridad también son un factor importante  para que la sociedad Morelense desapruebe y repudie la gestión del Gobernador Ramírez, pues en tan solo 5 años de la "nueva visión" se ha incrementado en un 85% los delitos de alto impacto, el robo a casa habitación, el robo de vehículo, los secuestros, las extorsiones y cobro de derecho de piso, así como los  asesinatos con violencia, en Morelos son cosa de todos los días. La inversión con recursos federales en el sistema penitenciario morelense es casi inexistente, convirtiendo a los penales literalmente en casas de seguridad de la delincuencia organizada. ¿Dónde están las tan mencionadas cámaras de vigilancia? ¿para qué nos sirve el tan costoso y presumido C5? mas que para enriquecer a unos cuantos, generando pleitos por los negocios al amparo público entre los distintos miembros del gabinete de seguridad. Esta es la triste realidad para los que aquí vivimos, una sociedad ávida de paz y tranquilidad, en un Estado que durante muchos años fue cuna de visitantes extranjeros, artistas plásticos  y personalidades del espectáculo, quienes hicieron de este Estado un paraíso, catalogándolo internacionalmente como la eterna primavera. 



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