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| Monseñor Ramón Castro Castro
2017-05-15

DOMINGO V DE PASCUA.   INTRODUCCIÓN. En pleno centro de la Pascua, el Evangelio de hoy nos lleva de nuevo al marco de la última Cena. Es en este contexto en el que Jesús dirige estas palabras a sus discípulos. Previamente les ha hablado del servicio y del amor sin límites, y de cómo Él les ha dado ejemplo para que ellos también lo hagan.         Este Evangelio de San Juan es como una declaración fuerte y precisa del Salvador. Proclama su divinidad: "Quien me ha visto a mí ha visto al Padre"; se ofrece de guía para nuestra vida: "Yo soy el camino y la verdad y la vida". Nos espera junto al Padre y es mediador para el género humano. Las moradas del Cielo están acondicionadas por el mismo Jesús. Y nuestra felicidad futura será inefable porque la ha preparado la Segunda Persona de la Trinidad.

1.- OIMOS Y VEMOS A DIOS.    “El que me ve a Mí, ve al Padre…” Esta frase da vértigo, mirando a ese Jesús, carne de nuestra carne y hueso de nuestros huesos, vemos a nuestro Padre Dios. Estábamos acostumbrados a pensar que el que oye al Señor Jesús oye a Dios, pero ahora nos dice más, que en Él vemos al Padre Dios…Oímos y vemos… La imagen de Dios, el rostro de Dios a través de siglos había sido deformado por los hombres que lo representaban con rostro sangriento, deseoso de víctimas inocentes. Dios terrible y vengativo, Dios violento que reina en el terremoto y en el trueno, que antepone la justicia a la bondad y a la misericordia.                                                   Y el buen Padre Dios quiso manifestar sensiblemente su verdadero rostro a los hombres para que a través de lo visible llegáramos al amor de lo invisible. “El que me ve a Mí, ve al Padre.                   Y ahí tenemos a un Jesús que mira con compasión a la adúltera, que acoge con cariño a los pecadores, que abraza y bendice a los niños, que mira con amor al joven rico, que llena de lágrimas sus ojos por el amigo Lázaro arrebatado por la muerte. Ojos de Jesús que sólo se llenan de ira mirando a los hipócritas.                                  Y en ese rostro de Jesús reconocemos el verdadero rostro del Padre Dios y por eso nos dice Jesús que Él es la Verdad, es la verdad del rostro de su Padre, nos muestra el verdadero rostro de Padre y nuestro Padre.

2.- YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA para ir al PADRE.. Son muchas las ocasiones en que Jesucristo anima a los suyos, exhortándolos a que no tengan miedo, a que no pierdan la calma. En otras ocasiones les echa en cara su falta de fe, su actitud temerosa. Para un hombre que cree en el poder y el amor de Dios, no es concebible el miedo y la angustia. En esta ocasión que consideramos, las palabras de Jesús fueron pronunciadas en la última Cena, en la víspera de su pasión y muerte. Por eso tienen un mayor significado y valor.

a.- Búsqueda. Los seres humanos siempre estamos siempre en la búsqueda de tres cosas básicas para ser feliz: el camino, la verdad y la vida. Esto está todo incluido en una sola Persona: se llama Jesucristo. El lo declaró en Juan 14:6, pero el hombre no lo entiende, parece como si no lo hubiera escuchado, pues debiera ser para él gozo y regocijo escuchar estas palabras del Aquel que ha vencido a la muerte y nos da nueva vida.

b.- La respuesta. Gran parte de la humanidad está buscando una vía donde se puedan sentirse satisfecho y feliz. Lo busca en la filosofía, fiesta, libros, diversiones, religiones, etc., pero no lo encuentra. A eso vino precisamente el Señor: a darle a la humanidad la respuesta: “Yo soy el Camino”, dice Jesús. Parece muy sencillo para algo tan complicado según el hombre, pero es así: Jesucristo Es y no hay que ir a ningún otro lado donde el hombre pueda encontrar la paz. Entonces, si eso es cierto, ¿cómo es que está extraviado? La respuesta está en que no han escuchado porque se requiere un oído espiritual, que se obtiene a través de la fe en Jesucristo. En nuestra vida nos encontramos con muchos caminos. Unos se empeñan en caminar por tierras pantanosas. Aunque sea en pleno día y con la mejor luz del sol, se hace muy difícil avanzar, casi imposible. Si no hay suelo firme, te hundes y tus fuerzas se vienen abajo. Por el contrario, al que camina por senda firme, con buen cemento, aunque parezca que es de noche le será fácil caminar. Jesús nos dice hoy cuál es el camino verdadero: El mismo es "el camino, la verdad y la vida". El nos conduce al Padre, porque quien le ha visto a El ha visto al Padre, responde a Felipe. Aquí culmina el evangelista Juan toda su "catequesis sobre el camino". Jesús es el agua viva (diálogo con la samaritana), es la luz (curación del ciego de nacimiento), es el pan de vida (multiplicación de los panes y los peces), es la puerta, es el Buen Pastor..... Hoy nos damos cuenta de qué quería decirnos. Sólo con El, en El, por El se puede conseguir la vida que todos buscamos. Es preciso solamente dejarse guiar y seguirle

c.- Verdad y vida. Cada persona razona con unas bases que llevan a diferentes verdades, guerras y religiones. ¡Encuentre hoy la verdad!, es el mensaje publicitario. La verdad no es una ciencia, no es una religión, no es una filosofía, ni una información, la verdad es el Ser más maravilloso que existe: La verdad es Jesucristo. “El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá ( Juan 11,25). La vida en Jesucristo es una vida que trasciende a la lógica humana, ya que aunque haya muerto, vive. Jesucristo no es una forma de vida, El es la Vida. Esto es lo busca el hombre, pero por el camino equivocado, la vida no está en la satisfacción del corazón de tener una buena casa, un vehículo último modelo o en viajar a diferente parte del mundo y aunque esto no tiene nada de malo, si ha obtenido todo esto, habrá notado que su corazón no está satisfecho, porque no tiene la Vida, que es Jesucristo.

Atentos Hermanos:  el ritmo que llevamos tiene de todo, menos vida; las palabras que escuchamos contienen cualquier cosa menos una íntegra verdad y…los senderos por los que decimos alcanzar la felicidad, lejos de ser vías que nos lleven a ella, nos conducen hacia el objetivo contrario o a una ansiedad permanente. 

Los griegos, y también los romanos, acudían a las plazas para escuchar de los eruditos y filósofos grandes disertaciones sobre la verdad. Y, cada uno, a la verdad le daba su propio color. También, Jesús, en su vida pública ha salido a los caminos y a las plazas de la humanidad, no para disertar sobre la verdad sino para decirnos que El es la verdad, el camino y la vida. No es un camino… ¡El es el Camino!

¿Dónde el camino? ¿Cuándo la verdad? ¿Y la vida? Estos tres interrogantes tienen una respuesta: ¡Cristo ayer, hoy y siempre!

A MODO DE CONCLUSIÓN. Muchos, en la historia, ya desde los fariseos han “perseguido” a Jesús por no desvelar su verdadera naturaleza, su condición de Mesías. El siempre habló con claridad, pero esos muchos jamás le han creido. ¿No nos pasará lo mismo a nosotros? ¿No seguiremos dando vueltas a un asunto que no tiene vuelta de hoja? ¿No hizo lo mismo el Apóstol Felipe?, lo que provocó la respuesta precisa de Jesús:     --¿Hace tanto --dice el Señor-- que estoy con Uds., ¿y no me conoces, Felipe?

Llevamos ya mucho tiempo a su lado y parece que no lo conocemos. Va añadir el Maestro: "Quien me ha visto a mí ha visto al Padre". Pero hay muchos cristianos fuera de la Iglesia Católica que no aceptan la divinidad de Jesús y formulan varios supuestos insólitos que limitan el poder y la libertad de Dios.

 

PS: Hermanos hoy la lectura de los Hechos de los AA. Nos habla de cómo surgieron los diáconos. La atención a los fieles más débiles debe ser ejercida por otros. Y así se designan siete diáconos. El diaconado aparece ya y continuará hasta nuestros días. Y esa siembra fue prodigiosa. De ella, saldrá el primer mártir de la Iglesia, Esteban, apedreado y muerto por su fe, por su bondad y su belleza espiritual. También "nacerá" un predicador que emulará a los Apóstoles en su labor de explicar la Escritura y la Palabra: Felipe. 

Pues les notificamos una enorme Gracia de Dios. Nuestra Diócesis por primera vez en su historia: el día 13 de mayo 2017  tenemos el extraordinario regalo del Señor:  nuestros primeros 20 DIACONOS PERMANENTES. Después de cuatro años de seria y profunda preparación, Dios nos socorre con esos testigos y misioneros consagrados. Su amor al Reino, sus esposas y familias serán su motivación.                                   Deo Gratias!

¡OREMOS POR ELLOS!.

¡Ánimo!



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