El Regional

Opinión

| José María Román Román
2018-09-14

Las diferencias que se han hecho públicas entre el equipo de la señora Yeidckol Polevnsky, dirigente nacional de Morena y el aun no estrenado gobernador de Morelos, el tepiteño Cuauhtémoc Blanco hacen necesario reflexionar cuál es el rumbo que está tomando o que al parecer puede tomar la política y las acciones políticas que el nuevo gobierno tendrá que seguir en cuanto tome las riendas del poder.

Independientemente del serio error cometido por la señora Polevnsky de calificar despectivamente de “españolete” al señor José Manuel Sanz, gente de absoluta confianza del nuevo gobernador, nacionalizado mexicano con todos sus derechos y de considerar que ese calificativo es grosero y ofensivo, además de poco conciliador, nos dice que las acciones del próximo Congreso pueden tomarse como lo hizo la legislatura muy nefasta que acaba de concluir que efectivamente es en mi opinión, la peor que ha tenido la historia de la vida política del estado, y que es a voluntad y capricho e interés del gobernador. Porque se habló por la titular de Morena de compra de conciencias a través de concesiones ya hechas por parte del equipo de Cuauhtémoc Blanco a los nuevos legisladores si se adhieren a sus intereses dentro del Poder Legislativo. Esa acusación es seria y con toda razón se ha pedido que pruebe su dicho la señora. Y es verdad, tiene que acreditarse, porque el estado ya ha sufrido demasiados abusos para seguir tolerando por parte de los ciudadanos más excesos en la nueva legislatura. Todos parecen omitir y olvidar que los legisladores se deben a los votantes de sus distritos y no a sus bancadas o partidos. Ese sectarismo insano de votar por equipo o por fracción parlamentaria los temas y leyes expuestos ha dado origen a una democracia corrompida e imperfecta, porque en la vida cotidiana el legislador ya no obedece para emitir su voto al mandato ciudadano, sino al mandato del partido o de la fracción parlamentaria y no es justo porque la razón de elegirlos es que la representación sea del que votó por ellos, no de su equipo partidista y menos aún del interés personal del gobernador en turno. Ya hemos visto con exceso lo que sucede cuando eso pasa y ya hemos saboreado los abusos que se han cometido por la legislatura pasada. No es justo ni correcto seguir el mismo rumbo. Las leyes y los proyectos deben ser discutidos en entera libertad por los legisladores y a los únicos  los que deben pedirles opinión o consultarlos para valorar el sentido de su voto es a los ciudadanos que los eligieron porque es a ellos a quienes representan y a quienes se deben. Al no hacerlo están traicionando los principios y valores en que se sustenta toda democracia. Para colmo de males, el señor René Bejarano, conocidísimo como “el señor de las ligas” por embolsarse una gran cantidad de billetes que como acto corrupto le entregó el argentino Carlos Ahumada K, vino a dar consejos a los actores en conflicto pidiendo, entre otras cosas, honestidad por el bien  social morelense. ¿Deben escuchar consejos de un corrupto incluso sentenciado penalmente aun cuando pertenezca a Morena? ¿Con qué cara o autoridad habla este señor?

Si Cuauhtémoc sigue el mismo sendero de Graco de comprar conciencias, tendrá los mismos resultados. Es el bien público el que hay que perseguir y por lo mismo tratándose de bien público a través de las leyes, la discusión debe ser pública y en plena libertad para los nuevos legisladores que tendrán que aprobar o rechazar no de acuerdo a lo que les guste o no, sino de acuerdo al interés supremo de la sociedad. El bien a tutelar es el social y perder esa objetividad implica retraso y pobreza para el pueblo porque en esas condiciones somos el pueblo los únicos perdedores. Ya es más que excesivo el desvío democrático cuando se tienen diputados que a nadie representan como los plurinominales y aguantar la corrupción y desvío de libertad de los legisladores para que voten al deseo del gobernador es un exceso intolerable que no debe seguir consintiéndose. El pueblo votó por un cambio y es ese cambio el que urge. Cuando sabemos que comienzan los intereses mediante la promesa de obras y contratos a los nuevos legisladores regresamos al pasado del que estamos huyendo. Regresamos de ese nefasto pasado que Graco nos endilgó y que consintieron los legisladores anteriores con los daños que obviamente serán enormes una vez que entre el nuevo gobierno y se detecte la cuenta final de todo lo abusado.

Es indispensable conserven los legisladores su independencia, que no se contaminen. De por sí hay dentro del equipo gente colada de partidos políticos que son los de siempre como en el caso del PT contra la que incluso despotricó la titular de Morena, pero que sean los menos, que el valor a proteger sea el bien público y que actúen en plena libertad los nuevos legisladores. No son propiedad de nadie, excepto del interés social y eso es necesario que lo entiendan bien los nuevos representantes populares.

Ojalá no sigan el mismo camino de la anterior legislatura, ojalá no obedezcan a consignas de Cuauhtémoc Blanco, que no toleren lo que hizo Graco y que según dice la señora Polevnsky comienza a hacer el equipo del Cuauh: Comprar conciencias a cambio del voto a su favor. Ojalá.



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