El Regional

Opinión

| Juan Lagunas
2018-09-13

Insisto: la LIV Legislatura se está escindiendo. Al ver la polarización (y al interpretarla mediante el género periodístico de nota informativa, para transportar el contenido a la opinión pública), recordé a Jorge Luis Borges en “El jardín de senderos que se bifurcan”, un cuento escrito en 1941, donde el vate pretende potenciar una parábola del tiempo. He ahí la analogía con los representantes populares. Éstos están encaminando sus pasos en el desdén de la improvisación del nuevo (e inmemorial) esquema del abuso: el transfuguismo político.

            Según la Real Academia Española de la Lengua, tránsfuga es “una denominación atribuida a aquellos representantes que, traicionando a sus compañeros de lista o de grupo (…), pactan con otras fuerzas para cambiar o mantener la mayoría gobernante”. Llevan 13 días y los conflictos se han multiplicado: la coalición “Juntos haremos historia” no es tal. No queda nada de lo que fue. Héctor Javier García acusa al Partido Encuentro Social de practicar la espontaneidad (deliberada) del cisma.

            El transfuguismo está así (por ahora):

 

PERSONAJE POLÍTICO / PARTIDO ORIGINAL / PARTIDO ACTUAL

Alejandra Flores Espinoza / Encuentro Social / Movimiento de Regeneración Nacional

José Casas González / Movimiento de Regeneración Nacional / Del Trabajo

Andrés Duque Tinoco/ Movimiento de Regeneración Nacional / Encuentro Social

 

        Se están convirtiendo en agotes (sin ánimo de ser displicente). En euskera, se trata de un grupo social minoritario. Se les atribuían perversiones de diversa índole. La peor que cometieron estos diputados es la felonía; no a ellos, sino a la ciudadanía, quien fue la que les dio el triunfo el 1 de julio, día de la justa comicial. El votante emitió su veredicto bajo la influencia del hartazgo. Por tanto, ¿es válido el salto cuántico de un esquema ideológico a otro, aun cuando estén en la misma coalición? ¿El gobernador electo está atrás de este resquebrajamiento?

            En el argot de la clase política, también se les llama “desertores” o “fugitivos”. Asumen un comportamiento utilitarista para saciar intereses (aunque lo nieguen, como lo hicieron Casas y Duque, en conferencia de prensa, el lunes 10 de septiembre). En época electoral hay términos más densos: se les dice parásitos, porque viven a expensas de otra maquinaria política.

En suma, la legislatura está rota… Visiblemente agrietada. Todos lo notan y no. Cuando es necesario, fingen demencia. Y este ensimismamiento los lleva a consensuar acuerdos. Por ahora, muy sencillos: exhortos al gobierno del estado para sacar a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos del déficit financiero en que se encuentra; exigencias al jefe del Ejecutivo para que informe sobre los recursos que se destinaron a la devastación causada por el sismo (en la zona sur), entre otros. ¿No habría unanimidad en esos temas? ¡Claro! Esperemos a que se vengan los tópicos casuísticos y los que tengan que ver con las presiones del gobernador Cuauhtémoc Blanco. Al tiempo… O al destiempo…

La culpa mayúscula reside en los partidos políticos, inobjetablemente. Son entidades de interés público, como lo expresa la Carta Magna, en el precepto 41. Sin embargo, son asimismo íconos de la mezquindad; receptores de la ignominia elevada al cubo; felones expertos en prestidigitación e ilusionismo; poderes fácticos que erigen arcos de triunfo en el aire para desviar sus conductas insaciables, cual polvo en el viento de la noche. Igual a la lluvia de una tarde súbita de agosto (soberanía del agua, al fin). Hace falta una reforma política integral, a fin de que se mitiguen estas defecciones.

Por la mente de los actuales tránsfugas o prófugos debe estar lo siguiente:

 

1.- Debilitar al rival. 2.- Marginalidad política de MORENA. 3.- Control de las estructuras fundamentales (Junta Política y de Gobierno y Mesa Directiva). 4.- Intereses sectoriales.

            Sin embargo, un servidor vislumbra:

 

1.- Precariedad democrática. 2.- Disolución deliberada. 3.- Intereses intransigentes. 4.- ¡Traición!

 

LA TRANSICIÓN FATÍDICA Y OSCURA

            Alborea… Y la imagen de Hortencia Figueroa a la par del presidente de la Mesa Directiva actual me ronda en la imaginación. No habrá una transición tersa. Los vacíos que queden serán objeto de sanciones (con voluntad exégeta; no fingida ni demagógica). Los documentos revelarán malos manejos financieros, faltantes, incertidumbres económicas y otros. Quien entrega lo sabe. Quien recibe lo descubrirá. Habrá un plazo de 45 días. El tiempo es definición, ahora. En este instante (que se extingue), los márgenes de error no sucumben. La verdad tiene que salir a flote, al destapar la cloaca… El hedor del abuso.  

 

ANGUSTIA

            Somos malos agrimensores de las tierras del paso del tiempo numérico (el de las manecillas). Esa notoria escasez es continua y un aliciente que palia la angustia de un nuevo día. Llegó el apoyo de la superficie del mar. ¿Qué haré?   

 

ZALEMAS

“Me gustas cuando callas porque estás como ausente…”. Hasta el próximo jueves…



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