El Regional

Opinión

| Hertino Avilés Albavera
2018-09-13

La vivienda representa una necesidad para el ser humano debido a su propia vulnerabilidad, por lo que desde que el hombre existe ha buscado lugares donde refugiarse y que conforme a su evolución se ha instalado en asentamientos en los cuales se formaron familias, lo cual trajo como consecuencia que el uso del suelo no sea solo para cosechar, sino que también para la construcción de viviendas.

Con el transcurso del tiempo la población presenta un alto crecimiento demográfico de acuerdo con la ONU Hábitat, la rápida urbanización afecta directamente el acceso a una vivienda, provocando que las personas tiendan a ubicarse en asentamientos precarios, aunado a la situación de pobreza que se traduce a la insuficiencia de recursos económico, ya que el crecimiento económico no significa una mejora en la calidad de vida de los grupos vulnerables.

De acuerdo con el relator especial Miloon Kotheri "El derecho humano a una vivienda adecuada es el derecho de todo hombre, mujer, joven y niño de tener un hogar y una comunidad segura en la que puedan vivir en paz”, de manera que la interpretación de este derecho debe ser entendida de forma amplia debido a su interdependencia con otros derechos, al igual que su estrecha relación con el derecho a la vida.”

Conviene subrayar que de acuerdo a su clasificación forma parte de los llamados DESC (Derechos Económicos, Sociales y Culturales), lo cual ha creado una visión errónea acerca de ellos, a diferencia de los Derechos Civiles y Políticos se cree que los DESC deben ser otorgados por los Estados de acuerdo a sus recursos y de forma progresiva, sin embargo es de hacer notar que los Estados al firmar el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales adquieren obligaciones de cómo garantizar el acceso a estos derechos.

Dicho lo anterior el derecho a la vivienda deriva de lo establecido en la Declaración Universal de Derechos Humanos en su artículo 25, el cual establece que toda persona tiene derecho a una vida digna, lo cual implica el derecho a tener acceso a una vivienda digna, lo que también implica la alimentación, vestimenta y mejoras constantes a la calidad de vida.

En síntesis, el derecho a la vivienda garantiza que todas las personas tengan acceso a una vida digna favoreciendo a los grupos históricamente excluidos y reduciendo la brecha de desigualdad.



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