El Regional

Opinión

Eolo Pacheco |
2018-09-12

Yeidckol Polevnsky abrió la Caja de Pandora al hacer públicas sus diferencias con Cuauhtémoc Blanco. El gobernador electo cometió un serio error al subirse al debate y avivar el fuego de la polémica. Ahora los dos deben hacer algo para acabar con la discusión. A ninguno le conviene este pleito.

 

La relación entre Morena y el gobierno electo de Morelos es tensa desde la elección, entre los equipos de Rabín Salazar y Cuauhtémoc Blanco el trato es poco y por momentos ríspido; el ex senador ha perdido liderazgo entre la militancia morenista y ello ha provocado que varios diputados migren a otras casas políticas. El lunes la presidenta nacional de Morena Yeidckol Polevnsky complicó más las cosas cuando arremetió contra José Manuel Sanz, lo llamó “españolete” y lo acusó de quitarle integrantes a su bancada legislativa. Lo que quizá tendría que reflexionar la dirigente nacional son los motivos por los cuales sus aliados se están alejando de Morena.

Es evidente que desde hace tiempo las cosas no marchan bien entre los simpatizantes del ex senador Rabín Salazar y los seguidores del gobernador Cuauhtémoc Blanco; uno y otro han entrado en una especie de competencia política en la que ninguno cede y ambos juegan sus piezas en un terreno político en el que, se supone, el ex alcalde de Jiutepec es experto.

Desde que la candidatura de la coalición Juntos Haremos Historia se definió a favor del ex seleccionado nacional la situación comenzó a descomponerse entre ambos. El golpe político y anímico para Rabín fue duro a pesar de que posteriormente lo nombraron coordinador de la cuarta circunscripción electoral.

Ni Rabín Salazar ni su gente han podido levantarse de ese descalabro político aún y cuando es evidente que goza de la simpatía de la dirigencia nacional; el senador sigue sin asimilar lo que pudo haber sido y no fue y quizá por eso se ha mantenido alejado de las bases morenistas de Morelos, situación que ha sido aprovechada por la disidencia para generarle un vacío político. El problema no es la depresión en la que cayó Rabín, sino que en lugar de fortalecer su liderazgo se ausentó del estado y descuidó a las bases de su partido.

Las diferencias entre Morena y el equipo del gobernador electo de Morelos han ido aumentando, auspiciadas por Guillermo López Ruvalcaba, Margarita Sarabia y ahora por Yeidckol Polevnsky. Los primeros se la han pasado metiendo odio en el equipo del gobernador y ahora la presidenta nacional del Movimiento de Regeneración Nacional, en lugar de mediar en el problema, se convirtió en parte del conflicto.

Las expresiones de Polevsky contra el equipo de Blanco Bravo son terribles, carecen der argumentos, se centran en adjetivos y se basan en el hecho de que “les han quitado diputados y no les cedieron la mitad del gobierno del estado”.

Polevnsky Gurwitz está actuando con el corazón y no con la cabeza, se deja llevar por el afecto personal que siente hacia Rabín Salazar y olvida que representa al partido nacional que ganó las elecciones del pasado 01 de julio. Pedir públicamente que les entreguen la mitad del gobierno estatal por “nobleza política” suena tan bizarro como todo lo que ella ha criticado de la “mafia del poder”.

Los mensajes de la dirigente nacional de Morena hacia José Manuel Sanz y Cuauhtémoc Blanco mostraron a una mujer profundamente resentida y sin liderazgo local; recordemos que varias veces ha venido a la tierra de Zapata a respaldar al senador, que se reunió con autoridades electas, que marcó una línea política opuesta a la del americanista y a pesar de eso varios de sus legisladores le dieron la espalda y dejaron las filas de Morena.

Lo que critica Yeidckol de Sanz Rivera, por cierto, es muy parecido a lo que ella y su partido hicieron a nivel nacional durante la campaña y siguen haciendo en San Lázaro; Morena fue el refugio de muchos políticos que abandonaron las filas de sus instituciones para apostar por el proyecto de López Obrador y recientemente vimos a los diputados del Verde romper su alianza histórica con el PRI para dar a Morena la mayoría legislativa que necesita AMLO ¿De qué se espanta Yeidckol Polevnsky en Morelos?

La reflexión que debería hacer la dirigente nacional de Morena sobre lo que está sucediendo en la tierra de Zapata es por qué sus diputados y varios de sus liderazgos están migrando. Tal vez tendría que preguntarse si su dirigencia estatal están escuchando a la militancia en lugar de centrarse en el único supuesto de que se los están comprando. ¿No será acaso que la falta de trabajo político de la dirigencia estatal de Morena en Morelos ha hecho que muchos morenistas busquen cobijo en el gobierno estatal?

Pero más allá de entrar al debate público y remarcar en medios de comunicación las diferencias que existen entre Morena y Cuauhtémoc Blanco, acusando al gobernador electo de inexperto, ingrato e ignorante, Yeidckol Polevnsky tendría que actuar con más inteligencia y prudencia, siguiendo la línea de Andrés Manuel López Obrador, llamando a la conciliación y apostando por la unidad en la coalición.

El presidente electo de México ha extendido la mano a todos, incluyendo a quienes le compitieron la presidencia ¿No puede Yeidckol dejar de lado el orgullo y hablar personalmente con el gobernador para resolver sus diferencias?

Es obvio que ni Cuauhtémoc Blanco ni José Manuel Sanz son expertos en política, tampoco tienen la experiencia de Yeidckol Polevnsky; precisamente por eso, porque la dama es una política experimentada, conoce el discurso de AMLO y entiende la importancia que tiene para el presidente electo que los gobiernos emanados de la coalición sean exitosos y den resultados, resulta inconcebible que asuma una postura de choque. Ella es la que tiene la experiencia política y es ella quien tendría que aportar la dosis de prudencia en estas situaciones.

Una cosa es clara: este tipo de conflictos no benefician a ninguna de las partes; ni Morena ni Cuauhtémoc Blanco ganan nada con este enfrentamiento y ambos pierden con la división.

Los únicos contentos de ver que este conflicto crece son los integrantes del gobierno saliente. La lucha de Morena y Cuauhtémoc es contra la corrupción y esta se encuentra perfectamente identificada en el gobierno de Graco Ramírez. ¿Ya se les olvidó?

  • posdata            

Tanto la dirigente nacional de Morena como el gobernador electo Cuauhtémoc Blanco están perdiendo de vista su objetivo principal; ambos forman parte del mismo proyecto político y representan la propuesta de Andrés Manuel López Obrador; son complemento, no competencia, ni mucho menos enemigos.

El carácter de uno y de la otra es difícil, ninguno de los dos es sencillo de tratar y en los equipos de ambos es conocida la complejidad de su temperamento; por eso deben hacer un esfuerzo extraordinario para controlarse y tienen que recordar que tienen el compromiso social de impulsar la cuarta transformación del país.

Ni Yeidckol ni Cuauhtémoc pueden perder de vista que la lucha política, legal y personal no es entre ellos, sino contra un sistema político que ya no funciona y contra políticos corruptos que dañaron las finanzas del estado y lesionaron a la gente. Si pierden el tiempo en pelearse, quienes lesionaron al país y al estado van a salir ganando.

Fue un error de ambas partes haber llevado sus diferencias hasta los medios de comunicación, se equivocaron al externar sus diferencias frente a los micrófonos y al entrar a un debate público; uno y otro cayeron en la trampa: se enojaron, se engancharon y dieron a sus rivales muchos elementos para desgastarlos.

Este duelo no ayuda en nada a Morena ni tampoco a la administración que está a punto de iniciar en Morelos; por el contrario, al hacer notorias sus diferencias lo único que lograron fue enrarecer el ambiente político en el estado y sumar un problema más  a la agenda de Andrés Manuel López Obrador.

La dama y el caballero deben serenarse, tienen que actuar con más inteligencia y recordar cuáles son sus objetivos. El diálogo debe retomarse de inmediato entre las partes. No son dos equipos, son un mismo proyecto.

  • nota

La tarde del lunes Rabín Salazar acudió a la casa de transición de Andrés Manuel López Obrador. Los reporteros lo vieron y de inmediato lo abordaron para pedirle su opinión sobre el duelo verbal entre la presidenta nacional de Morena Yeidckol Polevnsky y el gobernador electo de Morelos Cuauhtémoc Blanco Bravo.

Ecuánime, el ex senador de la república negó que existiesen diferencias con el ex seleccionado nacional y también que entre sus planes hubiera estado la posibilidad de participar en el gobierno del estado. Rabín Salazar actuó con mesura y no abonó al duelo que protagonizan sus amigos.

Con su actitud y respuesta, Rabín Salazar mostró más ecuanimidad política que la dirigente y el gobernador.

Again: a nadie beneficia este pleito.

  • post it

El duelo con la dirigente nacional de Morena representa el primer gran problema político de la naciente administración de Cuauhtémoc Blanco Bravo. El gobernador electo no debió subirse al ring con Yeidckol Polevnsky ni entrar al duelo en medios de comunicación. Como político Cuauhtémoc Blanco tiene que aprender a serenarse y a no tomar decisiones por impulso.

El tema ya se destapó, la presidenta nacional declara a todo aquel que le quiera preguntar sobre el tema y disfruta lanzando dardos al equipo de Cuauhtémoc Blanco. Ante ello el gobernador electo debe ser prudente, no volver a tocar el asunto y tratar de resolver las diferencias en privado.

El tour de medios que trae Polevnsky para abordar las dificultades que vive la coalición en Morelos no abona a la solución del conflicto, ni tampoco cae bien a López Obrador. Más allá de las razones que tenga la dama para emprender una guerra frontal contra el ex seleccionado nacional, el asunto se va a meter a la agenda nacional de su partido, molestará al presidente electo y generará un conflicto innecesario para la futura administración presidencial.

Recordemos que Cuauhtémoc Blanco fue reclutado directamente por Andrés Manuel López Obrador y varias veces durante la campaña presidencial lo tomó como referencia electoral. No es casual todo el apoyo que AMLO ha dado a Cuau, ni fortuito que hasta ahora le haya concedido todo lo que le ha pedido.

Si el tema sigue creciendo, pronto va a entrar López Obrador; el presidente electo tiene muchos temas pendientes en la agenda nacional como para andar resolviendo conflictos domésticos que no tendrían porqué dirimirse en los medios de comunicación. Dados los personajes que debaten, la presidenta nacional de su partido y un gobernador electo con fama deportiva internacional, la historia llama la atención y provoca reacciones de todo tipo.

Cuauhtémoc Blanco tiene bajarse de inmediato del debate, ya no debe abonar más a la polémica ni jugar con fuego. Hoy el futbolista goza de la simpatía del futuro Presidente de México, pero si sigue cometiendo equivocaciones de este tipo la suerte le puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos.

  • redes sociales

A los diputados integrantes de la 54 legislatura les urge ponerse a trabajar; estas primeras dos semanas se les han ido en asuntos intrascendentes, sin abordar la agenda que plantearon en campaña, ni la que la sociedad les pidió al momento de brindarles su confianza.

Parece poco tiempo, pero el enfado social es mucho y cada día que pasa va en contra de los actuales diputados. Mientras la legislatura no le entre al tema de las jubilaciones, a los fiscales, a la revisión financiera de la cámara y a las acciones que lastimaron a la gente, la percepción de que existe complicidad entre los actuales legisladores y los pasados crecerá.

Una de dos: o no actúan contra la corrupción porque no saben cómo hacerlo o verdaderamente, como algunos comentan, ya hubo acuerdo para que no hicieran nada. Las dos opciones son malas.

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