El Regional

Opinión

| Sergio Dorado
2018-08-28

Ya ve usted cómo es el destino, estimado y único lector. A veces la lógica predice sucesos políticos importantes y a veces discretamente sigue su curso de manera cotidiana. A lo mejor la coincidencia de fecha entre la liberación de Elba Esther Gordillo Morales y la entrega de la constancia como presidente electo a Andrés Manuel López Obrador fue simple casualidad, lo cual, por otra parte, es difícil de creer.

            El caso es que la maestra Gordillo Morales seleccionó el 20 de agosto para su parafernalia, cuando a propósito también coincidió con el inicio del ciclo escolar 2018-2019, para efectuar su evento de retorno al ámbito educativo nacional en un hotel de la ciudad de México. Esto después de haber sido liberada tras cinco años en que la Procuraduría supuestamente no le pudo encontrar delitos de alto impacto penal.

            Más allá de la maravillosa recuperación de salud de la maestra Gordillo Morales, la cual mientras estuvo bajo custodia judicial daba la  impresión de que se nos iba para siempre del SNTE en cualquier descuido, retorna a la nación tan fresca y reluciente como una rosa de castilla,con perfecto y rejuvenecedor maquillaje Chanel, aunque con voz entrapada en el cuello lleno de venganza retorcida y el ánimo otra vez desatado y viniendo desde el alma carcomida hasta el discurso leído ante unos cuantos.

            “La Reforma Educativa se derrumbó”, dijo Gordillo Morales ante la escasa concurrencia que llegó expresamente a aplaudirle. Tramo de la lectura donde el énfasis y la sonrisa merecedora de una película de espantos afloró como una blasfemia a la educación saliendo de las entrañas de la Gordillo. La maestra pretende ser ahora defensora de los derechos “morales” del magisterio, pero carente toda ella de memoria de su gestión como lideresa de SNTE. Olvidó ya la señora su firma plasmada en la “Alianza por la Calidad de la Educación” y muchos otros agravios sin pedir opinión a los maestros, lo que significó de hecho el prefacio premonitorio de lo que más tarde sería la Reforma Educativa.

El blanco central a partir de la libertad de la maestra Gordillo es sin duda Juan Díaz de la Torre, uno de sus esbirros traidores que tomó el poder del SNTE condicionado por el presidente de México Enrique Peña Nieto, quien no deseaba trabas en el camino de la Reforma Educativa. De donde se hace indicar que el SNTE inicia una guerra de liderazgo sindical intestina con difícil predicción de lo que próximamente viene, pero con consecuencias adversas y predecibles para muchos maestros que trabajan en circunstancias deplorables en muchas escuelas del país.

Interesante, por lo demás, es lo que se expresa en redes sociales sobre la disputa sindical de marras. Muchas de las opiniones son voces de maestros quienes denuestan ambos bandos, tanto el de Elba Esther Gordillo como el de Juan Díaz de la Torre. Un cerrado empate de desaprobaciones pone a uno y otro en una final de nariz cerrada. Haciendo ver, por fortuna, un espacio que el magisterio debiera aprovechar para alzar una voz democrática contra la insultante discrecionalidad en el uso de sus cuotas, que retratan a Gordillo como un ser corriente, grotesco y abusivo.

            La deuda del SNTE es para con los maestros de México, no para con los liderazgos chocolate de Elba o Juan, que son uno y lo mismo. Cierto es que el Estado Mexicano no tiene derecho legal a hurgar en las finanzas del SNTE, pero sí el magisterio, porque es su dinero y por ello deben saber sobrelapuntual utilización de sus cuotas sindicales. Con ello, los maestros podrían tener más prestaciones y beneficiossalariales de baseen vez de emperifollar a la Gordillo con zapatos Vuiton, estola Hermès, pantaletas súper elásticas Dior o cualquier otro artículo de lujo con que se atavía y se perfuma la maestra. Lo que la hace lucir incluso más chica mala. Los maestros deben exigir más respeto de la mafia sindical, finalmente.

           



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