El Regional

Opinión

Eolo Pacheco |
2018-07-13

La popularidad y el discurso anti sistema impulsaron a Cuauhtémoc Blanco a la gubernatura, pero para que su administración sea exitosa requiere de un buen equipo de trabajo. El futbolista no debe cometer los mismos errores de sus antecesores.

 

Poco a poco Cuauhtémoc Blanco Bravo va perfilando a los personajes que serán las piezas centrales de su gobierno. José Manuel Sanz, Alejandro Villarreal, Mirna Zavala, Rafael Giménez y Cipriano Sotelo forman parte del primer circulo del próximo gobernador, todos ellos tienen un perfil técnico y conocimiento en materia financiera, jurídica, estadística y contable, pero ninguno cuenta con experiencia política o conocimiento profundo del estado y de su agenda. ¿A quién encargará el futbolista la gobernabilidad en su administración?

A nadie le queda duda que los personajes anteriores ocuparán un papel central en el próximo gobierno, que en ellos recaerá la responsabilidad de oficinas importantes como la Secretaría Técnica, la de Hacienda, la Contraloría o el área jurídica, pero aún no es claro quién coordinará al gabinete y conducirá la política dentro y fuera del gobierno.

Independientemente del perfil, las aptitudes y la capacidad del gobernante, la fortaleza de un gobierno está en sus integrantes. Cuauhtémoc Blanco es una figura pública de talla internacional, reconocido por su trayectoria dentro de las canchas, apreciado por su historia en los clubes deportivos en los que militó y las cosas que logró en la selección nacional.

Su personalidad directa, su discurso anti sistema y la fuerza de Morena catapultaron al deportista a la gubernatura. Blanco Bravo hizo una campaña simple, de contraste y con la única promesa de meter a la cárcel al gobernador. En Cuernavaca el desempeño de Cuauhtémoc no le gustó a muchas personas, lo criticaron por el deterioro de la ciudad, pero la mayoría lo excusó porque creyó que la falta de resultados fue producto de los ataques que de principio a fin sufrió el futbolista de parte del gobierno de Graco Ramírez.

Una cosa quedó comprobada: cada vez que el gobernador o los diputados atacaban al ex seleccionado nacional su popularidad crecía, cada intento por destituirlo, por llevarlo a juicio, por meterlo a la cárcel, por sacarlo con fuerza pública del ayuntamiento e incluso por tratar de involucrarlo en el homicidio del empresario de la feria terminó siendo un factor a favor del alcalde capitalino. La razón fue simple: la gente esta enojada con el tabasqueño y Cuauhtémoc se convirtió en el vengador de los morelenses contra Graco.

Pero ahora la historia será distinta, el futbolista ya ganó la elección y está a unas semanas de tomar las riendas de las instituciones del estado, atrás quedará la etapa de la campaña y el discurso simplón lleno de promesas gratis para todos. Cuauhtémoc Blanco asumirá la titularidad del poder ejecutivo y con ello la responsabilidad que implica la conducción de un estado profundamente lastimado como Morelos. En ese momento las excusas dejarán de funcionar.

Por eso el éxito de un gobierno radica en la capacidad de sus integrantes. El de Graco Ramírez fracasó porque el perredista no supo elegir buenos funcionarios, porque no los supervisó, porque los consintió, porque creyó muchas de sus mentiras y porque estos no cumplieron las responsabilidades de su encargo. Más claro: el equipo de Graco Ramírez falló y eso provocó el fracaso del gobierno. Lo mismo ocurrió antes con Marco Adame y Sergio Estrada Cajigal.

La sabiduría popular dice que nadie experimenta en cabeza ajena, pero ojalá el gobierno de Cuauhtémoc Blanco sea la excepción. Para que la administración del ex seleccionado nacional alcance las metas que se ha trazado debe tener claridad de lo que representa el gobierno estatal. Para sacar adelante los compromisos institucionales y avanzar en los lineamientos que a nivel nacional está marcando Andrés Manuel López Obrador, lo primero es tener un buen equipo de trabajo en los cuatro pilares que cualquier administración necesita: política, seguridad, finanzas y comunicación.

El panorama social y político para el gobierno de Cuauhtémoc Blanco es inmejorable: llega con un enorme respaldo social, lo valida una nutrida votación, le acompaña el triunfo estatal y nacional y tendrá mayoría absoluta en los congresos local y federal. ¿Qué puede salir mal?

Es precisamente este escenario tan favorable el que puede comenzar a complicar las cosas en el estado. El nuevo gobierno debe ser muy prudente en su actuar, mesurado en la toma de decisiones y profundamente sensible del ánimo ciudadano. El primer gran reto del gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo es elegir buenos funcionarios y conocer de manera puntual la agenda de estado. Cualquier reto que se le presente pasará por sus colaboradores y de ahí dependerá el éxito o el fracaso de su gestión.

Entendamos algo: el triunfo de Morena y de Cuauhtémoc Blanco fue casi absoluto, pero no será para siempre; frente al futbolista quedaron muchos heridos, una clase política desprestigiada que será desplazada y cuyo futuro depende en buena medida de que el nuevo gobierno fracase.

La gente tiene (tenemos) muchas esperanzas de que las cosas mejoren y de que el futuro del estado y de sus habitantes sea positivo. Empero también hay muchos interesados (como Jorge Meade Ocaranza) en que el nuevo gobierno fracase, que la gobernabilidad se pierda y el ambiente social se deteriore, para que la gente sufra y se desilusione. Son políticos que le apuestan al fracaso del otro para regresar.

Cuauhtémoc Blanco debe poner atención en lo que recibe del régimen de nueva visión, pero también en la conformación de un buen equipo de gobierno. Ir tras la cabeza de Graco Ramírez es importante para validar su única promesa de campaña, pero en paralelo tiene que construir su propia historia, con figuras que le ayuden a sacar adelante al estado.

Lo dijo en campaña: me acompañaré de hombres y mujeres capaces, buenos y honorables, experimentados y conocedores de todas las áreas del gobierno, que actúen con responsabilidad y estén comprometidos con la gente.

Ese es el primer paso para que su gobierno sea exitoso. Así sea.

  • posdata

El mensaje que las autoridades electas en Morelos lanzaron hace un par de días a los tres poderes del estado es muy fuerte. Al unísono Senadores, Diputados locales y federales, lo mismo que presidentes municipales se manifestaron contra lo que consideran un abuso de parte del gobierno estatal, de los diputados y del poder judicial.

La carta es fuerte, exige a los políticos salientes que rindan cuentas y asuman la responsabilidad de sus actos; también demandan a la actual legislatura que se abstenga de tomar decisiones que los terminen de hundir en el desprestigio público y enrarezcan el proceso de transición de poderes.

Al poder judicial, severamente desprestigiado porque se convirtió en un brazo operativo del gobierno e hizo de la justicia un negocio personal, le dicen que se apegue a cumplir con lo que la ley le mandata y no sea cómplice de los abusos en que incurren quienes administran hoy el estado.

La carta manifiesta el respaldo de todas las autoridades electas al próximo gobernador de Morelos y con su firma estampada los representantes de Morena cierran filas con Cuauhtémoc Blanco y dejan claro que no existe una división entre el gobernador del PES y los legisladores de Morena. “Todos fuimos candidatos de la coalición” me dice uno de los firmantes del documento.

La advertencia es a tiempo y frente a ella no habrá futuras excusas; los diputados actuales están abusando de su poder, aseguran que están ejerciendo sus facultades en su tiempo, pero pasan por alto el respeto político y la necesaria prudencia al actuar en temas que rebasan su periodo e incidirán de manera directa en el funcionamiento de la próxima administración.

Los diputados de la actual legislatura salen desprestigiados y con un profundo repudio popular, hoy lucen desgarbados y preocupados en tratar de sacar hasta el último beneficio del cargo, aunque ello implique actuar de manera ilegal o ventajosa.

Lo que no se han puesto a pensar es que al no respetar los cánones políticos y las reglas no escritas de una transición, cualquier cosa que hagan podrá ser revertida y además, generará un enfado profundo en el futuro gobernador. Más claro: tanto la designación de los fiscales, como el eventual nombramiento de magistrados y las reformas legales que realizaron para proteger la salida de Graco Ramírez puede ser revertida por la siguiente legislatura si reúnen los votos necesarios para hacerlo. Y Morena tiene los votos sin necesidad de pedirle ayuda a nadie más.

Hoy además del enfado popular por la forma como actuaron, los diputados locales se han ganado el repudio personal de la siguiente administración y de la futura legislatura. Si el siguiente congreso decide revisar las cuentas de los diputados actuales (cosa que ya han anunciado), más de un diputado se verá en serias complicaciones, pues una cosa es que destruyan los documentos que los involucran y otra que puedan solventar el buen uso de los más de 1,500 millones de pesos que ejercieron en tres años.

Nueve diputados, los que tomaban las decisiones, están en la mira del gobierno entrante y los diputados de Morena; esos mismos tendrán veto político los siguientes años y pueden enfrentar problemas legales.

  • nota

Rabin Salazar fue nombrado por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador Coordinador Estatal para Morelos; al desaparecer gran parte de las delegaciones federales, los coordinadores estatales se convertirán en una figura de mucho poder e influencia en los estados, pues a ellos corresponderá sacar adelante los programas sociales del gobierno de la república que hasta hoy manejan los delegados federales.

El nombramiento es merecido, Rabín Salazar fue el primer político de Morelos que se sumó a Morena (cuando ni siquiera era partido político) y también uno de los primeros legisladores que abiertamente expresaron su apoyo a López Obrador.

La candidatura a la gubernatura de Morelos estaba dibujada para Rabín, pero al ir a una encuesta la popularidad de Cuauhtémoc Blanco lo desbancó; el senador pudo inconformarse, tenía elementos para pelear el espacio, pero de manera institucional acató el lineamiento de su líder y cedió una posición que muchos daban por segura para él. Hoy obtiene una merecida recompensa.

Desde la coordinación estatal Salazar Solorio se convertirá en una figura política muy importante, desde ahí puede fortalecer su bastión político y coordinar a los diputados que responden a su liderazgo. Si se decide, Rabín puede tomar una fuerza política y una representatividad social muy importante, pero para ello requiere trabajo permanente, un equipo eficiente y un buen manejo de imagen.

Fue buena decisión nombrar coordinador estatal a Rabín Salazar. Es el hombre adecuado y se lo merece.

  • post it

Dicen los políticos que no hay cosa peor que perder una elección... excepto no saber procesar la derrota.

Algo así le pasa a Manuel Agüero en Jiutepec, un político pueblerino que fue mal alcalde, mal candidato y es un pésimo perdedor. El perredista hizo del ayuntamiento un negocio personal, abuso del poder, lucró con la pobreza de su pueblo y luego trató de ganar la elección comprando voluntades.

Lo que no imaginó el regordete personaje es que la gente le iba a pagar con la misma moneda, que recibiría los apoyos y las dádivas, pero no votaría por él. Tarde se dio cuenta Agüero de su desgracia y al verse derrotado en las urnas hizo una pataleta política y canceló programas sociales, como la recolección de basura y la entrega de útiles escolares gratuitos.

Ese es Manolo Agüero, un hombre corrupto, desprestigiado y próximamente perseguido por la ley.

Si Rafa Reyes no actúa de inmediato contra ese personaje, se confirmará lo que algunos vecinos de Jiutepec comentan: Ya pactaron.

  • redes sociales

La auditoría que ordenaron los diputados actuales al manejo financiero de su legislatura la llevará a cabo Vicente Loredo, empleado de los diputados, el mismo a quien le encargaron auditar la aplicación de los recursos ejercidos por el gobernador Graco Ramírez en el crédito de 2 mil 800 millones de pesos y cuya conclusión fue que se gastaron de forma adecuada.

La auditoría que llevará a cabo Vicente Loredo al congreso es tan confiable como la revisión que hace Adriana Flores a las finanzas del gobierno del estado.

  • es viernes

Hoy toca.

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