El Regional

Opinión

Eolo Pacheco |
2018-06-13

El futbolista aventaja en las encuestas y se perfila como el favorito para ganar la próxima elección del 01 de julio en Morelos. Cuauhtémoc Blanco ha tenido una campaña sencilla: lo respalda el candidato presidencial favorito, lo cobija el partido con más simpatía y le ayuda su popularidad personal. Como si eso no fuera suficiente hay un enorme rechazo contra el gobierno actual y sus adversarios no han sabido cómo detenerlo. El reto, si gana, es gobernar un estado tan complicado como Morelos.

 

 

Catorce puntos separan a Cuauhtémoc Blanco Bravo de su más cercano contendiente en la carrera por la gubernatura de Morelos, el panista Víctor Caballero Solano, según la encuesta que presentó ayer la Coparmex a nivel nacional. A 20 días de que concluyan las campañas el panorama estadístico parece definido a favor del futbolista, aunque habría que considerar varios factores que también intervienen en la elección. Again: para el futbolista ganar la contienda puede ser mucho más fácil que gobernar un estado como Morelos.

Todas las encuestas coinciden: el puntero en la carrera por la gubernatura de Morelos es Cuauhtémoc Blanco Bravo; la ventaja que le conceden los diferentes estudios oscila entre los 9 y los 14 puntos y en todas el segundo lugar es el médico Víctor Caballero Solano. Si la elección se definiera por encuestas no hay duda de que el próximo gobernador será el ex seleccionado nacional. La pregunta clave es ¿Acertarán las encuestas?

Cada uno de los 3 candidatos que tienen posibilidades reales de ganar la gubernatura han desplegado su propia estrategia. Blanco Bravo, por ejemplo, ha centrado su plan en un discurso sencillo pero contundente: golpear a Graco. En materia de estructura el futbolista es el más débil, pues aunque Morena es un fenómeno social y político, los integrantes de ese partido no tienen una total afinidad con quien hace campaña vestido de morado.

Para los estrategas de campaña de Cuau el triunfo les caerá del cielo (sic), suponen que la estructura no es tan importante porque la gente se volcará a las urnas el día de la elección y no sólo votará a favor de todos (¡todos!) los candidatos de la coalición, también se convertirán de manera espontánea en vigilantes de casillas. La fuerza de Morena y la fama del futbolista son la mezcla perfecta en una elección que, dicen, se ganará con la mano en la cintura.

El segundo lugar de la contienda ha ido de menos a más, acortando distancia con el puntero y luchando por ganar espacio en el ánimo colectivo. Víctor caballero ha hecho una campaña sobria, de propuesta, señalando puntualmente los excesos del gobierno de Graco Ramírez, pero también dando alternativas para salir del hoyo en el que se encuentra el estado.

La estrategia de Caballero tiene diferentes rostros: manejan la imagen del doctor, destacan sus propuestas, resaltan los errores del gobierno actual y trabajan en la construcción de una estructura. El médico no está confiado, sabe que el triunfo es posible pero no sencillo y confía que al final la estructura y el voto útil le permitirá ganar la elección.

Rodrigo Gayosso tiene también un planteamiento concreto basado principalmente en estructura. El perredista se mueve de manera incansable, tiene una agenda saturada y acompaña a todos sus candidatos en todas las regiones del estado. Gayosso estableció un plan que incluye propuestas en todos los rubros, manejo informativo de todos sus actos y de manera muy concreta la suma de fuerzas en una misma estructura electoral.

Esto último es la base de su campaña, el Gayo sabe del enorme desgaste del gobierno actual y entiende que cambiar la percepción de cinco años en unos cuantos meses es poco menos que imposible. A pesar de ello el perredista destaca los logros del gobierno actual y sobre todo capitaliza el trabajo que desde hace tres años ha venido haciendo en todo el estado, armando una estructura que, confía, le dará el triunfo el día de la elección.

Muchas veces en los últimos años y en todas las elecciones recientes hemos visto que las encuestadoras se equivocan. Pasó aquí mismo en Morelos en el 2015 y podría repetirse en el 2018. Las encuestas muestran la preferencia de un sector importante de la población, pero también dejan fuera a un porcentaje enorme de ciudadanos que aún no deciden su voto o que se negaron a contestar este tipo de estudios.

Suponiendo que en este caso las encuestas tuvieran razón y el 01 de julio Cuauhtémoc Blanco ganara la contienda, el futbolista tendría que comenzar a pensar en la manera como ejercerá el poder en el estado. Ganar una elección es cosa de niños comparado con lo que representa gobernar un estado que, como Morelos, arrastra enormes problemas sociales, tiene serios conflictos en materia de seguridad, empleo, desarrollo económico y gobernabilidad y carece de capacidad de maniobra financiera, porque sus finanzas quedarán muy debilitadas por el manejo económico que tuvo esta administración.

La preferencia electoral a poco más de dos semanas de la elección favorece a Cuauhtémoc Blanco Bravo; estos días, según los especialistas, son los más importantes en una elección porque es cuando se define un porcentaje amplio de los votantes que aún no están convencidos de por quién votar.

Tres ofertas hay a la vista de los morelenses, las tres distintas en sus ideas, sus planteamientos y las figuras que los integran. El futuro de Morelos dependerá de quién gane la próxima elección.

  • posdata

El debate entre candidatos a la gubernatura de Morelos dejó ver la personalidad y estrategia de los aspirantes, pero mostró muy pocas propuestas. La constante en este encuentro fue la confrontación, los señalamientos, las acusaciones y las ofensas.

La lucha entre Cuauhtémoc Blanco, Rodrigo Gayosso y Jorge Meade fue feroz; unos a otros se lanzaron improperios, se descalificaron y redujeron su exposición a una pelea de barrio.

El único candidato que guardo la compostura, aunque contestó algunos golpes, fue Víctor Caballero: el médico se mantuvo seguro de principio a fin, hizo propuestas, contestó las preguntas y también mostró carácter;  llegó de traje y corbata y así terminó.

Los otros candidatos se notaban profundamente nerviosos, algunos se quitaron el saco, otros tomaban agua de manera constante y alguno, Meade, se la pasó masticando pastillas para paliar la resequedad de su boca.

Es difícil decir quién de los candidatos ganó el debate, porque esa es una apreciación personal de cada quien; personalmente me quedo con la postura, propuesta y actitud de Caballero. También habría que decir que contra todos los pronósticos Cuauhtémoc Blanco se notó mucho más seguro de lo que muchos anticiparon; el futbolista no tartamudeó y aunque no contestó nada de lo que le preguntaron, se ciñó al guión que le elaboraron y se la pasó atacando a sus contrincantes bajo la premisa que tanto le ha funcionado: cárcel a Graco.

La constante del debate fue el ataque al gobernador y derivado de eso al candidato del PRD; salvo Nadia Luz Lara, quien siempre ha sido Totalmente Palacio y, obvio, Rodrigo Gayosso, el resto de los candidatos criticaron a Graco Ramírez y los resultados de su administración.

El debate no definió la gubernatura, pero sí dejó ver lo que trae cada uno de los candidatos. Las dos semanas que faltan de la campaña serán claves para todos los aspirantes.

  • nota

Sea como sea la posibilidad de que gane Cuauhtémoc Blanco la gubernatura de Morelos es cada vez más alta y los únicos capaces de competirle son el que está en segundo lugar o el que tiene más estructura; para el resto sólo queda esperar a que se confirme el triunfo y rogar porque en el ejercicio de poder de la próxima administración no les vaya tan mal.

Mario Rojas, Nadia Luz, Alejandro Vera, Fidel Demédicis y hasta el propio Jorge Meade poco o nada tienen ya que hacer en la carrera gubernamental. Puede ser que el margen de error, el voto de los indecisos, la estructura o el voto útil muevan al final del camino las cosas para los tres candidatos que compiten, pero es imposible que los otros cinco se metan a la pelea.

En esa lógica lo que veremos en los próximos días es un escenario interesante para ellos, pues el futbolista los ha despreciado a todos y con nadie ha buscado un acercamiento. Blanco Bravo no es político, no le gusta la política, ni simpatiza con quienes hoy le hacen competencia. Si gana la elección no habrá acuerdo con ninguno de ellos (los siete restantes) y como lo ha advertido, se perseguirá a varios.

Es en esta etapa de la campaña cuando comienza a darse la otra parte del proceso: las declinaciones. Los candidatos a los que no les alcanza para ganar deberán decidir si se mantienen hasta el final con la idea de hacer un cierre digno o pactan con algún otro candidato para sumar fuerzas.

En este escenario no hay más que dos opciones, porque al candidato puntero no le interesa pactar con nadie; entonces las alternativas para quienes en algún momento piensen en declinar son el panista Víctor Caballero y el perredista Rodrigo Gayosso, uno representa un cambio de rumbo en el estado y el otro es la continuidad de lo que hoy tenemos en el gobierno.

Puede ser que al final veamos a los 8 candidatos llegar separados al final de la carrera, pero también es posible que en las siguientes semanas algunos decidan hacer frente común para detener al abanderado de la coalición. En teoría también Cuauhtémoc Blanco podría buscar adhesiones a su proyecto, pero en el ánimo del candidato no se ve desde ningún ángulo que quiera pactar con alguien más, porque considera que no necesita de nadie para ganar.

Si en algún candidato existe el interés de pactar esta es la semana clave para hacerlo. La suma de último momento no funciona, por ello es fundamental que, si se da, se haga en los próximos días.

El panorama es uno para la clase política morelense: convivir o no convivir con Cuauhtémoc Blanco como gobernador. También lo es para el futbolista ¿Con quien logrará la necesaria gobernabilidad para su administración?

  • post it

La Sala Regional del Poder Judicial de la Federación desechó los 7 expedientes que había en contra de José Luis Borbolla y dejó firme su candidatura a la Presidencia Municipal de Cuernavaca. Aunque queda la Sala Superior, sería una locura que sus adversarios acudieran ahora a esa instancia.

El Choche asumió con prudencia el resultado, no festinó su victoria y por el contrario, llamó a la unidad en los tres partidos que integran la coalición en Morelos. De manera inteligente el candidato llamó a la civilidad y pidió el voto para todos los candidatos de los tres partidos, empezando por Cuauhtémoc Blanco y Andrés Manuel López Obrador.

Choche sabe que no lo quieren en el equipo del futbolista y entiende que será muy difícil, si ambos ganan, convivir con quienes se han empeñado en acabar con sus aspiraciones; pero Choche es político y se da cuenta que la división sólo beneficia a sus adversarios.

A poco más de dos semanas de la elección Borbolla está en la pelea y montado en la ola de Morena.

Por lo pronto la candidatura ya no se la quita Ni Obama.

  • redes sociales

Si lo analizamos a partir de lo que representan y promueven en sus campañas, la elección del próximo 01 de julio en Morelos puede ser la siguiente:

Un futbolista que patee a los corruptos.

Un médico que cure las heridas del estado.

Un Gayo que de a la gente el Morelos que merece.

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